enero 26, 2026

Paris Hilton se une a Alexandria Ocasio-Cortez para impulsar restricción a pornografía no consensuada con IA


La representante Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata de Nueva York, a la derecha, y Paris Hilton, a la izquierda, durante una conferencia de prensa bipartidista en apoyo a la Ley de Desafío en el Capitolio, en Washington, el 22 de enero de 2026. Foto Ap


Estados Unidos. La representante Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata por Nueva York, se asoció con la celebridad Paris Hilton para impulsar una vez más su proyecto de ley para restringir la pornografía deepfake no consensuada generada por IA.

Ocasio-Cortez y Hilton realizaron una conferencia de prensa con la copatrocinadora republicana de Ocasio-Cortez, la representante Laurel Lee de Florida.

La legislación, llamada Ley DEFIANCE, establecería una causa de acción civil para las personas que sean objeto de pornografía de inteligencia artificial deepfake creada sin consentimiento.

“Desde el lanzamiento público de las herramientas de IA, hemos visto una explosión absoluta de imágenes generadas por IA utilizadas para acosar sexualmente a víctimas y niños”, dijo, señalando cómo una gran mayoría de deepfakes generados por IA son pornografía no consensuada.

“Yo, al igual que muchos otros aquí, hemos hablado de nuestra experiencia como blanco de pornografía deepfake generada por IA”, dijo. “No solo se trata de una coalición de legisladores, sino también de sobrevivientes de acoso sexual y, en algunos casos, de abuso y agresión”.

La legislación ya fue aprobada por el Senado a principios de este mes por unanimidad, con el líder de la minoría del Senado, Dick Durbin, y Lindsey Graham (RS.C.), a la cabeza. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, también ha respaldado la legislación.

Hilton, por su parte, contó lo similar que era la pornografía con inteligencia artificial deepfake a la filtración del video de ella teniendo relaciones sexuales cuando tenía 19 años en la década de 2000.

“Lo llamaron escándalo”, declaró Hilton a los periodistas. “No lo fue. Fue abuso. En aquel entonces no había leyes que me protegieran. Ni siquiera había palabras para describir lo que me habían hecho”.

Hilton dijo que las mujeres y las niñas enfrentan perspectivas mucho peores que las que ella experimentó en ese momento.

“Antes, alguien tenía que traicionar tu confianza y robar algo real”, dijo. “Ahora, solo se necesita una computadora y la imaginación de un desconocido”.

Hilton afirmó que existen más de 100 mil imágenes deepfake suyas en línea. Ocasio-Cortez también ha hablado sobre haber sido víctima de pornografía deepfake con inteligencia artificial .

Pero la legislación propuesta se ha estancado en el pasado. En 2024, el Senado la aprobó por unanimidad, incluso antes del cierre del último Congreso.

Ocasio-Cortez ha dicho que ha hablado con Johnson sobre la legislación y dijo a los periodistas que se estaban enfrentando a un tiempo limitado en el último Congreso.

Fuente: La Jornada

enero 25, 2026

Virginia Woolf, la escritora que defendió la independencia intelectual y económica de las mujeres

La vida de Virginia Woolf estuvo marcada por la inestabilidad emocional y por varios intentos de suicidio. Al final, la autora acabó con su sufrimiento en 1941, tras arrojarse a las aguas del río Ouse.

Foto: CordonPress

Considerada como una de las escritoras referentes del modernismo vanguardista del siglo XX y del movimiento feminista, a Virginia Woolf, nacida en Londres como Adeline Virginia Stephen el 25 de enero de 1882, le tocó vivir en un mundo de hombres. En una de sus obras, Una habitación propia, la autora llegó a preguntarse: "¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Independencia económica y personal, o sea, una habitación propia".

La infancia de Virginia estuvo rodeada de intelectualidad por los cuatro costados. En su casa se respiraba arte, política y un ambiente tan liberal como complejo.

Escritores sin Nobel

A pesar de esto, fueron sus hermanos varones los únicos que pudieron estudiar en la Universidad, ya que se consideraba que las mujeres de la familia debían quedarse en casa para cuidar de su padre y, por lo tanto, ser educadas por un tutor.

Los recuerdos de infancia de Virginia se enmarcan en sus visitas veraniegas a la zona de Cornualles donde su familia se trasladaba en verano. La casa familiar tenía unas fantásticas vistas a la playa y al faro, algo que posteriormente, en 1927, la autora reflejaría en su obra Al faro, cuya portada estaría ilustrada por su hermana Vanessa, una de las introductoras del impresionismo en Inglaterra.

A los trece años, Virginia sufrió un duro golpe del cual no se recuperaría jamás. El 5 de mayo de 1895 su madre murió repentinamente a causa de una fiebre reumática. Este hecho provocó en Virginia su primera crisis depresiva. A esto se unió, dos años más tarde, la muerte de su hermana Stella. Pero esto no fue lo único por lo que tuvo que pasar Virginia.

En una obra autobiográfica, la autora desliza que tuvo que soportar abusos sexuales por parte de dos de sus hermanastros (hijos de un matrimonio anterior de su madre) y que a raíz de ello jamás pudo dejar de sentir desconfianza hacia los hombres y desarrolló una visión romántica de las mujeres.

En 1905, su padre murió de cáncer, y antes de que Virginia hubiera cumplido los 23 años ya se había intentado suicidar. A pesar de no haberlo conseguido, sufrió una fuerte crisis nerviosa por la que tuvo que ser ingresada durante un tiempo.

EL CÍRCULO DE BLOOMSBURY

Tras la muerte de su padre, Virginia y tres de sus hermanos, Vanessa, Adrian y Thoby, se trasladaron a Bloomsbury, en la zona oeste de Londres. Convertida en centro de reunión para un grupo elitista de intelectuales británicos, por su casa pasaron figuras de la talla del economista John Maynard Keynes, los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, escritores como T. S. Eliot o la líder del movimiento sufragista Emmeline Pankhurst.

Todos ellos formaron el grupo conocido como "Círculo de Bloomsbury". Las reuniones que se llevaban a cabo en la casa abrieron un nuevo mundo para Virginia, que de pronto se vio rodeada de ideas sobre la igualdad, el feminismo, la aceptación de la homosexualidad y la bisexualidad, el amor por el arte, el pacifismo y el ecologismo.


Hoy en día se considera que Virgina Woolf padeció un trastorno bipolar con fases depresivas severas. A pesar de que la inestabilidad mental de la joven era importante, en agosto de 1912 se casó con el teórico político, escritor, editor y antiguo funcionario público británico, Leonard Woolf. Los trastornos más graves que padeció Virgina los sufriría entre los años 1913 y 1915. El 9 de septiembre de 1913, Virginia ingirió cien gramos de veronal, en otro intento por quitarse la vida.

En 1925, Virginia lograría un gran éxito con la publicación de su novela La señora Dalloway. La obra nos cuenta un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente.


La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el transcurso de la jornada sucede un hecho trágico: el suicidio de un joven que había vuelto de la guerra psíquicamente perturbado.

Lo más destacable de la obra radica en el modo de narrar la historia, ya que los hechos se cuentan desde el punto de vista de los personajes de un modo íntimo. Ese año, Virginia conoció a la también escritora Vita Sackville-West, con la que mantuvo una relación amorosa. Vita también estaba casada y aunque la relación entre ellas acabó sin que se separasen de sus respectivos maridos, la amistad entre ambas mujeres se mantendría durante el resto de sus vidas.
Foto: CordonPress

OBJETIVO DE LOS NAZIS

En el marco de la Operación León Marino, por la cual el ejército nazi iba a invadir Gran Bretaña, Hitler redactó una lista negra en la que se encontraban los nombres de autores tan carismáticos como Aldous Huxley, H.G. Wells y la propia Virginia Woolf. Virginia ignoraba que existiera tal lista, pero en el caso de que Alemania acabara invadiendo Gran Bretaña, el matrimonio sabía que tarde o temprano los nazis irían a por ellos, puesto que Virginia era una renombrada intelectual y su marido Leonard era judío.


Llegado el caso, la pareja tenía planeado suicidarse en su garaje aspirando los gases del tubo de escape de su vehículo. Además, Leonard guardaba bajo llave un frasco con una dosis letal de morfina que le había proporcionado Adrian, el hermano psiquiatra de Virginia, por si se complicaban las cosas.

Aunque las circunstancias personales de la escritora afectaron a su forma de encarar la existencia, algunos de los personajes de ficción de Virginia dejan pistas acerca del estado psicológico de su autora, como por ejemplo la ansiedad y el delirio.

Fruto de sus crisis, las ideas y las palabras fluían como un río agitado. Durante los primeros brotes de su enfermedad, la escritora llegó a afirmar que había oído cantar a los pájaros en griego, escena que años más tarde reproduciría en sus obras La señora Dalloway y Los años.

VENCIDA POR SUS FANTASMAS

Virginia se veía reflejada en los personajes de sus obras, que rezuman depresión y escepticismo, y en los cuales la idea del suicidio y el miedo a la gente son recurrentes. A Virginia le aterraba la soledad, era muy autocrítica y se sentía invadida a menudo por un sentimiento de culpa. También sufría terribles dolores de cabeza e insomnio.

Algunos médicos que la trataron, atribuyeron a la escritura sus problemas de salud. Algunos le recomendaron incluso que lo dejara, ya que los brotes más fuertes que sufría, que en su diario ella definía como "la ola" y "el horror", se producían tras el gran esfuerzo que le suponía escribir.

A pesar de estas recomendaciones, Virginia siguió escribiendo, aunque a veces tuvo períodos de inactividad. Gracias a que no dejó de hacerlo, nos ha legado una obra sorprendente, vasta y original.


Algunos médicos que trataron a Virginia atribuyeron a la escritura sus problemas de salud.

A pesar de ello, la escritura fue la tabla de salvación de Virginia ante el naufragio de su existencia. Pero el 28 de marzo de 1941, incapaz de hacer frente a la desesperación que la envolvía, se puso el abrigo y despojándose de su bastón, llenó los bolsillos de piedras y se adentró en el río Ouse, dejándose llevar por "las aguas que corren".


Antes de tomar esta trágica decisión, Virgina dejó dos cartas, una para su hermana Vanessa y otra para su marido, Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida. Virginia cumplió así con lo que narraba en su premonitoria obra Fin de viaje.

En la carta de despedida de su querido esposo no sólo se percibe su padecimiento, tristeza y profundo dolor, sino también la gratitud y el gran amor que sentía hacia él. Su cuerpo fue encontrado tres semanas después, y Leonard hizo incinerar sus restos y esparció sus cenizas en el jardín de La Casa del Monje (Monk's House), su propio hogar.

Virginia Woolf creía que era necesario que cada vez hubiera más mujeres que escribieran, e incluso llega a hacer una apología de las diferencias entre sexos: "Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, o vivieran como los hombres, o se parecieran físicamente a los hombres, porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo; ¿Cómo nos las arreglaríamos, pues, con uno solo? ¿No debería la educación buscar y fortalecer más bien las diferencias que no los puntos de semejanza?"


Fuente: National Geographic 

enero 24, 2026

KAY, la artista que visibiliza la violencia sexual en la Amazonía peruana a través de sus performances




Performance de KAY 'Sombra de las Amazonías', realizada en 2025 en el Museo del Quai Branly - Jacques Chirac, en París. Foto: Misha Zavalny / Kay Zevallos

En la Amazonía peruana todos han escuchado hablar del bufeo colorado, un delfín rosado que habita y es guardián en las aguas del río más largo y caudaloso del mundo, pero que, de repente, se transforma en un hombre blanco con un sombrero que "seduce" a mujeres y se las lleva, para luego devolverlas embarazadas. Un mito muy arraigado y ancestral, pero que se ha distorsionado, según denuncia la artista Kay Zevallos Villegas, conocida como KAY, quien visibiliza a través de sus performances la violencia sexual hacia las mujeres perpetuada por medio de leyendas como estas.

"Cuando una es niña crece con esta idea de que el bufeo viene y te seduce. Cuando hay, por ejemplo, niños que tienen un colorcito más rosado se dice: 'Es hijo del bufeo'. O sea, es hijo del extranjero porque blanquea un poco la piel y de alguna manera eso maquilla la violencia o la violación que hay en las mujeres, y que también se fueron transmitiendo en las memorias orales de los pueblos", explica a Efeminista la artista, que resalta que su experiencia es desde la llamada Amazonía urbana y ribereña.

Esos extranjeros con sombreros empezaron a llegar a los pueblos amazónicos especialmente en la época del auge del caucho, que comenzó en 1879, y quienes, según KAY, eran los jefes y dueños de las haciendas en donde "se maltrataban y esclavizaban a mujeres".

Recuerda que a ella le prohibían ir al río a bañarse, especialmente cuando llegaba la menstruación. "Porque si te ibas al río el bufeo podía venir y raptarte. Cuando tú eres niña creces con esto, con un miedo a entrar en los ríos, lo que para mí ya es una mutilación hacia nuestras aguas, porque nosotros estamos muy conectados con los ríos", menciona.

KAY afirma que este mito también se utiliza para ocultar violencias que provienen desde la misma familia. "A veces es tu padre, tu tío o alguien cercano de la comunidad que se hace pasar por un bufeo. Hay toda una maquinaria de utilizar el mito, que fue tergiversado del original, para manipular y ejercer una violencia contra las mujeres amazónicas".

La artista KAY durante una de sus performance en un río de Iquitos, Perú. Foto: Leoncio Ramírez / Kay Zevallos

La violencia sexual en la Amazonía peruana

La artista menciona que en Iquitos, del departamento peruano de Loreto, en la Amazonía, donde creció, hay "elevados índices de violencia sexual infantil". Una reciente campaña del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) señala que en la Amazonía de ese país "la violencia sexual ha marcado generaciones". Más de 1.800 casos se reportan cada año en comunidades Awajún, un pueblo indígena amazónico de Perú.

Conversó de este tema con mujeres cercanas y de su familia, como su madre o amigas, para saber cómo había llegado a ellas este mito, estudió e investigó sobre el tema y un día decidió "enfrentar ese miedo" y hacer una performance en el río Itaya, en Iquitos, durante los días en los que tenía la menstruación.

KAY lleva años investigando sobre lo que ha sucedido en su tierra desde la época del auge del caucho, y señala que en la bibliografía que hay sobre este tema "se trabaja mucho sobre el genocidio que hubo en los pueblos originarios, la explotación, pero muy poco se habla de la violencia hacia la mujer".


"Para mí ha sido una manera de confrontar mi propia historia, de ser una mujer amazónica peruana, de haber crecido en una ciudad donde todo el mundo me dijo que en la época del boom del caucho fue la mejor, que éramos mucho mejor que Lima. Y ya de grande empezar a cuestionar toda la violencia que ha habido y también todos los relatos a los que yo les tenía miedo cuando era pequeña, y decir que estos relatos se tienen que cambiar", señala.

En 2023, realizó una performance en la Galería Nacional de Praga denominada Sombra de las Amazonías, en la que pone en el centro la leyenda del bufeo colorado, una presentación que replicó hace unos meses en el Museo del Quai Branly, en París.

"Los abusos contra las mujeres persisten aún hoy en la memoria y los mitos de la región. El caucho es la fuente y el motor de la expropiación colonial. Las membranas de caucho natural pigmentadas con achiote se convierten en el punto nodal donde se encuentran los dos mundos: el explotador y el autóctono, el humano y el anfibio, lo profano y lo sagrado. El mundo bajo el río, universo cultural subacuático, es el del bufeo, de la leyenda y de sus reescrituras", se señalaba en la descripción de la muestra realizada en 2023.

Fotografía de la performance 'El río, antes de nadar, nos enseñó a observar', en Isla Santa Rosa, Perú. Foto: Leoncio Ramírez / Kay Zevallos

Visibilizar de forma colectiva memorias individuales

KAY indica que busca constantemente, por medio del arte, cuestionar los mitos, leyendas y memorias orales de su región y cómo estos violentan a las mujeres y a las niñas.

"Lo que yo intento con mi arte es visibilizar de forma colectiva memorias individuales", afirma, al tiempo que añade que cada performance, exposición u obra teatral que realiza lleva una "investigación profunda" sobre la violencia contra las mujeres en su tierra.

La artista cree que es importante rescatar la memoria de los pueblos, pero "no la tergiversada", pues esa "hay que cuestionarla". "La idea no es matar al mito, la idea es desmistificarlo, es volver al mito original, al que no tiene sombrerito y zapatos de charol", añade.

"El mito original es un guardián y no viola, no rapta. El mito original de nuestros pueblos cuida, protege. Por lo que la idea es llegar a nuestros mitos originales y cuestionar esos que todavía pasan de generación en generación, que son huellas de un colonialismo que a nosotras las mujeres nos han siempre puesto como víctimas", dice.

Asegura que no va a "descansar" hasta que "las niñas no sigan amando este bufeo, y hasta que en algún momento estos relatos se corten y digamos que eso no existe, que el bufeo no se transforma", concluye.


Por Cristina Bazán
Fuente: Efeminista 

enero 23, 2026

Ciencia, sexismo y la anatomía femenina: las nuevas femtechs toman la posta

Rambla Sur de Montevideo (archivo, diciembre de 2024).
Foto: Gianni Schiaffarino

Aunque las mujeres seamos el 50% de la población mundial, sólo el 1% de la inversión que se hace en investigación de la salud se destina a condiciones específicamente de las mujeres y feminidades. Es por eso que muchas de las enfermedades que afectan a este segmento de la población usualmente son subdiagnosticadas o están poco estudiadas, y muchas mujeres no puedan acceder a los tratamientos que necesitan.

Incluso hasta los años 90 todavía permeaba en la investigación médica la creencia de que las diferencias entre hombres y mujeres no eran lo suficientemente significativas como para incluirlas en trials médicos e investigaciones, porque como cuenta Ana Buera, del podcast de ciencia y tecnología Sumergidas en data, las fluctuaciones hormonales (el ciclo menstrual) les quitaba “homogeneidad” a los estudios. Esto afectó tanto los diagnósticos como la administración de medicamentos en los años venideros, ya que sólo se tomaba como referencia a los cuerpos de los varones. ¿Un ejemplo? Aunque las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, el infarto en las mujeres suele pasar desapercibido ya que los síntomas que experimentamos nosotras son completamente diferentes a los de los hombres y esto está poco difundido. Incluso hoy en día la medicina se sigue basando en un “modelo neutro” que, si se observa de cerca, no es neutro, sino más bien masculino.


Mientras que la investigación y el financiamiento alrededor de temáticas o necesidades percibidas como “femeninas” históricamente retrasó descubrimientos por décadas, hoy, una nueva rama de investigación y femtechs –startups y empresas que usan tecnología para crear soluciones enfocadas en las necesidades de bienestar y salud femenina–, intenta revertir esta situación.

“Hay un caso muy conocido de la NASA que envió a una mujer al espacio por tres días y le mandaron 100 tampones. Si bien es divertida, esta anécdota dice mucho sobre el desconocimiento de las necesidades de las mujeres, de qué pasa con la salud femenina. En ese equipo de mentes brillantes de la NASA no había una sola mujer sobre la mesa que diga que es una ridiculez enviar a una mujer al espacio con 100 tampones. Esto se multiplica en cientos de casos, desde qué patologías se priorizan a muchas de las drogas que se comercializan actualmente y jamás fueron testeadas sobre nosotras. Por eso, aunque hay muchas dificultades, en salud es aún más importante romper con esas barreras”, explica Keila Barral Masri, parte de esta nueva camada de fundadoras que combinan experiencia personal, visión tecnológica y alto impacto, y cofundadora de Cromodata, startup que casualmente surge por la experiencia que Masri tuvo con la dificultad para el diagnóstico de una enfermedad crónica.
Una línea innovadora de investigación: la sangre menstrual

Si las mujeres, sus cuerpos y sus problemas de salud han sido poco estudiados debido a una combinación de exclusión en la investigación y su financiamiento, sesgos de género y estigma social en torno a ciertos asuntos considerados tabú, el estudio de la sangre menstrual se encuentra en el podio de insumos ignorados, o como propone un reporte reciente de The Guardian: “¿Es la sangre menstrual ‘la oportunidad más olvidada’ en la salud femenina?”.

Es así como en los últimos años algunas femtechs vienen recolectando muestras y analizando la sangre menstrual (rica en células madre) para desarrollar tests de diagnóstico rápido y no invasivos para diagnósticos generales y específicos como la endometriosis, enfermedad que afecta a más del 10% de las mujeres y cuyo descubrimiento puede llevar años. Algunas de estas pequeñas empresas emergentes de tecnología femenina, lideradas principalmente por mujeres, incluyen a NextGen Jane (NGJ), una startup estadounidense fundada en 2014, que ha juntado más de 2.500 muestras de sangre menstrual gracias a voluntarias que se ofrecieron a enviar sus tampones usados para su investigación.

La premisa con la que algunos de estos grupos de investigación trabajan es que si se analizan otros tipos de muestras (fecales, orina), ¿por qué no también un fluido que la mitad de la población mundial produce mensualmente durante gran parte de su vida? El objetivo es diagnosticar afecciones ginecológicas y reproductivas, aunque también podría utilizarse para el seguimiento hormonal, la detección de cáncer, el seguimiento de enfermedades como la diabetes y el impulso a la investigación con células madre. En resumen, la sangre menstrual, además de ser una fuente de muestra poco explorada, tiene un gran potencial clínico.

“Nadie había considerado seriamente analizar el efluente menstrual –que contiene una mezcla de tejido del endometrio, sangre circulante y fluido vaginal– con fines de análisis médicos hasta mediados de la década de 2010, cuando el Proyecto Rose y empresas como NGJ entraron en escena”, explica el informe de The Guardian. En el caso de la menstruación, el estigma de que es algo sucio y desagradable o que da asco –ya sea que se trate de donantes o entre quienes la estudian– ha ralentizado la investigación.

Pero ¿acaso sorprende que se haya pasado por alto durante tanto tiempo este insumo si pensamos en nuestro vínculo histórico con la menstruación? Veamos el tratamiento que recibe la sangre menstrual en nuestra cultura, cuando durante años fue “escondida” hasta en los comerciales de toallitas y en los materiales educativos o de difusión sobre el ciclo, empleando un líquido azul que nada tiene que ver con la realidad. Un estigma que comenzó a revertirse de a poco gracias a los nuevos enfoques más naturales y conscientes, como el sangrado libre, las bombachas menstruales y la copita.Apoyá nuestro periodismo.
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María Milagros Kirpach es fundadora y directora ejecutiva de No Pausa y HDM (HablemosDeMenopausia), y consultora estratégica en salud y negocios enfocados en mujeres mayores de 40, y da cuenta de cómo gran parte de la investigación en salud femenina está lamentablemente infrafinanciada. “Creo que el sistema en sí nunca estuvo diseñado para mirar seriamente al cuerpo femenino como un territorio de inversión. Cuando mirás cómo se reparte el dinero en salud, es bastante evidente. La mayor parte del financiamiento histórico fue a patologías estudiadas desde el cuerpo masculino o a dos únicas dimensiones: cáncer y reproducción. Todo lo demás –hormonas, menopausia, enfermedades autoinmunes, salud mental– quedó fuera del radar durante décadas. Y si no hay data, si no hay investigación, si no hay estándares clínicos sólidos, si no hay track record, los fondos dicen ‘no es invertible’. Es un círculo vicioso”, señala Kirpach.

En ese sentido, lo que sucede antes y después de la vida reproductiva femenina, es decir, antes y después de la menstruación (con la perimenopausia y menopausia), es una temática que adquirió visibilidad los últimos años de la mano de comunidades como la de Kirpach o voces como la de la actriz Naomi Watts (quien habla regularmente en sus redes y entrevistas sobre bienestar sexual pos 40 y publicó el libro Me atrevo a decirlo. Todo lo que desearía haber sabido sobre la menopausia. “La innovación médica depende de la ciencia. Y la ciencia, en salud femenina, viene atrasada. No porque no importe, sino porque nunca fue prioridad. Por eso en menopausia hoy vemos miles de mujeres con síntomas reales, con impactos reales en su productividad, su energía, su salud y su calidad de vida [...] y muy pocas soluciones pensadas específicamente para ellas o recién ahora empezando a aflorar”, apunta Kirpach.

La endometriosis: ¿el santo grial?

Si hay un santo grial de la investigación médica en salud reproductiva femenina, es sin dudas la endometriosis. Es una enfermedad debilitante y no sólo no existe cura aún, sino que las opciones de tratamiento son limitadas y la única forma de confirmar el diagnóstico es de manera totalmente invasiva: mediante una cirugía laparoscópica con anestesia general. Dado que la endometriosis se presenta de forma diferente en cada persona y sus síntomas se asemejan a los de otras afecciones, puede llevar años llegar a un diagnóstico, lo que hace que desarrollar tests para su diagnóstico sea tan revolucionario.

El enfoque para las pruebas de endometriosis es celular en lugar de molecular: se buscan anomalías en las células vivas completas de la sangre menstrual de personas con la enfermedad, ya que existen diferencias en la cantidad y la forma de ciertas células entre las mujeres con endometriosis y las que no la padecen. También ha variado la forma en que se toman las muestras, y algunos estudios ya no utilizan tampones, sino directamente sangre recolectada con copas menstruales, ya que así se pueden obtener células vivas completas. Por último, el informe señala que, pese a su potencial, sólo el 0,25% de la investigación con células madre adultas en los últimos años ha involucrado células madre derivadas de la sangre menstrual.

Además de la endometriosis, la sangre menstrual podría ayudar a diagnosticar otras condiciones, incluyendo trastornos del endometrio como la adenomiosis y la endometritis crónica, así como fibromas, síndrome de ovario poliquístico y cánceres de ovario y endometrio.

El tabú del placer femenino y otros avances médicos

Otro campo de investigación y desarrollo que floreció en las últimas dos décadas es el trabajo con fármacos para la libido femenina, con personas como Cindy Eckert, directora ejecutiva de Sprout, la empresa responsable de Addyi (un medicamento recetado para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo en mujeres premenopáusicas). Eckert está en la punta del iceberg en lo que se conoce hoy como economía de la menopausia, ya que mientras la “cultura” se pone al día, los inversores de Silicon Valley y las estrellas famosas empiezan a ver la veta comercial.

Denominado de manera errónea “Viagra femenino”, el nombre de la droga es flibanserina, y según detalla un perfil reciente que le hicieron en The New York Times, Eckert viene librando una batalla sin cuartel con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) desde 2015 para aprobar la droga que ya lleva más de medio millón de recetas en el mercado. Uno de los problemas era que en los ensayos clínicos la flibanserina aumentaba el deseo y la actividad sexual de las mujeres y disminuía su angustia, pero también producía somnolencia y reducía la presión arterial, sobre todo si se mezclaba con alcohol. Esto hizo que los responsables de la FDA bloquearan el fármaco por años.

Pero lo que para muchos suele ser una sentencia de muerte, ser rechazados dos veces por la FDA, en el caso de la flibanserina, consolidó un movimiento feminista y de mujeres que creían que el rechazo era puramente sexista, ya que había un doble discurso en la forma en que los reguladores abordaban los riesgos asociados a los fármacos para la disfunción sexual masculina –el Viagra también tiene efectos secundarios–. Durante mucho tiempo, si las mujeres deseaban o disfrutaban de verdad las relaciones sexuales fue una pregunta que ni siquiera los médicos estaban capacitados para plantear. En la actualidad, Eckert está trabajando en una campaña de presión pública por la falta de paridad en la forma en que las aseguradoras cubren los medicamentos destinados a las enfermedades de las mujeres frente a las de los hombres.

Otros casos recientes y regionales de cómo la perspectiva femenina puede encontrar soluciones a problemas de larga data, o que simplemente nunca fueron considerados desde la mirada de una mujer, son el Mamoref y Lilium, el nuevo espéculo vaginal, dos ejemplos de cómo la incomodidad o el nivel de dolor que producían los estudios en mujeres hicieron reevaluar la aparatología.

Por un lado, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina desarrollaron el Mamoref, un mamógrafo que se distingue por su singularidad a nivel mundial, ya que no aplasta las mamas para el examen y es respetuoso con las diversas corporalidades. “Lo diseñamos pensando en el confort de la mujer para que no eviten esta instancia por el dolor o incomodidad”, dice Pamela Pardini, doctora en Física de la Unicen y una de las desarrolladoras. Por otro lado, el espéculo –un instrumento médico que no había cambiado desde el siglo XIX– fue repensado por ingenieras gracias a Ariadna Izcara Gual y Tamara Hoveling y ahora tiene nuevo diseño que busca reducir el dolor y el miedo que muchas experimentan durante los exámenes ginecológicos.

Un futuro con más mujeres y financiamiento

Estos ejemplos prueban que las nuevas femtechs, científicas y emprendedoras trabajando en este rubro tienen mucho para aportar, así como que estas temáticas continuarán creciendo en importancia en el futuro e impactando la salud y calidad de vida de millones de mujeres. Sólo falta que los inversores comiencen a notarlo. Para algunas, como Masri y Kirpach, la cuestión también tiene que ver con la inclusión y equidad profesional en los ámbitos académicos y de desarrollo e innovación.

“Ser una mujer emprendedora ya tiene desafíos, pero en salud puede ser que se note un poco más. La industria de la salud se caracteriza porque la mayoría de los líderes son hombres, y aunque el 70% de la fuerza laboral en salud son mujeres, los puestos de liderazgo no están ocupados por ellas. Es importantísimo que haya mujeres trabajando en salud, y la visión que una mujer puede traer a una problemática es crucial”, advierte Masri.

“Hay un problema estructural: quiénes toman las decisiones de inversión”, resume Kirpach: “La mayoría de los fondos grandes siguen estando formados por equipos que no viven en su propio cuerpo lo que significa atravesar una perimenopausia, una endometriosis o una disrupción hormonal. No es mala intención: es distancia. Y, cuando hay distancia, el riesgo se percibe como mayor y el mercado como más chico. Incluso cuando aparecen fondos enfocados en mujeres, muchas veces se les exige el doble de pruebas para obtener la mitad de recursos. El sector crece [...] pero crece más lento de lo que debería. Hay talento, hay startups, hay demanda, hay impacto social, hay potencial económico enorme. Lo que falta es una decisión estructural del sistema financiero de dejar de ver esto como algo ‘de mujeres’ y empezar a verlo como uno de los mercados de salud más grandes, desatendidos y estratégicos”.


Fuente: La Diaria.es

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in