octubre 23, 2016

Las Sinsombrero: sin ellas, la historia no está completa

Este proyecto transmedia rescata del abandono al grupo de mujeres excepcionales que formaron parte de la Generación del 27 y que fueron condenadas al ostracismo.

Lyceum Club Femenino

Conocemos de sobra la Generación del 27, un grupo de intelectuales y artistas que sobresalieron por la originalidad y la libertad con la que vivieron y concibieron sus obras. Brillaron durante la década de los 20 y durante la Segunda República, pero con el estallido de la Guerra Civil, la dictadura y el exilio, fueron silenciados. En este grupo había hombres: quién no conoce a Luis Buñuel, Federico García Lorca, Rafael Alberti o Pedro Salinas, entre otros. Pero también hubo mujeres valientes y rompedoras que compartieron tiempo y espacio con sus compañeros, que colaboraron con ellos, que destacaron en distintas disciplinas, y que se desvincularon del prototipo de mujer que imperaba en la época. En aquellos tiempos se esperaba que las damas respetables llevaran sombrero, pero en un gesto simbólico de emancipación y rebeldía, ellas se lo quitaron, de ahí les viene el nombre. Con la llegada de la democracia en los años 70, se empezó a recuperar a los miembros de aquella generación, que habían quedado excluidos de la historia oficial, pero de manera injusta el esfuerzo se centró solo en los personajes masculinos, relegando a las figuras femeninas a un segundo plano o directamente al olvido.

El objetivo de ‘Las Sinsombrero’ es rescatar del abandono a este grupo de mujeres excepcionales que formaron parte de la Generación del 27 y que fueron condenadas al ostracismo. Otros libros se han escrito antes con el mismo fin, pero la particularidad que tiene este es que forma parte de un proyecto transmedia que utiliza distintas plataformas de comunicación (televisión, internet y publicación en papel) para recuperar, divulgar y perpetuar el legado de estas artistas y pensadoras, e incorporarlas al lugar que se merecen dentro de la historia cultural de nuestro país. Con los instrumentos de los que disponemos ahora, tenemos el poder y la responsabilidad de recobrar su memoria.

Las nuevas tecnologías, el acceso a la información, y la creciente sensibilización social respecto al feminismo hacen posible que hoy cada vez haya más voces que se unen para denunciar el ninguneo a las mujeres. Sirva de ejemplo el sexismo con el que algunos medios de comunicación cubrieron los últimos Juegos Olímpicos, desvalorizando los logros deportivos de las mujeres para destacar su apariencia física y ensalzar a los hombres que las habían ayudado a conseguir sus metas. Eran ellas las que ganaban las medallas, pero eran ellos a los que se les adjudicaba el mérito. Las redes sociales ardieron para denunciarlo, y el revuelo evidenció cómo este tipo de actitudes siguen vigentes y contribuyen a perpetuar la desigualdad de género. Otro ejemplo es la reciente polémica desatada por la nueva colección de Planeta DeAgostini y Playmobil, un recorrido por la historia mundial y las civilizaciones a través de 60 muñecos entre los que no habían incluido ni una sola mujer. La presión de las redes sociales llevó a que la editorial y la juguetera recapacitaran y decidieran solventar la metedura de pata.


Este es el nuevo contexto social en el que Tánia Balló (Barcelona, 1977), productora y directora de cine, ha escrito ‘Las Sinsombrero‘, basándose en el documental del mismo nombre que codirigió junto a Manuel Jiménez Núñez y Serrana Torres a partir de la idea de Jorge Carrasco y que fue emitido por TVE en octubre de 2015. Existe también un documental interactivo en el que los usuarios pueden bucear en la historia de estas mujeres a través de distintas capas de información, y cuentas deFacebook, Twitter e Instagram donde además se difunden todas las novedades relacionadas con el proyecto. Y una web educativa enfocada al alumnado de Secundaria que pone disposición de la comunidad educativa material audiovisual, juegos interactivos, lecturas recomendadas, fuentes para la investigación, glosarios, y muchos otros recursos para el estudio y la divulgación de la trayectoria vital de estas artistas y pensadoras. Por último, de momento, se ha puesto en marcha unWikiproyecto abierto a la participación de todas las personas interesadas, y para 2017 está prevista la creación de una instalación expositiva itinerante a iniciativa de la Universidad de Málaga.

Pero ¿quiénes son Las Sinsombrero? Nacieron entre 1898 y 1914, y aunque eran de distintas procedencias, casi todas vivieron y desarrollaron su actividad intelectual y artística en Madrid, donde compartieron experiencias y empezaron a mostrar sus obras en los lugares que despuntaban dentro de aquel hervidero cultural que era la ciudad en aquella época: la Revista de Occidente, la Gaceta Literaria, la Residencia de Estudiantes o el Lyceum Club Femenino, entre otros, este último considerado como la primera asociación feminista del país. Con la llegada de la guerra y el franquismo, vino también el exilio. Algunas de las que se marcharon fuera de España pudieron volver muchos años después, pero otras no regresaron nunca. Las que se quedaron dentro del país, tuvieron que replegarse hasta que se hicieron prácticamente invisibles.

Concha Méndez (Madrid, 1898 – México, 1986), fue poeta, guionista, dramaturga, librera, impresora, y una trotamundos rebelde que tuvo el atrevimiento de viajar sola a finales de los años 20, un escándalo para la época. Llevó a cabo una inmensa labor editorial dentro y fuera de España.

Rosa Chacel (Valladolid, 1898 – Madrid, 1994), Premio Nacional de las Letras (1987), propuso una narrativa iconoclasta, extrema y distinta para su época en un contexto dominado por los hombres. Aunque aparece en los libros de historia de nuestra literatura, nunca ha sido suficientemente reconocida ni valorada.

María Teresa León (Logroño, 1903 – Madrid, 1988) es una de las figuras más destacadas de nuestra historia contemporánea. Fue escritora, dramaturga, ensayista, periodista, guionista, feminista, activista social, y la primera española en conseguir un doctorado en Filosofía y Letras, pero toda su trayectoria quedó eclipsada por el nombre de Rafael Alberti, con el que estuvo casada.

La filósofa María Zambrano (Vélez-Málaga, Málaga, 1904 – Madrid, 1991) es quizá la más célebre de este grupo de mujeres excepcionales. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981) y Premio Cervantes (1988), es una de las pensadoras españolas más importantes del siglo XX, aunque el nivel de conocimiento que se tiene de ella no hace justicia a la importancia de su obra.


Algunas de ‘Las Sinsombrero’.

Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905 – Madrid, 1999), poeta singular e hipermoderna que fue consagrada por Gerardo Diego al incluirla en la antología ‘Poesía española’ de 1934, siendo una de las dos únicas mujeres que fueron distinguidas en esta recopilación. Hoy es prácticamente desconocida.

La otra mujer fue Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907 – Madrid, 2002), que además de poeta, fue novelista, cantante, y primera actriz del teatro María Guerrero, llegando a fundar su propia compañía. Icono de las vanguardias españolas en aquella época, polifacética y emprendedora, en la actualidad está casi completamente olvidada.

Maruja Mallo (Vivero, Lugo, 1902 – Madrid, 1995), es una de las pintoras más importantes del siglo XX, según los críticos. Transgresora, colorista, moderna, internacionalmente valorada cuando estuvo en el exilio, pero una completa desconocida cuando volvió a su país.

Marga Gil Roësset (Madrid, 1908 – Las Rozas, Madrid, 1932) fue una escultora e ilustradora desbordante, una niña prodigio que a los 24 años ya era reconocida fuera y dentro de España, pero que acabó quitándose la vida destruyendo antes casi toda su obra artística. Admirada por todos en aquel tiempo, hoy casi nadie sabe quién es.

Generación del 27.

Ellas son algunas de las mujeres a las que podemos acceder gracias a este proyecto reivindicativo, pero hay muchas más que merece la pena recuperar: la pintora Remedios Varo (Gerona, 1908 – México, 1963), la escritora Elena Fortún (Madrid, 1886 – 1952), la poeta Carmen Conde (Cartagena, 1907 – Madrid, 1996), la cineasta Rosario Pi (Barcelona, 1899 – Madrid, 1967)… Esto es solo el principio del trabajo que nos queda por delante para conseguir que nuestro acervo cultural sea más rico y más igualitario. Porque sí hubo mujeres que hicieron cosas en el pasado, y muy importantes, además, pero si sus coetáneos no las reconocieron y las generaciones posteriores no las recuerdan, al final será como si nunca hubieran hecho nada.


Por Ana Blé
Fuente: Pikara