noviembre 09, 2016

El Feminismo y las Feministas de hoy: constataciones, retos y reflexiones


El pasado 25 de octubre, como actividad previa a la XIII Conferencia Regional sobre la Mujer (http://conferenciamujer.cepal.org/13/es), se llevó a cabo en Montevideo, Uruguay, el Foro de Organizaciones Feministas (FOF), que congregó a un gran número de mujeres de diversas organizaciones y expresiones del movimiento feminista (o movimientos, en plural) de América Latina y el Caribe, incluyendo a varias mujeres de la REDWIM: “El FOF es un espacio autónomo donde el movimiento debate sobre los nuevos escenarios regionales; los derechos de las mujeres y su autonomía física, política y económica; la diversidad de las mujeres y la diversidad de sus movimientos, agendas y plataformas; las políticas públicas y las brechas de la desigualdad; los nuevos desafíos a la democracia”.

Invitada por la Articulación Feminista Marcosur (AFM) (http://www.mujeresdelsur-afm.org.uy/), tuve la oportunidad de participar este evento. Habían transcurrido más de 20 años desde mi último involucramiento en una reunión feminista de esta naturaleza y magnitud; la última vez fue en 1994, cuando actuaba como coordinadora de las actividades preparatorias para la Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995). Tenía entonces 28 años y acompañé una delegación boliviana de casi 60 mujeres a la reunión regional preparatoria de la CEPAL que se realizó en Mar del Plata, Argentina.

El proceso post Beijing se caracterizó en la región por el debilitamiento del movimiento de mujeres en general, la desarticulación y la polarización en algunos casos, la pérdida de protagonismo político y la despolitización del enfoque de género, como marco conceptual referencial que se tecnificó y orientó, entre otros, al cambio de roles, debilitándose su atención hacia asuntos de poder, privilegios, desigualdades, discriminación, exclusión y violencia hacia las mujeres.

Por mi parte no me queda duda de que moriré feminista, pero desde 1994 mi activismo ha sido más “solitario”, académico y desde espacios menos convencionales de incidencia; no he estado establemente vinculada a organizaciones o movimientos específicos, no he participado en ningún encuentro feminista regional (confesión), ni me he involucrado activamente en procesos de incidencia y exigibilidad de derechos. Además he sido muy crítica de los conflictos y disputas al interior del movimiento de mujeres, convencida de que sin sororidad no se logrará la libertad.

Llegué así a Montevideo una noche de domingo, con muchas expectativas, dudas a inquietudes, y con una pregunta en el trasfondo: ¿Qué ha cambiado…. y qué no ha cambiado?


El Foro de Organizaciones feministas fue dedicado a la memoria de Magaly Pineda, feminista dominicana, incansable luchadora por los derechos de las mujeres y la democracia, y cuyo feminismo fue capaz de abarcar la diversidad, complejidad, oportunidades y nuevos desafíos de los tiempos actuales. Entre otros, Magaly Pineda se consideraba una “cibervieja” por su pasión por la tecnología, que la llevó a ganar el premio por la Igualdad e Integración de Género-Tecnología (GEM-TECH Awards) en el 2014.

Ese martes fue un día intenso de escucha y reflexión, cargado de emociones fuertes. Un auditorio lleno de mujeres y -como nunca yo había visto- colmado de diversidad, y detrás de ésta, también desigualdades latentes: Mujeres indígenas, afrodescendientes y con capacidades diferentes; mujeres trans, de diversa orientación sexual y trabajadoras sexuales; jóvenes, adultas y mayores; de izquierda y de derecha; institucionalizadas y autónomas… podría seguir y seguir hasta donde las categorías existentes me lo permitan, pero no tiene caso.

Recojo a continuación doce “frases célebres”… y no tan célebres, acompañadas de reflexiones muy personales que se entretejen y que me quedaron resonando de esa jornada.

“Ser conservadoras para proteger lo que hemos ganado”: En un contexto de creciente conservadurismo, con el retorno de gobiernos de derecha y el resurgimiento de formas diversas de fundamentalismos religiosos y culturales a nivel global y en la región, el riesgo mayor es un retroceso en relación a los derechos ganados y los compromisos asumidos por los Estados. El análisis político y el pensamiento estratégico son elementos a potenciar en el activismo feminista.

“No hay posibilidad de un desarrollo inclusivo y sostenible sin las mujeres”: Las desigualdades de las mujeres no son sólo un asunto de derechos, también son un tema de desarrollo. Es importante visibilizar el impacto de las desigualdades de género sobre la economía.

“No es posible pensar la igualdad sin la paz, tampoco es posible pensar la paz sin igualdad”: Entonces, la igualdad de género no es sólo un tema de derechos y de desarrollo, sino también un tema de gobernabilidad y una condición sine qua non para la paz en los países, en la región.

“Las desigualdades entre las mujeres están creciendo”: Diversidad no es sinónimo de desigualdad. El feminismo debe ser capaz de abarcar la diversidad entre mujeres pero, ante todo, debe abordar las múltiples desigualdades que nos separan e incluso nos confrontan. La interseccionalidad ya no es una opción sino una obligación.

“Lo que no se mide no existe, y nosotras sí existimos”: Esta frase de una mujer indígena expresa la importancia del dato en la construcción de las realidades y, en ese marco, la invisibilización y exclusión de las mujeres indígenas. Alude a las desigualdades encubiertas en las cifras -normalmente promedios nacionales- que se reportan y a las que se hace seguimiento.

“La sujeta política del feminismo está en permanente construcción”: Con una diversidad presente y demandante, el Foro mostró que los tiempos han cambiado. Recuerdo hace bastantes años que participé en un panel sobre género e interculturalidad… con un auditorio en el que no se podía encontrar ni una mujer indígena. Hoy la situación es distinta.

“Son necesarias otras teorías críticas con una visión de-colonial”: Y porque los tiempos han cambiado, ya no es posible desarticular la lucha de género contra el colonialismo, que prevalece en la región y se ha internalizado en las sociedades de cada uno de los países.

“Se requiere una reingeniería conceptual”: Las nuevas realidades, la diversidad, las desigualdades y la complejidad necesitan de cambios profundos en nuestra perspectiva, nuestra manera de abordar, comprender y enfrentar los asuntos de injusticia y desigualdad que nos convocan. Implican nuevos conocimientos y “nuevas formas de ver la vida”, así como “dar cualidad a lo que no se ve, lo que no hemos estado viendo”.

“Nos cuesta mucho hablar de y desde nosotras”: Reconocer la diversidad no es suficiente ni se traduce automáticamente en “legitimidad”. En el movimiento persisten formas sutiles de subvaloración, exclusión y discriminación que deben ser abordadas.

“Hay mucho ‘deber ser’”: Las expresiones, acciones, entornos y “formas” feministas no son siempre coherentes en cuanto a respetar la autonomía y libertad de las mujeres como foco principal, más aun ante la explosión de diversidad y complejidad que vivimos. Recordando a Boaventura de Sousa, los marcos emancipatorios a veces se transforman en nuevos marcos regulatorios…

“Hay muchas caras nuevas”: Sí, muchas jóvenes, lo que expresa la renovación urgente y necesaria del movimiento, y también que hemos “crecido”; ojalá sí sea también una oportunidad para tender puentes intergeneracionales, que permitan teñir de futuro las visiones y luchas, así como de reconocimiento y valoración de toda la trayectoria, luchas y logros de las “históricas”… más o menos visibles.

“Unir la emoción con la inteligencia”: Es posible la emancipación y la lucha contra el poder patriarcal desde formas que expresen, revaloricen y conecten las emociones de las mujeres, la intuición y los afectos.

Montevideo fue un hito en mi vida y trayectoria feminista. Aprecié los re-encuentros, las reflexiones, las provocaciones y complicidades. Valoré los diálogos y construcciones más colectivas y democráticas, así como la capacidad auto-crítica y reflexiva. Pensé mucho en la importancia de tender mayores puentes hacia fuera, que permitan insertar nuestras voces, discursos, demandas y propuestas en ámbitos “no tradicionales” del feminismo. Y aquí sigo recordando y reflexionando…

Fuente: http://www.wim-network.org/