mayo 19, 2017

Documentos, fotoensayo. México, el color de los muxes



Retrato de Kazandra vestida con el traje tradicional del Istmo de Tehuantepec junto al altar familiar. En todas las casas zapotecas se puede encontrar uno dedicado a los seres queridos fallecidos, con sus retratos y estampas de santos. / NURIA LÓPEZ TORRES

En la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec habitan los muxes, indígenas nacidos hombres que desempeñan con naturalidad roles femeninos. Son el tercer género de México.

DICEN EN JUCHITÁN que San Vicente, patrón de esta región del sur de México, viajaba con tres costales llenos de granos que iba repartiendo por todo el país. En uno cargaba los granos masculinos; en otro, los femeninos, y en el tercero los llevaba mezclados. “En Juchitánse le rompió el tercer costal”, bromean en las comunidades zapotecas. Justo en la cintura de México, en el Istmo de Tehuantepec (Estado de Oaxaca), habitan los muxes, indígenas nacidos con sexo masculino que asumen roles femeninos. Conocidos como el tercer sexo de México, se cree que el término “muxe” procede de la adaptación fonética de la palabra española mujer. Los zapotecos fueron en su día una de las civilizaciones más avanzadas de Mesoamérica. Los muxes, reconocidos ya en la época precolombina, son respetados en la familia tradicional, donde los consideran el mejor de los hijos, pues, a diferencia de los heterosexuales, que se acabarán independizando, ellos nunca abandonarán el hogar y serán un apoyo incondicional, especialmente para las madres. A veces incluso, en familias sin hijas, las propias mujeres educan a uno de los varones como si de una niña se tratara.

Alondra, de 14 años. Desde los 13 tiene claro que es una muxe. NURIA LÓPEZ TORRES



Texto de Jacobo García
Fuente: El País