abril 11, 2026

“La mirada feminista al conflicto vasco permite superar la idea de que ha habido solo dos sujetos”

Mirar al conflicto vasco más allá del relato dominante es lo que propone 'Sin permiso’, un ejercicio de traducción marcadamente político para visibilizar realidades históricamente invisibilizadas y mostrar una realidad vasca más allá del relato dominante.


Olatz Dañobeitia y Marta Luxan.


Mirar al conflicto vasco más allá del relato dominante es lo que propone Sin permiso (Bellaterra, 2026), un libro que editan Marta Luxan, Olatz Dañobeitia y Mari Luz Esteban y que recoge aportaciones de otras ocho autoras. Las aportaciones proceden de diferentes disciplinas, pero tienen un nexo común, que es indagar en la perspectiva viva de género del conflicto. Esta mirada, sostienen Marta Luxan y Olatz Dañobeitia —esta última firma además un capítulo sobre las mujeres en la izquierda abertzale— permite superar las dicotomías sobre las que se ha construido una historia apuntalada por producciones culturales convenientes al relato dominante.

Se trata, explican, de un ejercicio de traducción marcadamente político, porque la abundante y variada labor de investigación que se está llevando a cabo en Euskal Herria tiene un marcado componente lingüístico: se escribe en euskera. Quiere, como explican en esta entrevista, visibilizar realidades históricamente invisibilizadas en el conflicto y mostrar una realidad vasca amplia y llena de matices, algo que no es fácil en según territorios como, por ejemplo, Madrid, donde presentan el libro esta tarde.

Decís que traducir es un ejercicio político feminista. ¿Qué supone traducir los textos que componen ‘Sin permiso’? ¿Qué se gana y que se pierde cuando se traduce? ¿Por qué habéis decidido hacerlo? 

Marta Luxan: La razón para para publicar este libro, y para publicarlo en castellano, es que hemos constatado que en los últimos años en Euskal Herria, desde disciplinas muy diferentes —porque el libro aparecen textos tanto de cosas escritas desde la sociología, la antropología, la ciencia política, pero también cosas que tienen que ver con la crítica literaria, o con la producción audiovisual, con la producción cultural en general— se han hecho muchas investigaciones sobre el conflicto armado vasco y en castellano se han hecho bastantes menos cosas. Digamos que se está armando un discurso en torno a cuál es la lectura sobre el conflicto armado vasco en base a estas producciones que se han hecho en castellano, que muchas no son investigaciones, sino que son más si quieres producciones culturales, como Ocho apellidos vascos, Patria, que tienen muy poco que ver con desde dónde estamos mirando aquí al conflicto vasco. Planteamos la traducción como ejercicio político feminista.

M. L.: Nos parece que es interesante para cualquier persona que quiera acercarse a entender qué es lo que ha pasado en esos últimos años y cómo podemos hacer una lectura crítica y feminista del conflicto armado vasco y de todos los conflictos que ha habido ahí alrededor, porque eso es una de las cosas de las que hablamos en el libro: no ha habido un único conflicto, no se puede hablar de un único conflicto. Nos parecía que era necesario poner a disposición de la gente que no habla euskera una muestra de lo que se está haciendo en euskera porque entendemos que es ineludible hacer referencia a estos trabajos si queremos investigar sobre el conflicto armado vasco e incluso si queremos forjarnos una opinión que vaya más allá de lo que nos dicen los mass media. 

M. L.: Y, en este sentido, planteamos que hay una cuestión que se ha dado en Euskal Herria, que es, por una parte, que hay un movimiento feminista bastante potente que, por ejemplo, en 2023 convocó una huelga general, y que desde ahí también se está produciendo discursos y se han hecho un montón de aportaciones. Y, a la vez, también dentro de la universidad pública tenemos AFIT, el grupo de investigación en el que estamos tanto Olatz como yo, pero también Mari Luz Esteban, y Maider Galardi... Que es un grupo de investigación de antropología feminista, donde también estamos sociólogas y hay un doctorado y un máster de Estudios Feministas y de Género que funcionan, en los que se están llevando a cabo muchas investigaciones. Eso nos da pie a hablar de un ecosistema propio desde el cual se está escribiendo, se está investigando, se está reflexionando desde una perspectiva multidisciplinar, no todo el mundo desde la misma posición, porque también discutimos entre nosotras. Porque las aportaciones que recoge, aparte de abrir ventanas, también plantean elementos sobre los que seguramente nos ponemos todas alrededor de una mesa y discutimos. 

OLATZ DAÑOBEITIA: HAY MUCHOS PROCESOS POLÍTICOS DESPUÉS DEL FIN DE ETA Y, COMO TODO PROCESO POLÍTICO, ES MUY INTERESANTE Y HAY UNA GRAN NECESIDAD DE PERSPECTIVA FEMINISTA

Olatz Dañobeitia: Hay una frase que yo creo que lo explica: “En efecto, quienes hablan, escriben y crean desde posiciones normativas y hegemónicas nos hacen sombra constantemente. Ello nos exige pugnar por un lugar de enunciación, así como hacer que se nos vea y se nos escuche”. Yo creo que ese párrafo resume muy bien cuál es el lugar de enunciación. Sentimos que tiene que ver con el idioma, pero también con la procedencia, con el origen. Constantemente se hace sombra a todas las lecturas que aquí están emergiendo que, como Marta plantea, parten de la academia y de fuera de la academia. Existen diferentes procesos con diversos feminismos. Euskal Herria es un país que tiene mucha riqueza, hay muchos procesos políticos después del fin de ETA, y como todo proceso político es muy interesante y hay una gran necesidad de perspectiva feminista. 

O. D: Ha habido diferentes iniciativas de diferentes feministas para intentar aportar una mirada feminista, una mirada más compleja al conflicto político armado vasco. Es una mirada que permite superar la idea de que ha habido solo dos sujetos. El mismo libro plantea que, si hablamos de grupos armados, ha habido más de nueve. O superar esa lectura que nosotras sentimos que se alimentan a través de los medios de comunicación del Estado, incluso de las producciones culturales estereotipadas que se hacen desde el Estado respecto a Euskal Herria. Por ejemplo, en el libro se analiza el caso de las mujeres de la izquierda abertzale como han sido mostradas entre monstruos y putas, donde se representa a los hombres de la izquierda abertzale como unos hombres con una masculinidad bárbara, un poco incivilizada, violenta. Analizamos cuánto tiene eso de una mirada atravesada por la modernidad colonial, de cómo se ve a la cultura vasca y la sociedad vasca. Esa construcción de la otredad, lo vasco frente a lo español, lo bárbaro frente a lo civilizado, lo violento frente a lo demócrata, también tiene su marca de género. Veíamos que hay muchísima riqueza que no se está teniendo en cuenta. 

M. L.: Yo insistiría también en una cosa que ha dicho Olatz, y es que también hay discursos colectivos. Por ejemplo, hace más o menos un mes hubo unas jornadas sobre la tortura como violencia machista. Se está también creando una conversación que complejiza algunos procesos y que está dando pues otro tipo de lecturas. Entonces ahí nos parece que es interesante traer esto, y esto se está haciendo principalmente en euskera. Por eso la idea de traducirlo. 

¿Por qué hablar ahora del conflicto vasco? Hay un relato muy establecido y que es funcional a un sistema. ¿Creéis que este libro o el discurso que contiene puede interesar? Porque el discurso sobre el conflicto vasco sigue siendo muy útil al sistema, sigue siendo un tema de actualidad.

O. D.: A esta pregunta se le pueden dar muchas respuestas. Los conflictos tienen que ver con dinámicas de opresión, de dominación, de subalternización. Entonces, en ese sentido, por ejemplo, en el libro hablamos de que ha habido una expresión armada de uno de los conflictos políticos, que sería el que tiene que ver con el eje de conflicto nacional. Pero, a la vez, junto a ese eje también ha habido otros conflictos políticos. El de género es uno, por ejemplo, pero podemos hablar de otros muchísimos ejes que durante el conflicto armado, antes, durante y después, todos los conflictos siguen abiertos. Es decir, son procesos sin resolver donde sigue habiendo disputas. Podemos entender este momento de un post como una oportunidad para intentar abrir, superar procesos, disputas que en ese en esa época no se han podido resolver. Sobre todo nos centramos en una que es en la de género, pero mencionamos que hay muchas más. La pregunta que nos hacíamos era: ¿Cómo han interactuado las relaciones de género con el conflicto armado? ¿Qué influencia han tenido las asimétricas relaciones de género en el desarrollo del conflicto armado? O, al revés, ¿esas asimetrías hasta qué punto han sido funcionales para el desarrollo de este conflicto y para cada una de sus partes? Esa pregunta nos parece importante porque nos abre o nos cierra más posibilidades hoy en día.

M. L.: ¿A quién le puede interesar? A cualquier persona que tenga una mirada crítica y que quiera entender qué es lo que ha pasado más allá de esas versiones o esas narrativas estereotipadas y estigmatizadas. Nosotras, por ejemplo, cuando nos acercamos al conflicto de Colombia, o al conflicto de Irlanda del Norte —porque muchas de las cosas de las que hablamos no son cuestiones que únicamente hayan pasado en el contexto del conflicto armado vasco, hay procesos similares en otros lugares—, pues leemos a la gente que ha escrito desde allá y nos interesa conocer cuáles son las experiencias de las personas que han participado de de una manera u otra, porque hay muchas maneras de participar y es algo que también recoge el libro en dicho conflicto. Entendemos que a cualquier persona con cierta, con una mirada crítica y unas ganas de conocer qué es lo que ha pasado, le debería interesar este tipo de aportaciones que son más complejas, que son críticas y que y que están construidas desde una mirada feminista. Nos parece que que es ineludible analizar desde una perspectiva feminista crítica lo que ha pasado. 

O. D.: Además, conecta un poco con lo que estáis viviendo allí. Me refiero al Estado, a Madrid, como su epicentro. ¿Qué ocurre con todos los procesos de memoria? ¿Cerramos, simplificamos, silenciamos? ¿Qué ocurre con los relatos que nos vienen? Que cientos de personas no se ven reconocidas, se ven ninguneadas, se ven revictimizadas y otra vez agraviadas. Y no solo pasa en los debates sobre la memoria, sino con la disputa está que está viendo de fuerzas ya no reaccionarias, sino de auge del fascismo, y cómo se simplifican procesos que algunas izquierdas tratan de complejizar. Esas dos formas de operar también ocurren en este caso. La pregunta sería ¿A quién interesa? ¿A qué proyectos políticos interesa no abordar una mirada compleja sobre el conflicto armado vasco? y eso de que nos habla.
MARTA LUXAN: CUANDO HABLAMOS DE CONFLICTO ARMADO VASCO NOS ESTAMOS REFIRIENDO A UN CONFLICTO QUE EN NUESTRA OPINIÓN IMPREGNÓ A TODA LA SOCIEDAD. PERO ENTENDEMOS QUE NO HA HABIDO UN SOLO CONFLICTO, QUE HA HABIDO OTROS CONFLICTOS QUE ATRAVIESAN A ESTE O QUE SON PARALELOS

En el subtítulo decís “conflicto armado vasco”, Olatz, tú añades ese “político”. ¿Habéis tenido esta discusión entre vosotras? ¿Por qué nombrarlo así? 

M. L.: Hemos optado por utilizar “conflicto armado vasco” siguiendo una aportación que hace Mario Zubiaga que plantea que es que el conflicto es algo que ha atravesado todo el sistema social, que ha impregnado toda la sociedad, que se hablaba en las comidas familiares, que estaba muy presente. Y también Mario Zubiaga hace referencia a cómo todo lo que tiene que ver con la Transición, y también en años posteriores, fue acompañado de una fuerte movilización social en Euskal Herria. Entonces, en ese sentido, cuando hablamos de conflicto armado vasco nos estamos refiriendo a un conflicto que en nuestra opinión impregnó a toda la sociedad. Pero hablamos de conflicto armado vasco porque, como antes decía bien Olatz, entendemos que no ha habido un solo conflicto, que ha habido otros conflictos que atraviesan a este o que son paralelos, que confluyen y entonces nos interesaba decir que nos estamos refiriendo al conflicto armado vasco, nos hemos referido sobre todo al conflicto de género, pero en algunos momentos también emergen otras cuestiones. Es verdad que luego están todo el tiempo diciendo conflicto armado vasco en todos los artículos se hace un poco pesado. Entonces luego hablamos de conflicto vasco, pero queríamos situar desde dónde estamos mirando, en qué miradas nos apoyamos para hablar del conflicto armado vasco y, sobre todo,traer que el conflicto armado vasco ha sido algo complejo, que ha impregnado a toda la sociedad y que ha habido otros conflictos ahí que son imprescindibles también para entender cuál ha sido el desarrollo del conflicto armado vasco. 

O. D.: Siendo más específica, aunque las personas que participan en este libro tienen lugares de enunciación diferentes y no significa que estemos de acuerdo en todo, incluso científicamente, académicamente, políticamente, no ha habido duda de que se habla del conflicto como un conflicto político. Cuando hablamos de conflicto armado nos referimos a un conflicto político armado. No ha habido duda con eso. No negamos que haya sectores de la población vasca que hablan de procesos de de terrorismo, pero a nivel científico incluso, cuando se habla de diferentes conflictos a nivel mundial se hace en términos de conflictos políticos armados, aunque hayan tenido evidentemente todas sus expresiones. Luego también hay estudios terrorismo, una categoría que científicamente tiene muchos problemas porque en esa categoría entran, dependiendo de la época histórica o el lugar, unos sujetos, unas prácticas u otras prácticas y esto, académicamente, ha sido muy cuestionado. 

Hablemos un poco de tu capítulo, Olatz, ¿por qué te interesaban las mujeres de la izquierda abertzale en los 90, por qué eliges ese momento histórico y qué crees que aporta tu capítulo o tu investigación sobre estas mujeres? 
O. D.: En este libro, el sujeto que más ha sido estudiado viene a ser la izquierda abertzale. Y, dentro de la izquierda abertzale, las mujeres. Hay un único artículo sobre la masculinidad, en este caso de la izquierda abertzale de comienzos de la década de los de los 70, y el resto se centra más en las mujeres, que también ha sido el sujeto más silenciado. Ha habido diferentes investigaciones sobre los comienzos, la mayoría se habían centrado en la década de los 60, 70 y los 80 y la mayoría se había centrado solo en en una organización, que es ETA. En cambio, las décadas posteriores e incluso otros sujetos no habían sido tan estudiados, porque la izquierda abertzale ha tenido diferentes organizaciones, ha incluido muchísimos procesos políticos y una esfera sociológica bastante amplia, dinámica y cambiante. Entonces no se había puesto el foco ahí. Y luego también porque fue una época donde cuantitativamente y cualitativamente la participación de las mujeres era amplia. Por mucho que se haya invisibilizado, la participación en el conflicto político vasco de las mujeres ha sido muy amplia y muy importante. ¿Qué aporta? El conflicto político armado se ha desarrollado en una sociedad patriarcal, la sociedad vasca, igual que la española, igual que por desgracia cualquiera del mundo. Son sociedades patriarcales que en cada época histórica tienen un orden de género concreto. Y este orden de género, pues viene a decir, aparte de que solo existen dos sexos y dos géneros, también dice cómo tiene que ser una mujer y cómo tiene que ser un hombre adecuado o funcional a ese sistema capitalista heteropatriarcal. Yo analizo cuál era el orden de género en los 90 y qué ha supuesto para la participación de esas mujeres. Y, dentro de este orden de género de la sociedad vasca, analizo qué tipo de mujeres se permitían, qué tipo de mujeres se castigaban, qué tipo de modelos de feminidad se impulsaban y cuáles eran propios de la izquierda abertzale, y si esos modelos iban acordes a los que se impulsaban en la sociedad vasca. Pero también analizo cuál era el régimen de género de los sistemas punitivos del Estado español, del sistema judicial, prisiones, del régimen de incomunicación y tortura, etcétera. 

O. D.: En mi caso lo que se ve es que la violencia política, las violencias políticas, en este caso del Estado, se han cruzado también con la violencia machista. A nivel penitenciario esto está muy estudiado en los estudios feministas en general, cómo el sistema penitenciario español es machista, pero además reproduce el género en términos funcionales para el patriarcado. Y en el caso de la prisión política, o tortura, ha sido específico para para unas personas concretas. La ideología de género que subyacia a todas las dinámicas de represión del franquismo, según los testimonios y los estudios que conocemos, se parecen bastante a las dinámicas de género que han operado por parte del estado en el conflicto armado. 

M. L.: Lo que yo resaltaría del trabajo de Olatz es, en primer lugar, esta capacidad para ver cómo cómo está operando el sistema de género que se impone desde el Estado y qué está pasando dentro de la izquierda abertzale y cómo eso en algunos momentos da pie a que se reconstruya el género. Pero también cómo el participar de una militancia activamente da a esas mujeres pie a construir y construirse de otra manera y es liberador. Es una manera de ser más emancipadora. Y luego yo creo que otro de los aportes de Olatz tienen que ver con el tema de la tortura y de entender cómo la tortura se está aplicando desde una mirada patriarcal y lo que se aplica como algo aleccionador. Es decir, cuidado, porque si entráis aquí no os va a pasar esto. Es una herramienta que se utiliza para desincentivar a las mujeres de la participación política. 

OLATZ DAÑOBEITIA: AHORA ESTÁIS VIVIENDO ALLÍ ESA VIOLENCIA POLÍTICA, EN EL CASO VASCO, LO QUE SE VE ES QUE ESTO HA SIDO UN CONTINUUM QUE NO SE ROMPIÓ EN EL 78, SINO QUE SIGUE HASTA HOY 

O. D.: Creo que ahora estáis viviendo sobre todo allí, aquí un poco menos igual o aquí como es un un continuum, toda esa violencia política, sobre todo a nivel de las redes, pero que ya ha saltado y ha saltado a un ámbito más material. Una violencia política para cortar la reivindicación feminista y cortar la participación sociopolítica de las mujeres. En el caso vasco, lo que se ve es que esto ha sido un continuum que no se rompió en el 78, sino que sigue hasta hoy en día. Es violencia política de género.

¿De qué formas concretas esa militancia en la izquierda abertzale fue emancipadora para las mujeres, de qué forma pudieron ellas tensionar el sistema patriarcal en esa época mediante su militancia? 

O. D.: Por una parte, en el orden de género de esa década en Euskal Herria, existe aún el mandato de que la mujer debe aspirar a una relación de pareja y a la maternidad, como prioritarias, donde el desarrollo laboral o profesional es subsidiario. Las mujeres que han hecho esa participación sociopolítica rompen ese mandato y muchas priorizan la aportación sociopolítica por encima de esos mandatos. Priorizan la participación en un momento que ellas consideran que es histórico, que es importante. Un contexto que las atraviesa por la lengua, la pertenencia nacional, algunas incluso por el eje del feminismo, y deciden priorizar eso en la organización de su su proyecto vital y su biografía. Eso ya nos parece una ruptura respecto a los mandatos de género. Esa actividad les supone poder desplazarse por diferentes localidades de Euskal Herria en coche solas, conocer otras personas, aprender a hablar en público, manejar ordenadores...o aprender muchísimas cosas, adquirir conocimientos que no estaban tan alcance de todas las mujeres en la época. Ellas mismas dicen que eso les ha generado una sensación de poder, de emancipación, de construirse a ellas mismas. Por lo tanto la participación sociopolítica les ha permitido desarrollar su agencia y construir procesos de poder.

M. L.: Pudieron ser protagonistas en el espacio público, son mujeres que han ocupado el espacio público. 

O. D.: Han tomado la palabra, han sido concejales y concejalas en en los ayuntamientos, en dinámicas municipalistas incluso con sus dinámicas de confrontación. Se ve en muchísimas prácticas de movilización social a nivel de calle donde han participado mujeres, jóvenes y mayores, incluso enfrentándose a la policía. 

O.D.: En los años 90 donde se asociaba todo lo que tenía que ver con la los enfrentamientos con la policía—eso que le llamaron kale borroka—, solo con la juventud. Pero, si miramos las fotos o escuchamos testimonios, lo que vemos en otros momentos también son señoras mayores haciendo frente a la Policía. Entonces yo creo que se ha hecho una estereotipación de cuál ha sido el sujeto político del conflicto, el sujeto de lucha. Estos estereotipos también tienen que ver con el género, que es lo que nosotras queremos aportar.

Si decís que vuestro libro hace una aportación muy específica que es la mirada feminista al conflicto vasco. ¿Qué otras piezas creéis que faltan para completar el puzle?

M.L.: Yo creo que también desde una perspectiva feminista aun quedan temas por investigar. Por ejemplo, el capítulo de Ibai Atutxa habla sobre la construcción de la masculinidad y creo que es algo sobre lo que se debería seguir investigando. Y también nos parece que toda la investigación se ha centrado mucho en el espacio de la izquierda abertzale o incluso un poco más amplio, en la izquierda, pero sabemos menos de qué ha pasado dentro de los cuerpos policiales, qué ha pasado con otras instancias. El tema de la perspectiva de raza está ahí y en algunos momentos se incluye. Pero, dentro de una mirada feminista y crítica que desde donde estamos mirando nosotras, hay temas que todavía no se han abordado, seguramente algunos porque todavía tenemos dificultades para abordarlos, porque hay casos que están abiertos, la Audiencia Nacional sigue existiendo. 

O. D.: El actor que más se ha estudiado ha sido la izquierda abertzale y eso también nos parece muy significativo. El por qué, eso daría para una investigación. Luego, evidentemente temáticas y dimensiones, se me ocurre por ejemplo la dimensión de la salud pública aquí. O desde la perspectiva de la clase social o el impacto económico de muchas dinámicas. Hay muchísimo, si vamos a cualquier lugar donde haya habido conflictos políticos armados o han existido procesos de represión muy importantes, hay muchísimo para investigar. Es importante mirar a qué silencios existen a nivel de investigación, qué sujetos estamos investigando. Eso creemos que es algo a problematizar y que tiene que ver con las condiciones materiales, políticas, jurídicas, lingüísticas y de género, también de la sociedad vasca y diría que también de de la española. 

O. D.: Y bueno, luego ahí también hay un tema. A mí me preocupa también, y es lo que estamos viendo ahora. con Iran. Yo creo que esto las compañeras del pueblo gitano, las feministas gitanas, las musulmanas, muchas veces nos lo han comentado. Me preocupa cómo se puede utilizar la vertiente feminista o se pueden utilizar supuestamente los derechos de las mujeres para ir en contra de unas comunidades lingüísticas, políticas culturales o unas organizaciones o proyectos políticos concretos. También nos preocupa eso o no, cómo se puede utilizar ese eje para ir en contra de proyectos políticos concretos en Euskal Herria. Hemos visto indicios de eso en algunos artículos sin ninguna rigurosidad científica. Por eso nos ceñimos mucho a lo científico y a lo teórico, también en esta entrevista. Porque claro, se está produciendo un discurso desde el otro lado, desde la no rigurosidad y desde un un posicionamiento político no declarado, supuestamente neutral y objetivo, pero que como la epistemologia feminista nos muestra, realmente son situados.

MARTA LUXAN: MIRAMOS DESDE ALGÚN SITIO, PERO LO HACEMOS CON RIGOR Y CREEMOS QUE LOS APORTES QUE ESTAMOS TRAYENDO AYUDAN A COMPLEJIZAR, AYUDAN A DESARROLLAR UNA MIRADA CRÍTICA 

M. L.: El artículo de Eider Rodríguez lo que plantea es por qué hay una literatura en la que se llama política y otra no. Entonces yo creo que ahí está la cosa, por qué hay unas cuestiones, unas maneras de mirar que son políticas y otras no. Miramos desde algún sitio, pero lo hacemos con rigor y creemos que los aportes que estamos trayendo ayudan a complejizar, ayudan a desarrollar una mirada crítica y a poner en duda otro tipo de aportaciones, y a señalar que esas otras aportaciones también son políticas y son críticas. 

Por las presentaciones que habéis hecho, ¿que habéis percibido que interesa la gente sobre sobre este libro? ¿Frente a qué espejo nos pone o qué nos obliga a mirar?
O. D.: Yo creo que a romper estereotipos, a romper imaginarios, a cuestionarse-interpelarse también, y a conocer lo desconocido. En el caso de Madrid, siempre que hemos tenido contacto la conclusión es esa, el gran desconocimiento a veces que ha habido sobre la realidad de aquí. Yo diría que este libro invita a conocer mundos que parece que están tan cercanos pero tal vez no lo están tanto, y que nosotras mismas también estamos conociendo. Porque no hay una Euskal Herria, hay miles de Euskal Herrias. Para nosotras mismas, el ejercicio de investigación es una puerta a conocer diferentes vivencias, sujetos y dinámicas que tampoco todas conocíamos ni como ciudadanas vascas ni como investigadoras. 

M. L.: A conocer qué es lo que se está produciendo en Euskal Herria en euskera y ver qué pasa en ese ecosistema social, de producción propio del que hablábamos antes, que es muy rico y que se desconoce.

abril 10, 2026

En el exilio 400 mil feministas por alzar la voz contra la dictadura nicaragüense

En el exilio 400 mil feministas por alzar la voz contra la dictadura  nicaragüense | SemMéxico

Funciona la violencia política del patriarcado sin OSC ni prensa independiente 

Se estima que alrededor de 400 mil mujeres feministas nicaragüenses viven en el exilio por alzar la voz contra la dictadura de Daniel Ortega, muchas de ellas porque al salir por cualquier situación del país, ya no se les permitió la entrada, y otras por seguridad. Se estima en 800 mil las personas en el exilio por seguridad. Existen tres presas políticas de las cuales no se sabe su paradero. 

En una charla con la periodista Sara Lovera López en el Podcast “Feminismo desde Cero” de la Organización Editorial Mexicana (OEM), Vanessa y Violeta que están en algún lugar, relatan cómo es la vida de una mujer en la dictadura en pleno siglo XXI donde las mujeres carecen de derechos por un dictador patriarcal que accedió al poder por un mito de heroísmo de izquierda, violador de su hijastra y que modificó la Constitución en 2025 para simular una equidad en el poder al nombrarse junto a su esposa Rosario Murillo que era vicepresidenta, copresidentes de Nicaragua.

Invitadas por el Comité Mexicano por la democracia y las Libertades en Nicaragua que trabajan en México, Violeta precisa que gran parte del movimiento feminista está en el exilio después del estallido social de abril de 2018 cuya violenta represión dio como resultados medio millar de asesinados, centenares de personas en el exilio. El cierre de más de 5,000 organizaciones de la sociedad civil incluidas las feministas. Allanamiento a las oficinas, procesos judiciales, estigmatización y desvinculación de las organizaciones feministas de cualquier esfuerzo institucional en la lucha de los derechos de las mujeres, el cierre de las Comisarías de la Mujer. La salida del liderazgo feminista del país, incluye el haber arrebatado la nacionalidad a 300 nicaragüenses entre las que hay feministas.

Actualmente realizan una campaña desde el exilio para la localización de tres presas políticas de las cuales no se sabe su paradero porque lo ha ocultado el régimen, pero también hacen campaña para las mujeres trabajadoras públicas que reciben chantaje si quieren conservar su trabajo. “Sabemos que la dictadura también realiza persecución transnacional”.

El ataque a las organizaciones feminista comienza desde que acuerparon a Zoilamérica Narváez cuando hizo pública en mayo de 1998 una denuncia formal contra su padrastro Daniel Ortega acusándolo de abuso sexual, violación y hostigamiento desde que ella tenía 9 años. Las cuotas de poder de Rosario Murillo tienen que ver con este ataque sexual, señalan. 

Detallan que en su momento la denuncia fue un terremoto, pero no es ajeno al mundo que los cuerpos de las mujeres se vuelven objeto de negociación. Tiene que ver con las cuotas de poder de Rosario Murillo. Hoy en Nicaragua hay un Rey y una Reyna para lo cual se reformó la Constitución en 2025.

Escucha el pod cast de la Lovera: 


La denuncia se hizo en 1998, la investigación judicial no prosperó debido a que Daniel Ortega gozaba de inmunidad parlamentaria, la cual fue ratificada por la Asamblea Nacional de Nicaragua en ese entonces, archivando el caso. Zoilamerica Narváez enfrentó una fuerte persecución política y mediática por parte del gobierno de Ortega. Posteriormente, se exilió en Costa Rica.

Mencionan que la persecución es un componente misógino de la estructura del estado, además de las campañas de desprestigio a las organizaciones feministas, que incluye insultos de los medios oficiales, no existe una prensa independiente desde 2019.

También existe otro tipo de persecución a las poblaciones indígenas y las campesinas. En el caso de las indígenas miskistas son desplazadas de su territorio por grupos de colonos con el aval de la dictadura, que son personas que manejan armas que funcionan como grupos paramilitares. Las barreras lingüísticas afectan a las mujeres que tienen que exiliarse en Costa Rica porque no hablan español. También hay persecución a mujeres trans, las encierran con los hombres. 

Señalan que las voces más beligerantes han sido las feministas que advierten al mundo del mito de la izquierda de los 80s en el que se arropa la dictadura, que incluyo llego a encarcelar a líderes sandinistas como en el caso del general Hugo Torres Jiménez preso por órdenes de Daniel Ortega en junio de 2021 y que falleció a los 73 años, tras más de dos meses en que la dictadura mantuvo oculto su paradero. Torres era el único ex guerrillero sobreviviente que participó en las dos operaciones militares más emblemáticas efectuadas por el FSLN en la lucha contra la dictadura de Somoza. Se trata de la toma de la casa de José María Castillo, conocido como “Chema” Castillo en 1974.

Las feministas en el exilio siguen dando la lucha piden respaldo fuerte para el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, que ha solicitado diversas acciones tanto al Gobierno de Nicaragua como a la comunidad internacional debido a las graves violaciones documentadas desde abril de 2018. 

Estas son: Cese a la represión contra opositores, periodistas, defensoras de derechos humanos tanto dentro como fuera del país.

Restablecimiento de libertades, como garantizar la seguridad, la libertad de expresión, la autonomía universitaria y revertir el cierre arbitrario de organizaciones de la sociedad civil. Liberación de presos y presas políticas. 

Nota: La entrevista se llevó a cabo el 6 de marzo, el 8 de marzo en El Día Internacional de la Mujer como hace siete años, las mujeres exiliadas se manifestaron en Ciudad de México, en San José, Costa Rica y en Madrid, Barcelona denunciando la violación de los derechos humanos en su país.

Por Elda Montiel 
Fuente:SemMéxico

abril 09, 2026

¿Un MeToo en el trabajo doméstico?



El reciente escándalo por denuncias de presunto acoso sexual contra periodistas en Colombia nos lleva a un lugar donde esta conversación casi no existe: el trabajo doméstico. Lo primero: solidaridad con las periodistas.

“MeToo” (“Yo también o A mí también”) es una expresión mínima que detonó una conversación enorme y en desarrollo.

Si esto ocurre en empresas con estructuras formales, cabe preguntarse: ¿Qué pasa en las casas? En el trabajo doméstico:No hay departamentos de recursos humanos.
No hay canales de quejas o denuncia.
No hay mecanismos de información.
No hay testigos.
No hay compañeras de trabajo.
Y la informalidad laboral -que ronda el 80 %- agrava todas estas condiciones.

En las casas, cuando se presenta una situación de violencia laboral, lo más frecuente es el silencio, no la denuncia. De ahí el subregistro.


La renuncia de la empleada es la forma más frecuente en que una trabajadora enfrenta una situación de acoso o violencia basada en género ( VBG).

El despido suele ser la forma en que una empleadora “resuelve” una queja o una señal de alerta. En ambos casos, el resultado es el mismo: se entierra la posibilidad de nombrar, sancionar y reparar un comportamiento laboral indebido.

Las cifras ayudan a dimensionar el problema. Según la Defensoría del Pueblo, 6 de cada 10 mujeres periodistas han sufrido violencia de género en Colombia.

En el trabajo doméstico no hay cifras precisas, pero sí una evidencia inquietante: si cerca del 79 % de los casos de violencia de género ocurren en las viviendas, esas viviendas son también los lugares de trabajo de miles de empleadas domésticas.

En abril de 2025, la periodista Emma Jaramillo escribió en El País: “La violencia sexual contra las trabajadoras domésticas, un capítulo oculto de la historia colombiana”. Allí, Claribed Palacios, presidenta de UTRASD, recordaba el hermetismo: las historias existen, pero no llegan al conocimiento público.

Este 30 de marzo, Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, es una oportunidad para ampliar la reflexión. No solo para reconocer simbólica y materialmente su labor, sino para preguntarnos qué estamos haciendo —o dejando de hacer— para garantizar entornos dignos y seguros.

Hagámonos preguntas difíciles

¿Estamos garantizando que las casas sean espacios seguros?

¿Estamos dispuestos a escuchar una queja?

¿Tenemos la sensibilidad para detectar señales de una conducta indebida dentro de nuestro propio hogar?

El “MeToo” abrió una conversación en sectores donde parecía imposible hablar.

¿Podemos imaginar un #YoTeCreoEmpleada?

Es urgente este diálogo incómodo, y empieza por mirar hacia adentro de nuestras casas.

Fuente: Hablemos de Trabajo Doméstico

abril 08, 2026

Diagnóstico tardío: la brecha que enfrentan mujeres neurodivergente

El diagnóstico tardío de autismo y TDAH en mujeres evidencia sesgos de género y mayor vulnerabilidad social y emocional.



Desde 2007, cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, un día creado para fomentar espacios de visibilidad e inclusión de las personas que forman parte de la neurodiversidad y que, además, busca derribar los mitos más frecuentes alrededor del espectro. 

Sin embargo, cada año la conversación revela una deuda pendiente: el acceso de las mujeres a diagnósticos precisos, a tiempo y con perspectiva de género, y es que en México, las mujeres con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) son diagnosticadas, en promedio, 5 años más tarde que los hombres, de acuerdo con el artículo, Las mujeres son diagnosticadas con TDAH 5 años más tarde que los hombres, siendo la edad promedio de 28 años para las mujere frente a los 24 de los hombres. 

Para conocer más sobre la neurodivergencia, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y cómo afecta a las mujeres, platicamos con la Dra. Cristina Rodríguez Hernández, médica psiquiatra y directora general de ROME psiquiatría integral. 

¿Qué es la neurodiversidad?

La neurodiversidad se refiere a las variantes naturales en el funcionamiento neurológico humano, es decir, a las diferentes formas en que las personas pueden procesar información, sentir, aprender y relacionarse.

El término fue acuñado en 1998 por la socióloga Judy Steinger en el contexto del movimiento por los derechos de las personas autistas. El uso de este término, junto al de neurodivergencia, tiene como fin visibilizar y despatologizar estas variantes, permitiendo que las personas dejen de sentirse "raras" o fuera de lugar y comprendan que su forma de ser tiene una explicación clínica.

Como explica Rodrígues Hernández, la neurodiversidad abarca principalmente condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque también incluyen la dislexia, las dispraxias (dificultades en la coordinación motora) y ciertos tics motores o vocales. 

Al tratarse de espectros, estas condiciones se manifiestan de formas muy distintas y con diversos grados de disfuncionalidad. A pesar de que este día busca visibilizar estos espectros, para las mujeres aún es más complicado acceder a un diagnóstico. 

Ser mujer neurodivergente y la carga del diagnóstico tardío

Las mujeres con TDA son diagnosticadas, en promedio, cinco años después que los hombres, y se estima que el 97% de las mujeres autistas mayores de 40 años no han sido identificadas, como señala Rodríguez en entrevista. En México, es común que el diagnóstico llegue después de los 30 años, usualmente cuando buscan ayuda por ansiedad o depresión que resultan ser consecuencias de su neurodivergencia no tratada, explica la especialista.

¿A qué se debe esta brecha? Este diagnóstico tardío está comúnmente asociado a múltiples factores y, entre ellos, se encuentra la carga de las expectativas de género, asociadas a estereotipos y mandatos sexistas. 

Por ejemplo, se espera que las niñas sean tranquilas y organizadas, lo que las presiona a desarrollar el masking o enmascaramiento, una táctica que, como te contamos en esta nota, consiste en imitar conductas neurotípicas para encajar, lo cual genera un estrés y agotamiento (conocido como burnout) que oculta la condición por años.

La Dra Rodriguez explica que los hombres con TDAH suelen ser impulsivos pero en las mujeres es predominantemente, aunque no exclusiva, un comportamiento inatento, lo que hace que las niñas sean percibidas como “despistadas” o “tímidas” en lugar de ser identificadas con un trastorno o condición.


Ante la alta expectativa de género, algunas pacientes se vuelven extremadamente perfeccionistas con ese afán de ya no fallar, llegando a confundirse con un trastorno obsesivo compulsivo.

La vulnerabilidad diferenciada para mujeres neurodivergentes

La falta de un diagnóstico con perspectiva de género expone a las mujeres a una mayor vulnerabilidad ante la violencia psicológica y económica, además de diagnósticos erróneos que ocultan la verdadera raíz del problema. 

Una de las consecuencias más evidentes para las mujeres con diagnóstico tardío es enfrentar dificultades como el subempleo, menos reconocimiento que sus pares y renuncias por agotamiento. Rodríguez Hernández explica que, aunque las mujeres sean muy capaces en sus áreas, pueden fallar en tareas administrativas o de puntualidad, lo que afecta sus ingresos y su autonomía. 

A esto se suman, además, efectos graves que van desde el deterioro de la autoestima al introyectar las etiquetas negativas como “tonta” o “lenta”, asumiéndolas como parte de su identidad y sintiendo que fallan constantemente a pesar de su gran esfuerzo, hasta el riesgo de desarrollar adicciones: 


“Hemos visto en México, con datos de la última Encuesta Nacional, que las mujeres están aumentando su consumo de alcohol. Claro que el diagnóstico tardío tiene consecuencias, y muy importantes”.

¿Qué hago si sospecho que pertenezco a la comunidad neurodiversa?

Para la Dra. Cristina Rodríguez es fundamental acudir con un médico psiquiatra o un neuropsicólogo que tenga amplia experiencia en neurodivergencia. Aunque la información en redes sociales es útil para identificar señales, la doctora enfatiza que el diagnóstico clínico es complejo y requiere un entrenamiento específico, por lo que es importante acudir con una profesional que entienda las particularidades de cómo se manifiestan el TDAH o el autismo en las mujeres.

Otra recomendación es buscar redes de apoyo entre mujeres neurodivergentes, ya que sirven como espacios seguros para compartir experiencias y validar lo que se está sintiendo.

Sin embargo, es importante recordar que, como enfatiza Rodríguez, es una obligación de los profesionales profundizar en la expresión clínica específica de estos trastornos en las mujeres y difundir sus particularidades para evitar que sigan pasando desapercibidas, así como la implementación de políticas de inclusión que ofrezcan apoyos reales en los ámbitos educativo, de salud mental y, especialmente, en el laboral.

¿Conocías estas dimensiones de la neurodiversidad? ¿Conoces redes de mujer neurodivergentes? 


Fuente: La Cadera de Eva

Sí a la Diversidad Familiar!
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