octubre 11, 2016

Encuentro Nacional de Mujeres: 70.000 voces buscarán hacerse oír en Rosario


El año pasado, a Mar del Plata asistieron 65 mil mujeres de todo el país; en Rosario esperan 70 mil. Foto: ENM

El año pasado se celebró en Mar del Plata y en los anteriores en Salta, San Juan, Posadas y Bariloche. La lista de ciudades se remonta hasta 1986. Este fin de semana se celebra un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) y la sede es Rosario, una localidad donde la trata de personas se acentúa, al igual que el narcotráfico, por la presencia del puerto.

Pero Rosario no sólo por eso fue elegida por tercera vez como sede del ENM (las otras fueron en 1989 y 2003). De Rosario es oriunda Yamila, una joven condenada a prisión por abortar. Allí viven dos referentes de supervivencia al femicidio: Rosalía Benítez, que recibió ocho tiros de su pareja; y Fernanda Serna, que fue quemada por su esposo. Según informó la organización La Casa del Encuentro a LA NACION en base a estadísticas propias, en 2015 la provincia de Santa Fe fue la segunda con mayor cantidad de femicidios -23-, de los cuales 12 ocurrieron en Rosario. En lo que va de este año la tendencia se mantiene: hubo 13 femicidios a nivel provincial, de los cuales 6 ocurrieron en la ciudad portuaria.

"Según los datos del Observatorio de Femicidios que coordinamos, desde 2008 al 2015 en 2094 mujeres fueron víctimas a nivel nacional. Y Santa Fe siempre estuvo entre las primeras cinco. En mayo de 2015, en esa provincia hubo un femicidio emblemático en nuestro país, el de Chiara Páez, que dio lugar a la primera movilización del 3 de junio, donde miles de personas nos unimos para decir "Ni una menos", reflexionó Ada Rico, coordinadora de La Casa del Encuentro, sobre el caso de la adolescente de 14 años que fue asesinada en Santa Fe, por su novio de 16.

En el 31º Encuentro Nacional de Mujeres, sus organizadoras esperan una concurrencia de más de 70 mil personas. Desde hace más de un mes no hay hoteles disponibles en Rosario, donde las escuelas públicas servirán de alojamiento para la enorme cantidad de mujeres que llegarán de todas las provincias y de otros países de la región. La capacidad de la ciudad colapsó para dar cobijo a participantes y nadie duda que la fisonomía de Rosario cambiará totalmente.

Muchas mujeres acuden en el marco de organizaciones sindicales, agrupaciones, o partidos políticos. Pero otras van de manera independiente, o en grupos de amigas.

Una muestra en el Encuentro del año pasado, en Mar del Plata. Foto: ENM

El encuentro se realiza durante tres días consecutivos. El primero se celebra un acto de apertura y después arrancan los talleres, que son "el corazón", según describen las organizadoras. Habrá debates sobre violencia de género, aborto, trata; pero también sobre también sobre la relación de la mujer con el trabajo la tecnología y la salud. El domingo seguirán los talleres, se elaborarán conclusiones y por la noche se celebrará una peña. La tradicional marcha, que recorrerá las calles y avenidas principales de la ciudad, culminará en el Monumento a la Bandera.

María José Noguera, abogada, tiene 28 años y vive en Belgrano. Este viernes viajará a Rosario con una amiga para participar por segunda vez del Encuentro. La primera fue en Salta, en 2014. "Voy porque es una experiencia que te permite conocer mujeres de todo el país. Es muy instructivo. No es sólo la marcha simbólica de cierre, como se piensa. Lo importante son los talleres sobre la situación de las mujeres, y cada una elige cuál tomar", cuenta a LA NACION.

En Salta, por ejemplo, participó de un taller sobre femicidio. "Yo estoy instruida sobre el tema, incluso tomé clases de Constitucionalidad y Género en la facultad, pero hay cosas que no se aprenden hasta que no conocés las caras de las mujeres que te cuentan cómo sufrieron que la policía protegiera a los hombres que les pegaban",
Sólo para mujeres

Muchos hombres asisten a la marcha que da cierre al encuentro, pero no son bienvenidos en los talleres. Las organizadoras y muchas asistentes consideran que el espacio de discusión debe ser exclusivamente femenino, aunque aclaran que la igualdad de derechos para ambos géneros no es sólo un reclamo de las mujeres.

"Los talleres son horizontales y creemos que sólo deben participar las mujeres porque tenemos necesidades particulares, que nos hacen diferentes", dijo una de las organizadoras a LA NACION.

María José está de acuerdo. Sofía Ponce, que tiene 29 años, estudió Derecho y Filosofía en la UBA, también: "Tenemos claro que nuestro reclamo no es sólo de las mujeres y que apela a toda la sociedad. Pero la idea del encuentro es crear espacios propios y que no estemos condicionadas por los hombres a la hora de hablar, porque cambia mucho el discurso", dice la joven, que forma parte de la agrupación feminista Las Mumala y participa del ENM por tercera vez.

"Esta es una linda oportunidad para movilizarnos. Aunque no nos muestran en la televisión, en realidad estamos ahí y nuestros reclamos son muchos. La falta de cobertura de los medios sólo muestra cómo el machismo sigue instalado en nuestras cabezas. Porque no es algo mínimo, somos muchas y copamos ciudades, es una lástima que no se muestre", protesta.

El foco en la (no) violencia

Uno de los afiches que pide paz durante la marcha de mujeres. Foto: Twitter

Hace unos días aparecieron carteles en las calles de Rosario que alertan sobre posibles hechos de violencia en el encuentro. El texto de los afiches dice: "Así no. Rosario espera mujeres sin violencia". Y muestra una foto de otras jornadas donde se produjeron incidentes, como en Mar del Plata el año pasado y Salta el anterior. También hubo dos peticiones con respecto al encuentro en la plataforma Change.org. Una pide la prohibición total -dos personas la apoyaron-, la otra solicita que se celebre sin violencia -114 personas respaldaron-.

Desde la organización del ENM aseguraron que la intención es que la marcha sea pacífica. "Muchas veces se enmarca el Encuentro como una manifestación de disturbios violentos. El año pasado hubo un foco de conflicto en la Catedral, pero fue un grupo. Nosotras somos respetuosas de todos, queremos que el encuentro salga bien y transcurra en paz".

Fuente: La Nación