enero 29, 2017

Volar alto


A“Antes de que el término ‘computadora’ refiriera a un objeto inanimado, antes de que el satélite Sputnik cambiara el curso de la historia, antes de que la NACA se convirtiera en la NASA, antes de que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos estableciera que el segregacionismo impedía que todos fueran tratados como iguales; antes de que la poesía ‘I Have a Dream’ de Martin Luther King Jr resonara por las escalinatas del Lincoln Memorial; antes, existieron mujeres matemáticas que ayudaron a que EE.UU. dominase la aeronáutica, la investigación espacial y la tecnología informática, creando un lugar para sí mismas como mujeres negras que eran, mujeres negrasmatemáticas”, anota Margot Lee Shetterly, autora del celebrado libro Hidden Figures, de 2016. Libro que vuelve sobre algunas de las más excelentísimas científicas afro que impulsaron algunos de los logros espaciales fundacionales del país norteño y “ayudaron a ganar la carrera espacial”, con un trabajo que -penosamente- recién ahora es públicamente reconocido. Superando las barreras sexistas de los 50s y 60s, además de las consabidas trabas racistas en un país donde, por aquel entonces, aún persistían las infames leyes JimCrow…

“La mayoría de las personas se asombra al enterarse deque una historia con semejante amplitud y profundidad, que involucra a mujeres directamente vinculadas a los momentos decisivos del siglo XX, haya volado por debajo del radar durante tanto tiempo”, ofrece la escritorasensación por rescatar del olvido a personajesvitales. Sensación además porque, pocos meses después del lanzamiento del libro, la adaptación fílmica de Figuras Ocultas (en english, Hidden Figures, que estrena el mes próximo en nuestro país) causa tal revuelo de taquilla en los cines yanquis que hoy, además de cosechar buenísimas críticas locales, se cierne como posible ganadora a los premios Oscar (está nominada como mejor película, mejor guión adaptado, mejor actriz de reparto). Logro compartido por el realizador Theodore Melfi, su elenco de lujo -a la cabeza, las estupendas TarajiHenson, Octavia Spencer y, sí, sí JanelleMonáe- y, claro, las matemáticas que lo inspiraron todo, apañándose durante sus años mozos -y los que siguieron- para estudiar tópicos que les eran negados (se enseñaban en escuelas para blancos), forzando el brazo tonto de las leyes para vivir la vida que merecían.Pero, ¿cuáles han sido los logros de las brillantesKatherine Johnson,DorothyVaughan y Mary Jackson, estas amigas y colegas de las que se ocupa el libro y, claro, el film?

Comencemos diciendo que ni Alan Shepard podría haberse convertido en el primer astronauta norteamericano en ser lanzado al espacio, ni John Glenn hubiera pasado a la historia como el primer cosmonauta estadounidense en orbitar alrededor de la Tierra, de no ser por la contribución de Johnson. Nacida en 1918, graduada con honores de la facultad ¡a los 18!, fue la encargada de realizar los cálculos que medían la viabilidad de despegues, trayectorias, aterrizajes. Con tanto talento que Glenn pidió específicamente que KJchequeara los números arrojados por novísimas computadoras electrónicas al grito de “¡Llamen urgente a la chica!” (Katherine tenía entonces 44 años, pero todas las mujeres eran entonces “la chica”).”Después de un tiempo, aprendieron a respetar mis respuestas porque siempre eran correctas”, cuenta esta precursora de 98, física, científica espacial, matemática, que empezó laburando como maestra hasta que, gracias al apuro yanqui por superar los avances rusos en el espacio, el gobierno redobló su convocatoria a “mujeres de color” para la Agencia Nacional de Aeronáutica, como ya lo había hecho durante la Segunda Guerra Mundial. 

Nacida en una familia humilde en Kansas, entre esfuerzos, becas y privaciones logró DorothyVaughan (1910-2008) perseguir su pasión por las matemáticas, volviéndose la primera supervisora negra de la NACA (sin la paga ni la chapa por más de dos años, vale mencionar). Cuenta el cuento, y el suplemento ibérico Smoda, que “al igual que tantas otras, esta maestra de matemáticas de un pequeño pueblo de Virginia fue reclamada por un laboratorio embrión de la NACA durante la guerra. Lo que ella creía como un trabajo temporal se convirtió en el puesto de toda una vida, liderando una sección de informática compuesta exclusivamente por mujeres negras”. Cuando la segregación fue abolida, Dorothydevino una de las mejores programadoras del país.

Acerca de la bio Mary Jackson, resume el mentado medio que se trató de “una de las más brillantes subordinadas de Vaughan”. Licenciada en matemáticas y física, “tuvo que pedir permiso a un tribunal para ingresar en una escuela segregada y poder así completar los cursos académicos requeridos para trabajar como ingeniera en la NASA. La primera ingeniera negra de la compañía se especializó en el procesamiento de datos obtenidos en los vuelos y los túneles de viento. Después de 34 años en el puesto, Jackson pasó a formar parte de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de la compañía”.

Para las actrices protagónicas a cargo de interpretar a las mentadas damas, no se trata de un rol más: rescatar a estas mujeres del olvido en una época donde los derechos civiles vuelven a estar en jaque es un genuino acto de activismo. Para la autora Shetterly, la esperanza es una, y es grande: que páginas y fotogramas inspiren a una nueva generación de niñas y adolescentes afroamericanas a seguir carreras en matemáticas y ciencias. Y, por supuesto, que conozcan a los role models que abrieron puertas y ventanas en tiempos en los que era ¡aún más difícil!, casi un imposible, ser mujer, ser negra y ser científica.

Fuente: Página/12