Ciudades y espacios seguros para mujeres y niñas

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La violencia sexual y el acoso en los espacios públicos constituyen uno de los principales obstáculos para el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres y las niñas en las ciudades y otros espacios públicos. Esta problemática, lejos de ser marginal, tiene efectos directos en la movilidad, la participación económica y la salud física y mental.
La Iniciativa Global de Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros de ONU Mujeres implementa desde 2011 programas integrales para prevenir y responder al acoso sexual y otras formas de violencia sexual contra mujeres y niñas en ciudades y espacios públicos. Presente en 68 ciudades de 38 países, la iniciativa se basa en los derechos humanos y en el principio de no dejar a nadie atrás de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Con el objetivo de sistematizar respuestas eficaces, ONU Mujeres recoge en su documento Safe cities and safe public spaces for women and girls: Global initiative third international compendium of practices, evidencias empíricas de las prácticas seleccionadas llevadas a cabo entre enero de 2022 y enero de 2025. Se sitúa en el período posterior a la pandemia de COVID-19, caracterizado como un contexto de las múltiples crisis que enfrenta el mundo en la actualidad. La urgencia de este abordaje queda reflejada en los datos globales: un informe de ONU Mujeres señalaba que seis de cada diez mujeres percibían un empeoramiento del acoso sexual en espacios públicos, una tendencia acentuada tras la pandemia.
Entre las prácticas analizadas y recogidas en el documento destacan iniciativas en diferentes países, como por ejemplo la implementación en Montevideo de un sistema institucional coordinado de denuncia del acoso en espacios públicos, o las reformas normativas impulsadas en Banja Luka, Bosnia y Herzegovina, que han incorporado el acoso sexual como delito conforme a estándares internacionales.
Con mayor detalle, en el caso de Hawassa, Etiopía, el programa incorporó a líderes de diferentes religiones y fe, a través de campañas de sensibilización y diálogo comunitario, reconociendo su capacidad para influir en actitudes y comportamientos cotidianos. Esta estrategia permitió frenar narrativas que normalizaban el acoso y reforzar mensajes de igualdad y respeto desde marcos culturales localmente legitimados, ampliando el alcance del programa más allá de las instituciones formales. Otra práctica relevante es el uso de clubes de hombres aliados en Da Nang, Vietnam, donde se trabajó con varones jóvenes y adultos para reflexionar sobre masculinidades y la prevención de la violencia, con el fin de fomentar la intervención activa frente al acoso y la violencia en espacios públicos. También se subraya la importancia de intervenir en contextos de alta concentración social. En ciudades como Bogotá y Barranquilla, las campañas desarrolladas durante festivales y eventos multitudinarios abordaron el acoso sexual como un problema colectivo, mediante expresiones artísticas, mensajes visuales y acciones de sensibilización directa. Estas iniciativas permitieron visibilizar una violencia frecuentemente minimizada en contextos festivos y activar mecanismos informales de apoyo y denuncia en tiempo real.
Como última práctica a destacar, de las que están incluidas, sería la compuesta por estrategias de intervención de bystander intervention presentes en Montreal, Bruselas y Londres. Estos programas ofrecieron formación específica a personal municipal, estudiantes y ciudadanía para reconocer situaciones de acoso, intervenir de forma segura y apoyar a las víctimas sin exponerse a riesgos. Según lo recogido en el documento, este enfoque ha demostrado aumentar la disposición a intervenir y fortalecer la confianza comunitaria en el uso del espacio público.
La seguridad de las mujeres en el espacio público no es solo una cuestión de protección, sino también un indicador central de la calidad democrática y de la justicia social. Avanzar hacia ciudades verdaderamente inclusivas exige políticas basadas en evidencia de impacto social, participación sostenida en las mejores prácticas y un compromiso institucional a largo plazo que permita traducir estas prácticas locales en acciones cotidianas que prevengan y erradiquen la violencia en los espacios públicos.
Link original de la nota: https://eldiariofeminista.info/2026/01/04/ciudades-y-espacios-seguros-para-mujeres-y-ninas/
Fuente: DF Diario Feminista
