mayo 16, 2011

La última semana de mayo comienza el Tercer Circuito Disidencia Sexual “NO HAY RESPETO”

NO HAY RESPETO” es la nueva e intensa propuesta de la Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual (CUDS) que agrupa durante 5 días distintas voces –locales y extranjeras– del feminismo, la teoría queer y la disidencia sexual a través de paneles de debate, visionados, performances y lanzamientos de libros. Este Tercer Circuito Disidencia Sexual busca tensionar los conceptos que recorren los derechos humanos y subvertir los discursos de la tolerancia que paralizan las políticas sexuales chilenas. “NO HAY RESPETO” es el lema que entre el lunes 30 de mayo y el viernes 3 junio recorrerá espacios como la Universidad de Chile, Universidad ARCIS, Centro Arte Alameda y el Museo de la Solidaridad Salvador Allende.


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“NO HAY RESPETO” no es la anulación del respeto, sino la exclamación que provoca incertidumbre, una posibilidad de pensar y experimentar las sexualidades sin el peso de la ideología del respeto. El Tercer Circuito Disidencia Sexual “NO HAY RESPETO” es una espacio para generar preguntas y cuestionamientos a las políticas sexuales que recorren el feminismo, la disidencia sexual, entre otros movimientos críticos en torno a la sexualidad.

En esta versión, la CUDS presenta 9 actividades donde destacan discusiones sobre postfeminismo, críticas a los derechos humanos, tensiones con las políticas de izquierda y debates sobre la sexualidad de los niños, a propósito de los casos de pedofilia mediatizados en Chile. Entre los diversos panelistas nacionales se subraya la participación de pensadorxs feministas como Alejandra Castillo, Kemy Oyarzún, Patricia Espinosa, Juan Pablo Sutherland y Felipe Rivas San Martín, además de la presentación de teóricos de arte como Sergio Rojas y Rita Ferrer.

Por otra parte, desde el extranjero sobresale la visita excepcional de la argentina valeria flores, escritora y “activista lesbiana feminista heterodoxa queer”, quien viene a exponer e intervenir espacios de la Universidad, además de presentar su último libro tituladoDeslenguada. Desbordes de una proletaria del lenguaje” de la editoral Ají de Pollo. Estas actividades se realizarán el jueves 2 de junio en la Sede Central de la Universidad ARCIS.

Por otra parte el Tercer Circuito Disidencia Sexual 2011 contará con una circulación exclusiva de producciones post-feministas contingentes para experimentar artísticamente las sexualidades hoy.Como un evento especial se realizará el pre-estreno del primer documental que recoge y expone fragmentos de la escena post-porno de Barcelona. “Mi sexualidad es una creación artística” de la artista chilena Lucía Egaña que consiste en un registro donde participan protagonistas y colectivos que producen post-pornografía en España como María Llopis, Diana J. Torres (pornoterrorista) y La Quimera Rosa. El documental se exhibirá únicamente el día martes 31 de mayo a las 22:15 horas en la sala principal delCentro Arte Alameda y será presentado por la CUDS.

pantallazopng1Uno de los momentos más destacados de “NO HAY RESPETO” corresponde al lanzamiento del primer libro editado por la Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual (CUDS) y que reúne por primera vez textos que giran en torno al feminismo, disidencia sexual y teoría queer. “Por un feminismo sin mujeres” es el título de la obra de carácter político y reflexivo donde comparecen destacados textos escritos por Diamela Eltit, Olga Grau, Alejandra Castillo y Diego Ramírez entre otros ponencistas que fueron parte del Segundo Circuito Disidencia Sexual del año 2010.

El libro “Por un feminismo sin mujeres” busca constituir un hito en la escritura reflexiva y política del feminismo y la teoría queer contemporáneas, actualizando y tensionado el signo mujer. Esta edición consta además con un postfacio de la teórica feminsita y crítica cultural Nelly Richard, donde son releídas las actuales conceptualizaciones de la escritura política en torno a la sexualidad. El lanzamiento del libro y cierre del Tercer Circuito Disidencia Sexual es el día viernes 3 de Junio en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende a las 19:00 horas y será presentado por el teórico del arte Sergio Rojas, la ensayista Rita Ferrer y la sociológa Fernanda Carvajal.

Además de una intervención a los espacios universitarios, el Tercer Circuito será una espacio para conocer nuevos proyectos que transitan más o menos entre lo queer y lo post-género a través de micro-producciones culturales. El día martes 31 de mayo a las 17:00 horas se realizará un conversatorio y exhibición titulado Desobediencias de género: proyectos locales que convoca proyectos como los realizados en la instalación y exposición de arte de YESSR, la propuesta de la Editorial Moda y Pueblo, los trabajos postpornográficos del Colectivo Subporno y las ediciones del fanzine Planeta Z.

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28 de Mayo Día Internacional por la Acción de la Salud de las Mujeres


Viernes, 27 de mayo · 13:00 - 14:30
Paseo ahumada (Frente Banco de Chile)

((Taller de Desarrollo Femenino)) ...y Aroma terapia…




Conecta tus cualidades femeninas a través de técnicas de respiración, aroma terapia, danza y ejercicios psico físicos creados para el desarrollo y bienestar de la mujer.

En esta sesión nos enfocamos a dirigir nuestra

intensión

personal para concretar

proyectos , propósitos y cambios de actitud.

((Facilitadora del taller))

Macarena Inostroza Jara

Terapeuta Corporal

Co-fundadora

((((Circulo Matriztico))))

Aporte x sesión $4.000. Evento en facebook

Inscripciones:

lacuidaddelasdiosas@gmail.com

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Este miercoles 18 de Mayo, de 19:30 a 21:00 hrs.

((((LES ESPERAMOS)))

En la Cuidad de las Diosas


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Librería/Biblioteca y Bazar.

Horario de atención

Desde las 13:30 a 20:00 horas de lunes a viernes

Email: laciudaddelasdiosas@gmail.com

http://libreriabazardelasdiosas.blogspot.com/

Sala 2, La Morada Purísima # 251, Barrio Bellavista.

mayo 15, 2011

ES MI MUNDO "Ni lo uno ni la otra"

Lesbiana, feminista, chicana, mestiza, Gloria Anzaldúa nació en la frontera entre Estados Unidos y México y vivió y construyó su obra en la frontera de todas las categorías posibles, tanto que resulta incómodo usar un género para describir a este espíritu queer que escribió hamacándose, en los mismos textos, entre el inglés y el castellano, entre la poesía y el ensayo.


Al nacer, su madre temió encontrar entre las nalgas de su hija Gloria el lunar indígena que la iría a avergonzar. Como todos los chicanos, ella quería borrar aquella herencia y experimentar el orgullo de algo que no era: blanca y anglo, estadounidense pura. Una estadounidense normal. Pero las primeras experiencias de su hija, la situaron en un lugar más allá de esa “normalidad” que tanto anhelaba. Cuando el bebé cumplió los siete meses la madre encontró manchas de sangre en el pañal y esas manchas empezaron a aparecer cada 24 días: ciclos menstruales eran, acompañados de altísimas fiebres. Cuando su hija cumplió siete años la fajó para que no se le notaran los senos. Su hija era rara, desobediente, indominable. Y su cuerpo no era igual a los otros: había cruzado la frontera.

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Había una muchacha en su pueblo a la que se la identificaba como a la rara, “la otra”, “the Other”. De ella se comentaba que seis meses al año tenía vagina y un pene los otros seis y que en esos meses orinaba de pie. Se horrorizaban sus vecinos, contó Anzaldúa, porque siempre da horror la diferencia, porque espanta lo que no se puede controlar. Pero en esa diferencia existe un aspecto mágico, dijo. Y los antiguos pueblos decían que esa “anormalidad” es el precio que ciertos seres deben pagar por su extraordinario don innato.

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“Piensa en mí como Shiva, con un cuerpo de muchos brazos y piernas con un pie en la tierra color café, otro en lo blanco, otro en la sociedad heterosexual, otro en el mundo gay, otro en el mundo de los hombres, de las mujeres, un brazo en la clase obrera, los mundos socialistas y ocultos”, escribió la feminista lesbiana, teórica y poeta, Gloria Anzaldúa, en La prieta. Tanto en este ensayo como en toda su obra, Anzaldúa dotó de nuevas significaciones su identidad chicana y trascendió los límites de lo que le había sido impuesto: ser lo uno o lo otro, México o Texas, hombre o mujer. Porque Gloria Anzaldúa eligió el todo a las partes, la integridad a la desintegración.

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Nació en 1942 en una zona fronteriza, Jesús María del Valle, Texas, dentro de una sociedad y una cultura chicana que –obligada a identificarse con los EE.UU. para no ser segregada por los otros ciudadanos de ese país– intenta desentenderse de sus raíces mexicanas e indígenas. Pero Anzaldúa, en cambio, se consideró mestiza: la que experimentó ese cruce como algo gozoso, la que transitó de un lado al otro sus posibilidades de identidad. En un poema dirá: “Para sobrevivir en la frontera/ debes vivir sin fronteras/ ser un cruce de caminos”. Ni mexicana ni norteamericana: chicana. Y ni hombre ni mujer: mitad y mitad. “Hay algo irresistible en ser hombre y mujer a la vez, en el tener acceso a ambos mundos. En contra de algunos dogmas psiquiátricos, los mitad y mitad no sufrimos una confusión de identidad sexual o una confusión de género. Lo que sufrimos es por culpa de una absoluta dualidad despótica que dice que sólo somos capaces de ser uno u otro. Se afirma que la naturaleza humana es limitada y que no puede evolucionar hacia algo mejor. Pero yo, como otras personas queer, soy dos en un único cuerpo, tanto hombre como mujer. Soy la encarnación de los hieros gamos: la unión de contrarios en un mismo ser”, dijo en su texto Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan.

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Desde que era muy chiquita, decía Gloria, ella sabía muy bien lo que quería. Que su determinación era grande, pero que aun así no sabía de dónde sacó esa fuerza para alejarse de su madre. “Tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma –escribió Gloria–, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta (...) En los ojos mi madre y en los ojos de los demás me vi reflejada como algo “raro”, “anormal”, “curiosa”. No vi otra reflexión sobre mí. Incapaz de cambiar esa imagen, me retiré a los libros y la soledad y me alejé de la gente”, dijo Gloria Anzaldúa, a quien el acto de leer, a sus siete u ocho años, la cambió para siempre. Lo primero que tuvo en sus manos fue una novelita que le acercó su padre en la que los americanos aparecían como los vaqueros y los mexicanos y los indios como bichos. Pero ella sabía que la historia no era así. Que en algún momento los mexicanos habían sido más que los anglos en Texas. Y dijo que el racismo, que tiempo después reconoció en sus maestros en la escuela, lo había encontrado antes, en esa novelita.

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Cuando a la joven Gloria le preguntaban las gentes de su pueblo cuándo se iría a casar, no sea cosa que se le fuera a pasar la hora, ella decía que no sabía, pero que si un día se casaba, de seguro, no sería con un hombre.

“En lugar de planchar las camisas de mis hermanos pequeños o de limpiar los armarios, pasaba largas horas estudiando, leyendo, pintando, escribiendo. Cada pedacito de confianza en mí misma que laboriosamente lograba reunir, recibía una paliza diaria. No había nada de mí que mi cultura aprobara. Había agarrado malos pasos. Something was ‘wrong’ with me. Estaba más allá de la tradición”, contó Gloria.

***

Gloria Anzaldúa descendía de inmigrantes mexicanos y en su juventud fue maestra de los niños migrantes en su pueblo. Después fue a Austin para obtener su maestría y completar sus estudios de doctorado en literatura comparativa en la Universidad de Texas. En 1977 se mudó a California para trabajar en diferentes universidades donde continuó con su tarea docente. Pero quizá las enseñanzas de Anzaldúa hayan abrevado más de lo vivencial que de lo teórico, más de lo espiritual que de lo académico y más de su sensibilidad que de sus conocimientos. Si un aporte ha hecho al feminismo es el invaluable concepto de “mestizaje”: ese más allá de las categorizaciones tradicionales que hacen de todas las mujeres, hasta de las más variadas, una sola. En cambio, la “nueva mestiza”, de la que Anzaldúa nos habla, describe a un sujeto con planteos de identidad no identificado con los estrechos límites de una cultura binaria. Anzaldúa recordaba el malestar que le producía que ciertas feministas trataran de imponerle un sentir y un pensar propio de las mujeres blancas. Cuando ella no era blanca, ni lo quería ser. “Vivir en la frontera –escribió– significa que tú/ no eres hispana india negra española/ ni gabacha, eres mestiza/sorprendida en el fuego cruzado entre bandos/ mientras llevas cinco razas sobre la espalda/ sin saber a qué lado recurrir o de cuál escapar.”

***

Su espíritu queer se trasladó intacto a todas partes. Y a la literatura también. Desde el comienzo, su escritura tomó diversos y múltiples caminos, sin quedar prisionera de vacuas diferencias formales que dejaran a la teoría de un lado y a la lírica del otro; diferencias que separaran su poesía de su prosa como si fueran incompatibles. Su obra teórica más conocida es Borderlands/La Frontera: The New Mestiza (1987), que es una mezcla de inglés y español, de poesía, testimonios y análisis históricos. A “Borderlans” pertenece el maravilloso poema ‘No basta’, que dice: “No basta con / decidir abrirte./ Debes hundirte los dedos/ en el ombligo, con las dos manos/ agrietarte,/ derramar los lagartos y los sapos/ las orquídeas y los girasoles/ virar al revés del laberinto/ (...)/ No hay nadie que/ te alimente el anhelo/ Acéptalo. Tendrás que/ hacerlo, hacerlo tú misma./ Y a tu alrededor un vasto terreno./ Sola. Con la noche./ Tendrás que hacerte amiga de lo oscuro/ si quieres dormir por las noches”.

***

Gloria Anzaldúa sentía bronca ante las cosas impuestas, rabia cada vez que alguien ponía en su boca palabras que no eran suyas porque le presuponían el límite de una identidad, de un modo de ser o de pensar. Furia le daba cada vez que su madre o la escuela o la iglesia le decían lo que tenía que hacer o lo que no podía. Después de haber vivido 62 años desafiando esas órdenes, 62 años de rebelde chicana, de queer, de lesbiana, de feminista, de poeta, de teórica, de mexicana y norteamericana, de mitad y mitad, de marimacha, como a ella misma le gustaba llamarse, Gloria Anzaldúa murió en el año 2004, en primavera.

Al día siguiente, un pequeño grupo de amigxs se reunió en Oakland para construir un altar en honor de su “querida hermana, maestro, sisterwriter”


Por Paula Jiménez

Fuente: Página/12

Ciclo de Documentales en “Óptica de Mujeres”.

Las documentalistas chilenas se toman la escena en el "Ciclo de Documentales en Óptica de Mujeres" que tiene como objetivo promover, visibilizar y dialogar sobre las producciones de diferentes temáticas con una mirada que integre el quehacer y sentir en femenino.

Este jueves 19 a las 19 horas comienza el ciclo con la exhibición de 2 Cortometrajes relativos a los Derechos Humanos de las Mujeres realizados por Amnistía Internacional.

El primero es referente a entrevistas de mujeres víctimas de abusos sexuales después del terremoto en Haití, y en el segundo, directamente se visibiliza la temática sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas en Nicaragua.

Después de la proyección tendremos una discusión sobre el tema, seguida
por un vino de honor.

Organizan: Amnistía Internacional Chile -
La Ciudad de las Diosas – La Morada.

Horario: de 19 a 20:30 horas

Lugar: Sala 2, Purísima # 251, La Morada. Barrio Bellavista


Programa:
  • Mayo
19/05 Cortos AI (Nicaragua – Haití). Rob Brouwer
26/05 Calles Caminadas Eliana Largo y Verónica Quense
  • Junio
09/06 Santas Putas. Verónica Quense
23/06 Kon Kon. Cecilia Vicuña
  • Julio
7/07 La Hija de O'higgins. Pamela Pequeño
21/07 Había una vez una Hormiguita. Lily Gálvez
  • Agosto
4/08 Estadio Nacional. Carmen Luz Parot
18/08 En algún lugar del Cielo. Alejandra Carmona

(Aporte voluntario)

mayo 14, 2011

DECLARATORIA II Encuentro Mesoamericano Estudios de Género y Feminismos


Nosotras, aproximadamente setecientas mujeres académicas y activistas indígenas, afrodescendientes y mestizas, de diversas identidades, desde distintas experiencias, territorios e historias hemos sido convocadas bajo el signo de la mujer escriba, nuestra ancestra, emblema de la apropiación que las mujeres hemos hecho del conocimiento y de la escritura, para validar la tradición oral que, en la cultura patriarcal, nos ha sido históricamente expropiada. A esta tradición oral sumamos el conocimiento escrito desde hace unos siglos, que sustenta las teorías feministas. Sin los primeros actos transgresores de las mujeres por recuperar la palabra, y hacer suya la lectura y la escritura, no tendríamos los textos inspiradores de nuestro pensar feminista.

Hemos reunido voluntades, compromiso, mística e identificación desde y con la propuesta feminista en la academia, en sinergia con el movimiento social feminista y de mujeres, y con las feministas en el sector público. La identidad política feminista nos ha unido en este esfuerzo de encuentro académico, en un espacio resignificado desde nosotras para pensar, reflexionar, debatir, inventar y crear nombrando a nuestras ancestras académicas, las primeras graduadas universitarias en la región mesoamericana.

Hemos trabajado en un espacio amoroso para -desde una perspectiva holística- visualizarnos como seres completas, para reconocer y validar nuestras capacidades creadoras, intelectuales, teóricas, comunicativas, hacedoras de historia, constructoras de ciudadanía, sanadoras de cuerpos, mentes y espíritus, para reconocer nuestras sexualidades.

Hemos dado cuenta, en estos tres días, de nuestros logros en la academia, de los factores que nos han hecho avanzar, de las alianzas construidas, de los espacios creados, pero también de las dificultades, tanto en el ámbito universitario como en todas las dimensiones de la vida social.

Hemos identificado las problemáticas que persisten en este sistema patriarcal, que aún limitan la libertad y la autonomía de las mujeres: la violencia estructural, económica, física sexual, el feminicidio, la violencia epistémica y simbólica. La negación de derechos, la impunidad y la descalificación de nuestras capacidades intelectuales y nuestros saberes.

Hemos hecho este balance y nos vamos conscientes de los grandes retos que aún nos quedan, retos para los cuales necesitamos fortalecernos, consolidar nuestras redes, reconocer la autoridad de nosotras y de las otras, hemos tomado conciencia de que solas no podemos enfrentar los techos de cristal y los muros que pretenden contener nuestras capacidades creadoras, nuestros derechos y nuestras aspiraciones.

Hemos hecho el balance de los estudios de género y feminismos, reconocido las propuestas epistemológicas feministas en la academia, particularmente los aportes de las mujeres indígenas, mayas, xinkas y afrodescendientes; visibilizado la problemática de las mujeres migrantes, palpado el miedo que ellas viven día a día; hemos conocido los avances y retos de las mujeres en y frente al Estado, en entornos de democracias amenazadas por la corrupción, el narcotráfico, las actividades ilícitas y la fragilidad del estado de derecho. Varios son los indicadores de esas amenazas: la criminalización de las luchas sociales, especialmente en el caso de las feministas nicaragüenses y hondureñas; así como las prácticas represivas contra mujeres y hombres que denuncian los impactos de los megaproyectos en Guatemala y en la región, especialmente los desalojos violentos y el despojo de territorios a miles de familias; con quienes nos solidarizamos.

Hacemos causa común con las feministas y el pueblo hondureño en resistencia, desde la solidaridad por las personas asesinadas, torturadas, desaparecidas y violentadas, especialmente por las mujeres que han sido víctimas de violación sexual. Pero también nos expresamos desde la denuncia, solicitando a la instancia correspondiente en la Organización de Estados Americanos-OEA, que se garanticen los derechos humanos de los y las hondureñas.

Desde este espacio manifestamos nuestra solidaridad y acompañamiento con la Marcha por la Paz , con Justicia y Dignidad, convocada en México, que se suma a otras iniciativas para denunciar y rechazar la impunidad y la militarización que está costando miles de vidas de jóvenes, mujeres, hombres, niñas y niños mexicanos; pero cuyos efectos también alcanzan a cientos de personas migrantes centroamericanas que han sido secuestradas, extorsionadas, e incluso asesinadas a su paso por territorio mexicano en pos de la sobrevivencia en el norte.

Las feministas académicas no estamos desvinculadas de la realidad, no somos ajenas a la cotidianidad, ni a las luchas sociales, porque nos desmarcamos de la pretendida neutralidad de la ciencia, porque apostamos a crear otras epistemologías, a reconocer todos los saberes -desde nuestras cosmovisiones, desde la academia, desde la cotidianidad- que nos conforman como humanidad.

Hoy renovamos el pacto para continuar la lucha por la vida, por el buen vivir, en todos los espacios: desde la casa hasta el Estado, en el trabajo, en las fábricas, en el campo, en las organizaciones sociales, en la escuela y en las universidades. Así como renombramos el espacio en el que nos encontramos estos días, nos comprometemos a renombrar, repensar y recrear el mundo.

new2 Audios de las Entrevistas y Paneles

new2Audios de las Conferencias

Programa General del Encuentro

Entrevista con las organizadoras


Fuente de los Audios FIRE

La lucha diaria por volver a casa sanas y salvas

El 57 por ciento de los cruces que se realizan en la frontera de Marruecos con España están protagonizados por mujeres. Cada día luchan por llegar a España, coger enormes fardos que pueden llegar a pesar 100 kilos, volver a Marruecos, venderlos y conseguir llegar a sus casas sanas y salvas para empezar de nuevo al día siguiente. Son las porteadoras.

Mucho antes de que salga el sol, las porteadoras salen de sus casas en distintas zonas de Marruecos. Suelen proceder de Tetuán o de sus zonas rurales. Llegan a la frontera de El Taraján tras pagar en torno a 15 dirhams por el transporte. Y ahí comienza la lucha con las reglas del más fuerte. Una multitud se agolpa ante el paso de Biutz, un puente que abre sus puertas a las 7 de la mañana y las vuelve a cerrar a las 13 horas. Conseguir estar en primera fila puede ser la diferencia entre lograr un porte o tres. Entre lograr comer o no.

Una vez en Ceuta efectúan sus compras en el cercano polígono de El Tarajal y se suben a la espalda los bultos de mercancía. Un fardo de 50 kilos se paga a unos 20 o 50 dirhams. Las mujeres que consiguen soportar cargas de entre 80 y 100 kilos pueden obtener un máximo de 100 dirhams. Las ‘pipas’, bultos de 10 kilos, no superan los 20 dirhams. Y comienza entonces la odisea del regreso.

No es fácil. Biutz es un carril metálico que cruza el muro entre ambos países. Los pasillos de vuelta a Marruecos para quienes no pertenecen a la Unión Europea se conocen como ‘jaulas’. Son unos pasillos estrechos hechos de vallas de alambradas y en algún caso techado de alambre. Al final de las jaulas se encuentran los tornos, espacios mucho más estrechos que hace conflictivo y problemático pasar la mercancía que llevan las porteadoras a sus espaldas.

Al peso de los paquetes y a las aglomeraciones hay que añadir los robos, las punzadas con armas blancas e incluso los apuñalamientos. Además, cuando las porteadoras están al final del camino, tienen que lidiar con los aduaneros marroquíes que les quitan parte de la mercancía que transportan o les piden dinero a cambio de dejarles continuar. Casi nadie declara en la aduana los impuestos establecidos por la mercancía que se transporta. Los sobornos o ‘Rasca’ dependen de los criterios personales de los vigilantes que piden entre 10 y 20 dirhams o aceptan algún regalo.

Las porteadoras son mujeres solas y con cargas familiares, o con marido pero con enfermedades que les impiden trabajar. Aunque cada vez más se van encontrando mujeres con estudios universitarios debido a la dificultad de encontrar un puesto de trabajo en su país. Mayoritariamente son mujeres jóvenes y con gran resistencia física, aunque las que llevan muchos años en esta labor tienen problemas lumbares y de espalda, dolores de cabeza y de piernas, debido a la gran cantidad de peso que cargan a sus espaldas.

Consecuencias

Así que después de levantarse antes que el sol, soportar golpes y empujones, cargar con 100 kilos a la espalda dos veces, soportar robos y quizá alguna puñalada, una mujer porteadora ha conseguido unos 200 dirhams (menos de 18 euros) y ha gastado cerca de 40. Todo ello supone un riesgo, incluso de la propia vida, por aplastamiento del enorme grupo humano que se forma. En mayo de 2009 se produjeron dos avalanchas humanas que sepultaron y se cobraron la vida de dos mujeres porteadoras, Bussara y Zhora.

Marruecos y el gobierno ceutí tomaron medidas como el aumento de vigilancia, la restricción del número de personas que pueden cruzar o delimitar, reducir y controlar los bultos. En el Informe Derechos Humanos en la Frontera Sur de 2010/2011 se advierte que este es un trabajo que se convierte en el peso real de los bultos que transportan, pero a su vez, “en un peso de la vida, en una lucha por poder regresar a sus casas sanas y salvas, una lucha por la supervivencia y el mantenimiento del hogar”. Todo este peso está producido por la corrupción policial, los abusos de poder, el control de las grandes empresas, la precariedad económica de muchas familias en Marruecos y las condiciones infrahumanas de los pasos fronterizos.

Fuente: AmecoPress

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in