noviembre 06, 2016

Madaya Mom contra viento y marea

Madaya Mom es el nombre de la nueva heroína Marvel; una mujer que no vuela ni lleva antifaz, pero es corajudamente humana en el deshumanizado contexto de la guerra en Siria, cuidando que sus hijxs sobrevivan al hambre, al frío, a la violencia, a la depresión y al miedo.

Aunque ambos titanes de la historieta dispongan de heroínas de antología y, en los últimos años, se hayan propuesto ampliar presencia femenina en mitología cómic, en el eterno versus “DC contra Marvel” no es infrecuente escuchar cómo esta última ha hecho un trabajo más explícito y consistente al momento de aumentar su catálogo de corajudas y empeñosas señoritas. Al que pertenecen, de más está decir, Captain Marvel, Spiderwoman, Mockingbird, Elektra, Black Widow, She-Hulk, Jessica Jones, Agent Carter, Invisible Woman, Storm, Squirrel Girl, America Chavez… Y al que, desde los pasados días, se ha sumado otra damisela que, aunque no vista traje especial ni lleve antifaz, no manipule el clima ni cuente con fuerza muscular extraordinaria, tiene el don de la valentía, los nervios de acero, la habilidad de la perseverancia.

Madaya Mom (en criollo, “Mamá Madaya”) es su nombre de bautizo, y se trata de una madre de 5 purretes, a quienes busca salvarles la vida a diario en el contexto menos auspicioso, más extremo: la ciudad de Madaya, en Siria. Localidad a 25 kilómetros al noroeste de Damasco controlada por fuerzas rebeldes, cercada por las tropas de Bachar el Asad. Localidad donde el término “juegos del hambre” cobra un significado literal, en tanto el asedio oficial deviene ausencia de alimentos y consecuente inanición, incluso para civiles como Mamá Madaya, su marido y sus cinco chiquilines, atrapados –como tantos otros– en un constante y horrífico fuego cruzado. “Se trata de una estrategia bélica empleada en pleno siglo XXI que viola todos los acuerdos internacionales y cuyo objetivo es matar al enemigo de hambre sin malgastar una sola bala, aunque ello implique arrastrar a los civiles hasta la tumba”, explicaba a comienzos de año el diario El País.

Entonces, lo obvio: que la historieta con flamante heroína está basada en hechos reales, y no hace sino retratar las crudas condiciones en las que viven a razón de 45 mil personas en la mentada ciudad de Siria, descripta por la Cruz Roja como “una cárcel al aire libre”. Antes, un destino montañoso donde abundaban frutas y verduras de gran calidad; hoy, un destino final en sí mismo, donde niños caen como moscas a panzas vacías... Está basada, además, en una mujer en particular, que padece el estado de sitio desde julio del pasado año, y que ha prestado testimonio en numerosas ocasiones al medio estadounidense ABC News.

Bajo el seudónimo “Madaya Mom” (su identidad no se ha develado para preservar su seguridad y la de su familia), algunos relatos de la valiente dama, publicados por la citada cadena, bien valen una mención: “Son las 2 am y me he despertado para calentar la casa. Nevó ayer y hace demasiado frío. Rompimos nuestro armario para usar la madera. Somos afortunados porque tenemos muebles de madera; otros no corren con esa ventaja”. “Mi hija mayor perdió 13 kilos. Hace bromas a su padre; le dice que ahora teme a los perros, piensa que pueden confundirla con una bolsa de huesos”. “Es como si el mundo nos hubiese abandonado porque estamos débiles. Como si el hecho de que no existamos da lo mismo para los países poderosos”. “Ya no quedan opositores aquí, ¿por qué seguimos sitiados?” “Pueden llamar a Madaya la ciudad de la muerte. Hay tantos muertos... Y los que siguen vivos, llevan la marca de la muerte en los ojos”.

Pues, para dar renovada luz a las crudas crónicas de esta mujer en sus 30 e intentar que más y más personas de distintas edades conozcan su historia, ABC y Marvel decidieron colaborar conjuntamente en un esfuerzo creativo que hoy puede descargarse en forma gratuita. Con 33 páginas en su haber, la trágica Madaya Mom va al hueso de la cuestión, como queda claro en las primeras líneas -en primera persona- que arroja el tomo: “Nuestra única comida hoy ha sido una sopa de arroz. Nuestros cuerpos ya no están acostumbrados a comer. Mis hijos, aunque famélicos, se enferman cuando se alimentan; sus cuerpos no pueden digerir ni absorber porque han estado hambrientos durante tanto, tanto tiempo”. Los paneles restantes muestran cómo cualquier escenario menor es posible causa de muerte en el contexto actual: lavar la ropa a riesgo de hipotermia, recoger leña a riesgo de perder una pierna, y así.

“Los superhéroes no se definen por sus poderes, su físico o sus habilidades especiales, se definen por lo que hay en su corazón. Madaya Mom encaja en esta categoría porque encuentra la fuerza para ser, nada más y nada menos, que humana”, aclara Dalibor Talajiæ, reconocido artista cómic croata a cargo del proyecto, que previamente ha ilustrado entregas de Deadpool, X-Men, Avengers, The Incredible Hulk, entre otros. “Talajiæ fue el elegido debido a que él mismo es un sobreviviente de la guerra, pues creció en Yugoslavia y vivió su separación, según informó el editor en jefe de Marvel, Axel Alonso, en un video detrás de cámaras que publicó ABC”, detalla la periodista española Rocío Aguilera Vázquez. Y destaca, además, el esfuerzo consciente del hombre por no caer en el sensacionalismo, optando por obviar la sangre en sus ilustraciones. “No quería hacer un cómic de guerra. Quería hacer uno desde el punto de vista de un civil, que es cuando no tienes ningún poder. No puedes hacer nada. Solo estás esperando que termine o la muerte”, aclara Talajiæ.

Por cierto, mientras se prepara una versión en árabe de Madaya Mom y se busca el modo de acercar el material a la verdadera madre que inspiró la historieta, el sitio oficial de ABC -donde puede descargarse el cómic- ofrece material adicional. Una guía de discusión especialmente diseñada para que docentes puedan discurrir sobre distintas aristas de la guerra en Siria con sus alumnos, incentivando la profundización de tópicos como: las facciones e intereses involucrados en el conflicto bélico; la crisis de los refugiados; la asistencia (o falta de) provista por distintos países del globo; opresión, pobreza y desamparo; los esfuerzos que requerirá la reconstrucción de ciudades arrasadas, en tiempo y dinero; entre otras cuestiones.


Por Guadalupe Treibel
Fuente: Página/12