junio 18, 2017

Eleanor Arnason. La ciencia ficción en "Un círculo de amor abierto en el cielo"

Portada de una edición de
‘Círculo de espadas’ en inglés.
¿Cómo podemos reconocer la inteligencia ajena? ¿Es posible alcanzar verdadera comprensión intercultural? ¿Cuáles son las bases y los límites del amor? ¿Qué comportamiento sexual es apropiado? Son algunas de las preguntas que aborda ‘Círculo de Espadas’, la novela Eleanor Arnason que no puede faltar en tu colección de ciencia ficción feminista.

“Diré ahora que es un clásico,
con lo que no me refiero a un monumento inmutable,
sino a un texto que responde de nuevas y
sorprendentes maneras a una realidad cambiante”

Brian Attabery, 20041

Círculo de Espadas es una novela sobre culturas, inteligencia y amor. Con intriga política, Síndrome de Estocolmo y debates sobre los retos de traducir a Shakespeare para poner sabor a la historia. Encaja perfectamente en esa nebulosa que llamamos ciencia ficción feminista, porque una gran parte del argumento está dedicado a debatir diferentes perspectivas sobre el “comportamiento sexual apropiado” y la posibilidad del amor inter-especies. La autora, Eleanor Arnason, ha sido finalista de los premios Sturgeon, Hugo, Nebula, y World Fantasy Awards. Ganó el premio “James Tiptree Jr.” y el anual de la Sociedad Mitopoética de Estados Unidos por Una mujer del Pueblo de Hierro (1991). Dos años después publicó Círculo de Espadas. Honestamente, creo que la ausencia de esta autora en cualquier librero de ciencia ficción feminista es terrible, Arnason es conocida por “su audaz exploración de las normas y valores sociales”2, con especial énfasis en las expectativas sociales prejuiciadas por la heteronormatividad y el conformismo político.

Las intenciones de reflexión cultural en Círculo de Espadas están claras desde el principio, pues la introducción arranca con una explicación de por qué es imposible negociar sin terreno cultural común. Este es el conflicto que atrapa a los tres personajes principales, hábilmente presentados en las veinte primeras páginas: El Primer Defensor Ettin Gwarha, oficial de alto rango en alguna desconocida estructura militar; Nicholas Sanders, quien trabaja para Gwarha como analista y es un mentiroso –eso dice la tercera página en grandes mayúsculas-; y Anna Perez, una investigadora de inteligencias no-humanas. Sabemos de Gwarha y Sanders a través de un memorándum interno donde Sanders argumenta la necesidad de compartir información con los aliens en lugar de combatirles. La clave aquí es que el reconocimiento de la humanidad de la otra especie es imperativa para prevenir la aniquilación mutua. Anna es presentada de modo subjetivo: vemos a través de sus ojos el planeta donde investiga y aprendemos de su trabajo por la actualización que recibe de un colega en el muelle: Anna se dedica al estudio de una tercera especie, cuya capacidad intelectual será debatida varias veces a lo largo del libro.

Mientras la trama se desarrolla, aprendemos de traiciones, amistad, ética, respeto, prejuicios y honor –o la falta del mismo. Algunos personajes quieren la paz, como el Clan Ettin, Nicholas Sanders, Anna Perez, el dramaturgo Eh Matsehar o el Embajador Charlie. Otros están opuestos a las negociaciones, prefieren sus ya conocidos modos de pensar a través de la violencia, como el Clan Lugala, la Mayor Ndo, el Capitán Van y la misteriosa Doctora. En cada personaje, Arnason deja clara la difícil tarea de comprender a ese ajeno y terrible Otro que encarna una especie alienígena. La cosa es que, no importan los motivos ulteriores de humanos o hwarhath, cada vez que un grupo trata de ver más allá de lo superficial en el comportamiento del otro grupo, terminan con un nuevo malentendido cultural. Al mismo tiempo, están conscientes de que prácticamente cualquier gesto puede provocar la guerra entre ambas especies. De este modo, los personajes se hacen dolorosamente auto-conscientes de sus propias limitaciones culturales.

Por supuesto, el debate sobre la humanidad de otra especie implica numerosos conceptos de naturaleza elusiva. La cultura humana y la cultura hwarhath son forzadas a mirarse y revisar todo lo que creen saber sobre comportamiento racional, lógicas sociales, cultura, honor y amor. Arnason usa con eficacia tremenda las herramientas de la ciencia ficción antropológica para construir un mundo amplio y complejo, donde las normas sociales de la Tierra pueden ser confrontadas y criticadas.

Por cierto, encuentro bastante graciosa la simplicidad de la diferencia evolutiva que llevó a la humanidad y la cultura hwarhath a soluciones totalmente opuestas para el control del impulso sexual: “La única diferencia física entre los géneros en los casos de hwarhath y homo sapiens es que las hembras hwarhath son un poco más grandes que los machos; pero las diferencias en la cultura de género son inmensas y sus implicaciones fascinantes, como recurso para cuestionar prejuicios y convenciones humanas, y también como base para una buena novela” –comentaba Ursula K. Le Guin en 1996.

En efecto, toda la historia de la cultura hwarhath, como la imagina Arnason, está orientada a la segregación absoluta de mujeres y hombres, la implementación de una cultura homonormativa y la percepción de la heterosexualidad como tabú último. Pero la cultura hwarhath es mucho más que un mundo especular para denunciar el prejuicio y la intolerancia sobre la comprensión de la sexualidad.

Tres temas regresan una y otra vez a lo largo del libro: ¿Cómo podemos reconocer la inteligencia ajena? ¿Es posible alcanzar verdadera comprensión intercultural? ¿Cuáles son las bases y los límites del amor? Nicholas y Anna discuten varias veces de modo explícito la primera pregunta. El desarrollo de la novela nos da una respuesta ambigua para la segunda interrogante. Finalmente, Gwarha y Nicholas encarnan el conflicto ético de la última cuestión.

Un último comentario: coincido con Brian Attabery en incluir a Círculo de Espadas en “lo mejor de la tradición de ciencia ficción antropológica de La mano izquierda de la Oscuridad”,3 sin embargo, Arnason va más lejos que Le Guin en la idea del amor y la diferencia. Para una parte del público, la muerte de Estraven en el final de La mano izquierda de la Oscuridad fue una traición con tintes de homofobia. Tras dibujar una situación con claros paralelismos a la del clásico de 1974, Arnason decide que el amor de Ettin Gwarha y Nicholas Sanders vale, que es lo suficientemente fuerte como para fructificar en una relación sólida y duradera.

Creo que Círculo de Espadas es un libro optimista, que narra, y esto es aún mejor, la historia de un hombre y una mujer que construyen una amistad y salvan a la Tierra. Un libro de amor por encima de los prejuicios, amor respetuoso por encima del amor romántico y coraje para aprender por encima del miedo al cambio.

Un libro como para leer en 2017, ¿no creen?

Por Yasmín Silvia Portades Machado
Fuente: Pikara
1 Todas las citas fueron tomadas de textos en inglés, las traducciones son de la autora de la reseña.
2 Lindow, Sandra. “Hidden Folk by Eleanor Arnason.” New York Review of Science Fiction 18 Mar. 2015.
3 Attebery, Brian. “Ring of Swords: A Reappreciation.” New York Review of Science Fiction 2004: 8–10.