junio 05, 2026

La importancia de Persépolis, el legado de Marjane Satrapi

La cineasta, historietista y pintora franco-iraní murió a los 56 años. Analizamos su obra más conocida.


Persépolis, el legado de Marjane Satrapi

Marjane Satrapi murió a los 56 años. La cineasta, historietista y pintora franco-iraní es conocida fundamentalmente por Persépolis —tanto la historieta como su adaptación al cine— y falleció de manera sorpresiva sin que se revelaran las causas, aunque podría estar relacionado con una depresión. "Marjane Satrapi falleció de tristeza poco más de un año después de la muerte de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida", fue el comunicado que emitió su círculo íntimo.
Persépolis, la obra cumbre de su carrera

Persépolis fue la obra cumbre de la carrera de la artista, dado que representa un relato autobiográfico, pero también de gran valor histórico y político. En esta historieta, que cobró gran notoriedad con su adaptación a la pantalla grande en 2007, Satrapi cuenta parte de su vida en Irán durante la década del 70, creciendo en plena Revolución Islámica para luego irse a Francia buscando una vida más libre y con posibilidades para las mujeres.

El film se volvió una pieza de culto del cine animado y, en clave de coming of age, propone una mirada feminista crítica en torno a la historia de Irán, lo cual le valió la censura en dicho país y en otros. La voz de Satrapi es la encargada de trenzar lo personal y lo coyuntural en esta narración que nos lleva en el viaje de autodescubrimiento de la protagonista en un contexto de prohibición, puritanismo, guerra civil y presencia policial incuestionable. Persépolis se volvió una obra educativa que logró comunicar al mundo occidental y católico parte de la historia de un país desde el punto de vista de una mujer adulta que bucea en su pasado.

Un punto central de esta película es la noción de patria, un concepto que la protagonista debe resignificar para poder construir una vida libre. A pesar de saber que su país de origen significa la prisión conceptual, este film también plasma el desarraigo, lo complejo que le resulta adaptarse en Francia en un mundo de esnobs y las contradicciones de dejar atrás a una familia y a un espacio que, en parte, también era un lugar seguro. Persépolis tiene una clara posición, pero es una película que logra desarrollar con profundidad la experiencia de la migración y la contraposición entre el islam y la cultura occidental que, para una mujer, se traduce en la anulación o en la posibilidad de desarrollo, respectivamente.

Fuente: Indie Hoy

junio 04, 2026

España. “Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”: los riesgos laborales invisibilizados dañan la salud de las trabajadoras


CCOO denuncia que sectores feminizados como hotelería, comercio y contact centers arrastran condiciones que ponen en jaque el bienestar físico y mental de millones de empleadas, pese a las leyes de igualdad


Mujeres trabajando en una oficina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud laboral de las mujeres continúa siendo una asignatura pendiente en España. Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra este 28 de mayo, la Federación de Servicios de CCOO ha vuelto a poner el foco en una realidad que, según denuncia el sindicato, sigue sin abordarse con la suficiente profundidad: el sistema de prevención de riesgos laborales en España sigue sin incorporar de forma efectiva la perspectiva de género, lo que deja sin protección adecuada a millones de trabajadoras en sectores altamente feminizados.

Según el sindicato, aunque la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales reconoce formalmente la igualdad entre hombres y mujeres, su aplicación real es insuficiente. En la práctica, denuncian, los riesgos específicos que afectan a las mujeres siguen siendo “invisibles”, especialmente en ámbitos donde la plantilla femenina es mayoritaria.

“Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”, es la idea central que lanza CCOO, que reclama un cambio profundo en la forma de evaluar y prevenir los riesgos laborales, integrando de forma real la variable de género en todas las políticas de empresa.

Brecha entre la ley y su aplicación real

Pese a que la normativa vigente contempla la igualdad de género en la prevención de riesgos, el sindicato asegura que existe una brecha importante entre la ley y su aplicación real. Según CCOO, muchas empresas no destinan los recursos necesarios para identificar riesgos físicos y psicosociales con perspectiva de género, lo que provoca una infradeclaración de problemas de salud laboral en sectores feminizados.

El problema, señalan, no es únicamente técnico, sino también organizativo y cultural. La falta de coordinación entre los planes de igualdad y los planes de prevención hace que muchos riesgos no se detecten o no se traten de manera adecuada.

Para CCOO, la solución pasa por integrar ambas herramientas dentro de las empresas, de forma que la protección de la salud de las trabajadoras sea “real y efectiva”, y no solo una obligación formal.

Mujeres alzan la voz durante la manifestación del 8M para denunciar las desigualdades que aún persisten. Desde la precariedad económica hasta la amenaza de discursos de ultraderecha, exponen por qué el feminismo es más necesario que nunca.
Hostelería: sobrecarga física y exposición química

Uno de los sectores más afectados es la hostelería, donde las camareras de piso representan un claro ejemplo de precariedad y riesgo laboral. Según los datos del sindicato, el 91% de estos puestos están ocupados por mujeres, muchas de ellas en situación de parcialidad o subcontratación.

Estas condiciones dificultan tanto la vigilancia de la salud como la formación preventiva. A ello se suman riesgos ergonómicos derivados de la repetición de movimientos y el sobreesfuerzo físico, así como riesgos biológicos y químicos asociados al uso constante de productos de limpieza.

Estas exposiciones pueden derivar en patologías respiratorias, alergias y lesiones musculoesqueléticas. CCOO recuerda que medidas como la instalación de camas elevables o carros motorizados ya han sido implementadas en algunas comunidades autónomas como Canarias y Baleares, y reclama su extensión al resto del país.
El comercio: conciliación imposible y acoso persistente

En el sector del comercio, donde las mujeres representan alrededor del 70% del empleo, los riesgos laborales también tienen una fuerte dimensión de género. El sindicato alerta de la dificultad de conciliación debido a horarios irregulares y a la organización del trabajo en un entorno de alta exigencia.

Además, las trabajadoras están expuestas a sustancias sensibilizantes derivadas del tratamiento del textil, así como a situaciones de cosificación relacionadas con estereotipos de género, especialmente vinculados a la imagen física.

CCOO también denuncia la persistencia del acoso sexual y del acoso por razón de sexo, muchas veces procedente de clientes, así como la exposición a cambios bruscos de temperatura, especialmente en sectores como la restauración o las tiendas.

Contact center: presión constante y riesgos psicosociales

Otro de los sectores analizados es el contact center, donde las mujeres también representan cerca del 70% de la plantilla. En este ámbito, los riesgos ergonómicos y psicosociales se combinan con una organización del trabajo altamente exigente.

La supervisión constante, los ritmos intensos, las pausas limitadas y el bajo margen de autonomía generan un entorno de presión continua que afecta directamente a la salud mental y física de las trabajadoras.


Además, el uso de mobiliario no adaptado a las características físicas de las mujeres contribuye a problemas musculares, especialmente en cuello, hombros y extremidades superiores.

A esto se suma la exposición a llamadas continuas y a comportamientos ofensivos o sexistas por parte de algunos clientes. Expresiones como “pásame con un hombre que se entere” o “tú no sabes de esto” siguen siendo habituales, según denuncia el sindicato.

Finanzas, tecnología de la información y seguros: el peso de los micromachismos

Aunque no son sectores tradicionalmente feminizados, las áreas de servicios financieros, tecnologías de la información y seguros también presentan riesgos psicosociales con perspectiva de género.

CCOO advierte de la presencia de micromachismos, desconfianza hacia el liderazgo femenino y actitudes condescendientes que afectan al desarrollo profesional de las mujeres. Frases como “seguro que necesita ayuda para tomar esa decisión” o “es demasiado emocional para dirigir un equipo” reflejan, según el sindicato, una cultura aún desigual.

También se señala que los objetivos de productividad y retribución variable no tienen en cuenta la carga mental asociada a los cuidados o la dificultad para compatibilizar la vida laboral con reuniones o formaciones fuera del horario de trabajo.

El techo de cristal y la salud mental

Uno de los problemas estructurales más señalados por CCOO es el llamado “techo de cristal”, que dificulta el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad y promoción profesional.

Esta barrera, explican, no solo limita el desarrollo laboral, sino que también tiene un impacto directo en la salud mental de las trabajadoras, generando frustración, estrés y desmotivación.

Una reivindicación urgente

Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, CCOO insiste en que la prevención de riesgos laborales debe dejar de ser neutra en apariencia para convertirse en verdaderamente inclusiva. Reclama más recursos, evaluaciones de riesgos con enfoque de género y una coordinación real entre igualdad y prevención dentro de las empresas.

Fuente: Infobae

junio 03, 2026

A 11 de años de #NiUnaMenos nos siguen matando

Agostina Vega tenía 14 años cuando la mataron, hace una semana. Igual que Chiara Páez, asesinada en 2015. En ese momento fue un tuit enfurecido de la periodista Marcela Ojeda el que encendió la chispa para la organización del Ni Una Menos. Ese movimiento que trascendió fronteras y fue ejemplo de lucha en todo el mundo. Hoy, Marcela defiende su derecho a estar viva y a enojarse en un país donde se niegan los femicidios y la violencia machista.


Hace 11 años —cuando X era Twitter y no una red social tan hostil, expulsiva y aleccionadora como ahora— escribí desde las tripas: "No vamos a levantar la voz?. NOS ESTÁN MATANDO". Estaba envuelta en enojo, pena y furia. La violencia extrema hacia las mujeres, y en ese momento puntual contra las adolescentes, tuvo uno de sus picos máximos cuando Chiara Páez fue asesinada por su novio, Manuel Mansilla, en Rufino, Santa Fe. Chiara tenía 14 años y estaba embarazada de tres meses. Mansilla la mató a golpes y la enterró en la casa de sus abuelos. 

Este tuit está escrito. Sucedió. Pero fue azaroso que me haya interpelado a mi de esa forma. Cualquiera podría haber sido la autora de ese posteo: vos, aquella, la otra, la de más allá, la del otro lado. Fue una circunstancia. En menos de un mes, entre ese tuit del 11 de mayo y el miércoles 3 de junio de 2015, organizamos la primera marcha de Ni Una Menos. Ahora, once años después, nos enteramos del femicidio de otra adolescente de 14 años. Entre aquel Ni Una Menos inaugural y hoy contamos 3424 mujeres asesinadas, según La Casa del Encuentro. De esos asesinatos, 3073 fueron femicidios y femicidios vinculados (cuando un hombre mata a una o varias personas con el propósito de causarle sufrimiento, castigar o destruir psíquicamente a una mujer). En estos once años, una mujer fue asesinada cada 30 horas. 

Agostina Vega, cordobesa, estuvo desaparecida una semana. Su mamá hizo la denuncia policial horas después de la desaparición. Como suele suceder en estos casos, la fiscalía primero se centró en el círculo más cercano y en la hipótesis de que Agostina podría estar con un noviecito. Recién tres días después se activó la Alerta Sofía. Al cuerpo de Agostina lo encontró la Policía este domingo en un descampado cerca del barrio Ampliación Ferreyra. 

Claudio Barrelier, el hasta ahora único acusado por el femicidio, está detenido. El hombre de 33 años había sido denunciado el año pasado por privación ilegítima de la libertad por una mujer que salió corriendo de su casa desnuda y pidiendo ayuda. En mayo de 2025 estuvo detenido solamente 20 días. El fiscal Iván Rodríguez lo dejó libre, fianza de por medio. 


Cuando el impacto mediático trasciende los límites de la provincia, la voracidad por el “vivo y directo”, el vértigo, le gana a la información veraz. La audiencia muestra interés por el “caso”, se abren puñados de teorías, análisis, especialistas y opinólogos que desfilan sin parar.

Lo sabemos: casi todas esas teorías se centran en la víctima. Que para su corta edad esto o aquello, que sí hacía videos para TikTok, que las fotos que se tomaba. Hasta se escuchó con tono fuerte y certero a un cronista mencionar detalles de la intimidad de Agostina. 

También vale mencionar aquí a esos cronistas de exteriores que, valiéndose de lo que ven, escuchan, preguntan e investigan, valoran la información en off de record y comprenden, como pocos, la prudencia de lo que se informa y cómo. 

Pero la carroña mediática está a tiro cuando se trata de una mujer, adolescente, de apenas 14 años como Agostina. Lo mismo sucedió en 2017, por poner sólo un ejemplo, con la joven bonaerense Melina Romero. Melina, la “ fanática de los boliches que abandonó la secundaria”, titulaba el diario de mayor alcance del país, y ampliaba: “Hija de padres separados, dejó de estudiar hace dos años y desde entonces nunca trabajó. Según sus amigos, suele pasarse la mayoría del tiempo en la calle con chicas de su edad o yendo a bailar, tanto al turno matiné como a la noche, con amigos más grandes. En su casa nadie controló jamás sus horarios y más de una vez se peleó con su mamá y desapareció unos días”.


Dos años antes del femicidio de Melina, cuando escribí aquel tuit, las réplicas e intercambios fueron inmediatos. Colegas, compañeras, amigas y desconocidas sugerían ideas, adónde ir, qué hacer, a quiénes y cómo convocar para lograr, primero, el impacto mediático. Allí también se nos abrieron espacios amigables de colegas periodistas, compañeros de profesión y amigos del oficio. Después, hubo que profundizar en los contenidos, reclamos, exigencias, deudas y pendientes. Todo lo organizamos en menos de un mes.

Que vayamos al Puente de la Mujer en Puerto Madero, que estemos vestidas de violeta o de negro, que el horario tenía que ser después de las 17, pero no tan tarde por el frio de junio. Finalmente, lo decidimos: iba a ser en el kilómetro cero del país, frente al Congreso de la Nación. 

Desde el 11 de mayo a ese 3 de junio vivimos días frenéticos, intensos. Comenzó a tejerse una red potente, primero de periodistas y comunicadoras, que ya habían participado en un encuentro literario en el Museo de la Lengua, también bajo el lema “Ni Una Menos”, parte de un poema de Susana Chávez, activista mexicana asesinada en Ciudad Juárez. 

Todas, una veintena, de diferentes medios, de diversas militancias, formaciones académicas, algunas presentadoras de noticias, escritoras, ensayistas, licenciadas en letras, abogadas, cronistas de exteriores, comenzamos a intercambiar ideas para bajarlas, literalmente, a la calle. 

¿Qué íbamos hacer? ¿Qué teníamos para decir? ¿Cuáles eran nuestros reclamos? ¿Qué respuestas tenía el poder político de turno? ¿Qué era aquello que comenzaba a replicarse como #NiunaMenos, basta de femicidios? La respuesta se manifestó la tarde del 3 de junio de 2015 en cada rincón del país.

En todas las provincias, en cada ciudad, en pueblos que jamás habían salido a las calles, como Corral de Bustos, recuerdo; la implosión fue desde el Congreso hasta cada punto del país. O al revés. Lo siento por los porteños. 

No pretendo traer una foto sepia de aquella fecha, pero sí recordar que fue un mojón en la historia de los movimientos de mujeres aquí, en la región y en el planeta. Se miraba a la Argentina, este país del fin del mundo. “Vengo del país del #NiUnaMenos” dije una vez ante colegas de otros países de la región. La Argentina era validada, también, por esta nueva ola feminista. Las Tesis llevaron su performance. “Un violador en tu camino”, desde Chile a cada rincón donde los ataques sexuales fueron tema de discusión. El #MeToo, que en 2017 sacudió al mundo cuando dos periodistas revelaron que Harvey Weinstein era, aparte de un exitoso productor de Hollywood, un depredador sexual.

 

Tuvimos en Argentina aquel Paro Internacional de Mujeres, y después arrasó el #MiraCómoNosPonemos” cuando supimos que Thelma Fardìn, en su adolescencia, había sido abusada sexualmente por el popular actor Juan Darthes.

Y vinieron más marchas, otros paros, imposible recorrerlos todos en un sólo texto. 

Pero en los últimos años, la búsqueda de la equidad quiere instalarse como el principal enemigo a vencer. Resulta que para propios y ajenos ese enemigo somos las feministas. Que dónde estamos, por qué reaccionamos, por qué los silencios. 

Aquello de "no me siento representada por el feminismo del país" se cuela por la ventana, sin siquiera poder debatir cómo son los feminismos, cuál es el camino de los movimientos de mujeres en la Argentina. ¿Desde qué lugares se lanzan estas pretenciosas afirmaciones casi idénticas y de tan poca profundidad? Desde el poder político, claro. El mismo poder que hoy niega los femicidios y la violencia machista. Que se preocupa por las supuestas falsas denuncias y no dice nada cuando una piba como Agostina, como Chiara, como Melina, aparece asesinada. No hablo sólo del Gobierno. Hablo también de la Justicia. Para muestra, basta la conferencia de prensa que dio ayer el fiscal Raúl Garzón. ¿Nos piden explicaciones a las únicas que nos movilizamos y accionamos contra los femicidios, las violaciones y los abusos? ¿Nos tildan de exageradas? ¿Nos piden que nos calmemos? 

Voy a defender mi derecho a estar viva, pero también a enojarme. Y, para eso, tampoco pido permiso ni perdón. El enojo también es una lucha política. Nos vemos, otra vez, el 3 de junio en las calles.

Fuente: Revista Anfibia

junio 02, 2026

Auditorías de Género buscan evaluar seguridad de mujeres en espacios públicos

AUDITORÍAS DE GÉNERO BUSCAN EVALUAR SEGURIDAD DE MUJERES EN ESPACIOS  PÚBLICOS - Jalisco TV

El Gobierno de Jalisco y ONU Mujeres México iniciaron las primeras Auditorías Locales de Género en el estado, una estrategia que busca analizar espacios públicos, servicios urbanos y dinámicas comunitarias desde la experiencia cotidiana de mujeres, niñas y adolescentes.

La primera intervención se realizó en la colonia Hacienda Santa Fe, en Tlajomulco de Zúñiga, municipio que será el primero de cinco en implementar esta metodología participativa enfocada en seguridad, inclusión y urbanismo con perspectiva de género.

El proyecto es impulsado por la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres de Jalisco como parte de un convenio vigente con ONU Mujeres.

Las auditorías contemplan recorridos comunitarios, talleres y ejercicios de diagnóstico donde las propias mujeres identifican riesgos, barreras físicas, problemas de iluminación, condiciones de accesibilidad y elementos simbólicos de exclusión en el espacio urbano.

Fabiola Loya Hernández calificó el inicio de las jornadas como un hecho “histórico” para la entidad.

“Hoy lo personal es político y tenemos que hacer un trabajo por y para las mujeres”, afirmó.

La funcionaria destacó que el objetivo no se limita a revisar trayectos inseguros o infraestructura deficiente, sino entender cómo las dinámicas urbanas impactan la vida cotidiana de mujeres, niñas y adolescentes.

Andrea Cházaro Castro explicó que las Auditorías Locales de Género son una metodología internacional aplicada durante décadas en países como Francia, Canadá y España.

Sin embargo, señaló que el modelo fue adaptado a las realidades de Jalisco dentro del programa internacional Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas.

Según ONU Mujeres, la estrategia parte de la premisa de que la seguridad urbana no puede construirse únicamente desde el control policial, sino también desde el diseño de las ciudades, el acceso igualitario y la apropiación de los espacios públicos.

Durante los recorridos en Tlajomulco participaron estudiantes y habitantes de la zona, quienes evaluaron desde iluminación y movilidad hasta representación simbólica en calles, monumentos y arte urbano.

Gerardo Quirino Velázquez refrendó el compromiso del municipio para incorporar las recomendaciones derivadas de los diagnósticos.

El gobierno estatal adelantó que, tras las evaluaciones, cada municipio recibirá rutas técnicas de acción y propuestas metodológicas para incorporar la perspectiva de género en políticas urbanas y ordenamiento territorial.

Fuente: SemMéxico

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in