mayo 25, 2018

Camila Moreno en el Teatro Caupolicán: Fin y principio




Foto: Josefina Astorga

A pesar de estar en medio de todas las exigencias que conlleva montar un espectáculo de estas características -el más grande de su carrera y en donde cuenta con invitados como Lisandro Aristimuño, Manuel García, Javier Barría y Natalia Valdebenito-, Camila se dio un tiempito para respondernos algunas preguntas, confirmándonos toda su lucidez y el gran momento creativo por el que transita.Has pasado un periodo intenso, de aprendizajes tanto en tu espacio íntimo y maternal como en tu trabajo creativo, ¿Qué han significado para ti las muchas experiencias que te ha tocado vivir estos últimos años? 

La experiencia de estos últimos años ha sido de mucho crecimiento, de maduración, como una suerte de desapego de las cosas que antes parecían importantes. Hay un asunto de perspectiva también y han sido años de mucho trabajo, de armar casa, de armar familia. Finalmente siento que tener hijos es el verdadero tránsito a la vida adulta. Han sido años súper bonitos, la verdad. 

Pangea es una obra ambiciosa. Compuesta por un libro, un corto, un documental, un cómic y un disco doble, ¿Cuáles son las proyecciones e intenciones que existen en este proyecto multidisciplinario que profundiza en tu propio imaginario personal y de infancia? 

La verdad es que Pangea nació como un disco en vivo, con esta idea de registrar las canciones que se habían transformado en universos en sí mismos, era como muy distinto visitar un disco que un show en vivo. El en vivo se transformó entonces en una obra en sí misma y en un resultado de un proceso colectivo y desde ahí viene el nombre Pangea. De la idea de todos los continentes juntos, de un super continente que está unido. 

Ese disco en vivo decidimos grabarlo y hacerlo DVD; luego pasó que no quise hacerlo DVD porque me parecía aburrido, así que resolvimos hacer un documental. Quería contar en ese documental los espacios que habían existido en mi infancia con respecto a Pangea, las historias que me contaba mi padre sobre un niño mapuche y un dinosaurio que se encuentran y tienen aventuras. Empecé a tener más ganas de materializar este lado de Pangea que era un lado fantasioso, imaginario, infantil y finalmente decidí hacerlo como una obra aparte y me refiero a que los distintos brazos de Pangea fueron naciendo en el camino y como había surgido la obra en un principio. 

Luego nos dimos cuenta que aquí cabía la posibilidad de hacer una revisión de canciones que no estaban en ningún lado o que era interesante, por ejemplo, poner “Julia” solo en piano, desnudar un poco todo e ir a los orígenes, a esos primeros demos que alguna vez hice y eso es el volumen II de Pangea, un volumen de rarezas que también contiene un par de canciones inéditas. 

El cómic nació porque escribí este guión para este cortometraje, que es un corto de ficción en animación en stop motion, y se lo fui a mostrar a Félix Vega que es mi escritor de cómics favorito en Chile. Félix amó el guión y quiso hacerlo cómic, entonces el cortometraje y el cómic están totalmente emparentados, es la misma historia solamente que en distintos formatos y con distintas estéticas. 

En cuanto al libro, este nació por otro lado. Me llamaron para hacer un cancionero y dije qué fome hacer un cancionero, jajajaja, así que me dieron ganas de hacer un libro-objeto y eso es lo que se está desarrollando. Es más bien entrar al universo de los cuadernos en donde yo escribía mis canciones, a los borrones, un poco el rollo de entrar a la intimidad de esos cuadernos. Finalmente el libro es la intimidad de Pangea, mostrar por ejemplo esos dibujos que hago al lado de las letras que escribo. 

¿Y existen proyecciones al abrirse a este trabajo? 

La verdad es que no sé, no nace el proyecto pensando en eso entonces creo que hay distintas plataformas que podrían existir para mostrarlo como lo es el documental, el corto, el cómic, ahí veremos. 

¿Sientes que tu música y trabajo se han encontrado con barreras que en Chile son difíciles de derribar? ¿Crees que este límite ocurre porque los medios y los instrumentos de subvención culturales en el país son más bien precarios o no comprenden el costo concreto (monetario) del trabajo artístico? 

Siento que la música que estamos desarrollando no es una música fácil, en todo sentido, en las letras, en los sonidos. Es música que también busca otras cosas, no es música que busca entretener sino que busca reflexión, busca crisis, que busca emocionar, que busca sacar al espectador de su comodidad, que busca incomodarlo. 

En Chile es súper difícil porque como cultura ¿qué escucha la gente? Escucha reggaetón, escucha música que la verdad es que aborrezco y sobre todo por esto mismo que te estoy diciendo, porque carece de un motor profundo, espiritual y para mí la música tiene que tener eso. 

Hay un plano en donde, claro, no comprenden el costo y los medios de subvención en Chile para los proyectos artísticos son súper precarios, pero también es una cultura, una cultura que no aprecia, que no tiene identidad, que reniega de sus propias raíces. Hay también un periodismo que todo lo empareja, entonces muchas veces lo que hace es emparejar todos los proyectos y hacer como que todos fuéramos parte de un mismo saco y eso me parece un gran error, entonces esta dimensión periodística tampoco profundiza en las diferentes propuestas musicales que se están haciendo.

Es parte de un todo el porqué pasa esto. Carecemos de un relato como país. En Chile no se encuentran los vinilos de Violeta Parra, por ejemplo.

Camila Moreno en el Teatro Caupolicán

25 de mayo de 2018
21:00 hrs.
Entradas por Ticketek

Fuente: El Ciudadano