febrero 17, 2026

Las parteras ofrecen un rayo de esperanza en medio del horror y el duro invierno de Gaza


Rana con su hijo recién nacido, que vino al mundo sano y salvo en el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente, en Gaza, recientemente renovado por el UNFPA. © UNFPA Palestina/Hardy Skills


Cuando Rana se enteró de que estaba embarazada, su alegría se vio rápidamente eclipsada por otro sentimiento: el miedo. 

Para Rana, al igual que para muchas de las 55.000 mujeres embarazadas de Gaza que buscan atención médica, la cuestión no era si su bebé nacería sino dónde y si sobrevivirían al parto. “Pensé que tendría que dar a luz en una tienda de campaña”, afirmó. 

Tras dos años de ataques incesantes, el sistema sanitario de Gaza ha quedado destrozado. Solo una pequeña parte de los centros de salud siguen en funcionamiento y muy pocos pueden proporcionar atención obstétrica y neonatal de emergencia. Los trabajadores sanitarios se han visto desplazados, los medicamentos escasean y las unidades neonatales están desbordadas y funcionan muy por encima de su capacidad, con muy pocas incubadoras y sin apenas personal cualificado.

“A medida que se acercaba la fecha del parto, estaba aterrorizada. No sabía cómo podría traer un niño al mundo en esas condiciones”, declaró al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. 

Como la mayoría de los 2,1 millones de habitantes de Gaza, Rana se encuentra desplazada y vive en una tienda de campaña improvisada, expuesta a las duras condiciones invernales y a las fuertes lluvias. Las recientes inundaciones han arrasado los refugios, destruido las pertenencias y dejado a las familias expuestas al frío, empapadas y propensas a contraer enfermedades, con un aumento considerable del riesgo de infecciones respiratorias, diarrea, hepatitis e hipotermia. 

Las mujeres embarazadas, las nuevas madres y los recién nacidos se encuentran entre los grupos de mayor riesgo como se ha podido comprobar trágicamente en Khan Younis, donde un bebé de dos semanas murió recientemente por hipotermia.

Nabila Masaoud brinda atención materna y neonatal en el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente en la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/Hardy Skills

Un salvavidas cuando más se necesitaba

En un momento en que el sistema sanitario de Gaza ha superado sus límites, las parteras cualificadas y los centros de salud en funcionamiento son fundamentales para garantizar la supervivencia de las mujeres y los bebés durante el parto y el delicado periodo del posparto.

Para Rana, esto significó poder dar a luz no en una tienda de campaña inundada, sino en un hospital en funcionamiento, rodeada de personal sanitario y con el equipo necesario para un parto seguro. 

Afortunadamente, pudo dar a luz en el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente, en la ciudad de Gaza. Este hospital, junto con el Hospital Al Khair de Khan Younis, ha sido recientemente rehabilitado en su totalidad gracias al apoyo del UNFPA y a la financiación del Reino de Arabia Saudita a través del Centro Rey Salman de Socorro y Acción Humanitaria (KSrelief).


hermana de Rana camina entre hileras de tiendas de campaña en un campamento para personas desplazadas en la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/Hardy Skills

En el hospital, la partera Nabila Masaoud estuvo con Rana durante todo el parto. Describió lo precarias que eran las condiciones antes de que se rehabilitara el centro. “Había muy pocos trabajadores sanitarios y gran parte del equipo estaba dañado”, explicó al UNFPA. 

“Si una mujer sufría complicaciones durante el parto, existía un riesgo real de que no sobreviviera. Ese apoyo ha cambiado la situación. Pudimos traer de vuelta a los trabajadores sanitarios, cubrir sus salarios y reemplazar el equipo que habíamos perdido durante la guerra”.

Estas y otras iniciativas han dado resultados inmediatos para las mujeres y niñas más necesitadas de Gaza, de las cuales unas 240.000 ya han accedido a servicios esenciales de salud reproductiva, incluyendo la planificación familiar y la atención materna, y se espera que muchas más puedan acceder a ellos.

“Todas las mujeres merecen un parto seguro”, afirmó la partera Nabila. 

La lucha por el primer aliento

Con menos de 2.000 camas hospitalarias para más de dos millones de personas en Gaza y escasez de respiradores para recién nacidos, los bebés prematuros comparten cunas e incubadoras y los tubos y monitores que los mantienen con vida funcionan con electricidad inestable. 

La partera Heyam ha sido desplazada varias veces en los últimos dos años, pero sigue trabajando en unidades de maternidad sobrecargadas allá donde va

Esta madre de seis hijos describió días llenos de partos incesantes, sin apenas descanso, y mujeres llegando agotadas, malnutridas y sin haber tenido acceso a atención prenatal: “Se ha producido un aumento notable de los casos de malnutrición y anemia entre las mujeres en el posparto, así como de desnutrición y bajo peso al nacer entre los recién nacidos debido a la mala alimentación de las madres”.

La partera Heyam tras terminar su turno atendiendo a mujeres y recién nacidos en una unidad de maternidad desbordada en Rafah, antes de su traslado a la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/ Sociedad Palestina de Socorro Médico

Recientemente se ha trasladado a la ciudad de Gaza, donde trabaja en un centro de atención primaria en Tal Al Hawa, gestionado por la Sociedad Palestina de Socorro Médico. Ella y otras parteras cuentan con el apoyo de la Oficina Humanitaria de la Unión Europea (ECHO) y el UNFPA.

“Aunque llevo muchos años ejerciendo de partera, este año ha sido el más difícil”, declaró. “La escasez de medicamentos y suministros médicos se ha convertido en parte de mi realidad cotidiana. A menudo ni siquiera disponemos de los artículos más básicos”.

Un salvavidas en tiempos de oscuridad

Los recién nacidos comparten cunas e incubadoras en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital de Maternidad Al-Helal Al-Emirati, en Rafah, Gaza. ©UNFPA Palestina/Bisan Owda

Cada día nacen unos 150 bebés en Gaza, pero escasean productos básicos como el agua, el jabón y la electricidad. Las habitaciones están abarrotadas de mujeres que deberían ser monitoreadas por si surgen complicaciones, pero en cambio se ven obligadas a dar a luz sin privacidad. Para muchas, el viaje al hospital es en sí mismo un riesgo aterrador tras los repetidos ataques contra las instalaciones médicas.

El transporte es otro gran desafío, como explicó Heyam. “A menudo tenía que caminar largas distancias entre las casas y los centros de salud, bajo el sol o bajo la lluvia. Con cada paso, me decía a mí misma que esa mujer me estaba esperando y que tenía la responsabilidad de salvar la vida de una madre o un niño”.

Pero incluso en circunstancias tan difíciles, estas parteras han estabilizado a madres que sufrían hemorragias potencialmente mortales, han realizado reanimaciones neonatales con equipos limitados o inexistentes y han ayudado a mujeres a encontrar la fuerza para dar a luz cuando sentían que no la tenían.

Nabila, Heyam y sus colegas dependen de una formación específica y de suministros esenciales para seguir haciendo su trabajo y salvando vidas. Eso es lo que les permite continuar con su labor e intervenir cuando una incubadora está llena o una madre se está desvaneciendo por el agotamiento.

Como explicó Heyam: “Las parteras son la primera línea de defensa para la vida de las madres y los recién nacidos y deben recibir apoyo y empoderamiento para llevar a cabo su misión”.

“Nosotras, las que trabajamos sobre el terreno, representamos la esperanza para las mujeres en medio de esta oscuridad”.

Fuente: UNFPA

febrero 16, 2026

Nuevos enfoques que reivindican el futuro del trabajo y su economía: la perspectiva de los cuidados

Foto: Alessandro Maradei


Iniciativas, miradas y proyectos piloto surgen en la región para ayudarnos a repensar el futuro del trabajo en tiempos de IA, poniendo el foco en los empleos de cuidado, enseñanza y alfabetización vincular.

Mucho se habla de los trabajos que va a reemplazar la inteligencia artificial (IA), pero poco, o no lo suficiente, se dice de aquellos que las máquinas aún no pueden hacer: los cuidados integrales. Aunque en las principales cumbres y congresos del mundo en los que se discute sobre el futuro el tópico predilecto es el impacto de la IA en nuestros trabajos, hay que decir que de momento, en lugares como Estados Unidos, donde ya se exige que las empresas revelen si la “innovación tecnológica” o la “automatización” fue la causa de la pérdida de empleo, una minoría de empresas atribuye a esto sus recortes, según la revista Wired. Esto no significa que no sea un punto a seguir de cerca, pero habría que desagregar también el efecto de la llamada “burbuja de la IA” y las expectativas desproporcionadas sobre esta tecnología, sumada la crisis económica que muchos países están sufriendo. Por eso, si pensamos en el futuro, es necesario hablar del cuidado en un sentido integral, más allá de la inteligencia artificial y las próximas innovaciones.

“Estamos midiendo la relevancia humana solo a través de la inteligencia lógica, que es donde la IA es imbatible. Para quienes venimos de familias de inmigrantes, esto rompe un pacto fundacional: crecimos con el mandato de que el título universitario era el capital que nadie te podía quitar, la moneda de cambio para el ascenso social y el reconocimiento en un mundo organizado por hombres”, abre Carolina Garber, politóloga y coach especialista en transformación organizacional.

Sin embargo, es en este contexto, con una creciente brecha de género y en que los varones se están quedando atrás en muchos aspectos (educación, trabajo, relaciones) en el mundo desarrollado, que “aquellas tareas que siempre fueron fundamentales, pero desvalorizadas por ser consideradas ‘instinto natural’, incluso cosas de mujeres, se vuelven inevitablemente visibles”, sigue Garber. Un informe del Financial Times de 2024 explica que las mujeres tienen más chances de tener empleo que los varones y que el porcentaje de hombres sin trabajo o buscando empleo ha mostrado una tendencia al alza, que hace que en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España o Canadá, por primera vez desde que se tiene registro, haya más hombres fuera de la economía que mujeres.

A su vez, la Organización Internacional del Trabajo señala que en el futuro laboral las habilidades blandas –creatividad, cooperación, resolución de problemas– tendrán tanto o más valor que las técnicas que hoy parecen llenar los anuncios laborales y ocupan los titulares de los diarios. Sin embargo, para poder aprovechar esta transición, es necesario que los países, sobre todo en América Latina, integren ciencias exactas y sociales, habilidades blandas y conocimientos técnicos, y, sobre todo, incorporen perspectivas feministas en un escenario que pide cada vez más una revisión no solo de la cultura organizacional, sino de los roles tradicionales en la sociedad.

“El mandato tradicional devalúa el cuidado masculino por considerarlo ‘femenino’, aunque en nuestra región latinoamericana operan otras dos hipótesis de peso. Por un lado, las reglas del capitalismo salvaje obligan a los hombres a maximizar ingresos a mediano y largo plazo y esto fractura la realidad masculina en dos extremos: aquellos que abandonan la educación formal para volcarse a la supervivencia mediante ‘changas’ y oficios informales, y aquellos que enfocan su profesionalización exclusivamente en las STEM [ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas] porque son sectores de alta demanda y salarios más elevados. La otra hipótesis plantea que la brecha de género se va a profundizar porque, mientras las mujeres avanzan con éxito en su profesionalización y conquistan nuevos espacios para ellas como la medicina, los hombres pierden la oportunidad de integrarse en las tareas de cuidado [remunerada], profundizando un déficit de las habilidades relacionales y afectivas”, opina Darío Ibarra Casals, coordinador de la Red de Masculinidades Uruguay y director del Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género.

Nuevos enfoques que replantean estereotipos de género

Si hablar de la economía del cuidado (aquella que mide todas las tareas de crianza y de cuidados que no son remuneradas y que usualmente realizan las mujeres) es una práctica que se ha generalizado en los últimos años, trascendiendo los ámbitos de militancia y feministas y alcanzando a los gubernamentales y de políticas públicas, los sesgos y estereotipos de género continúan permeando el mercado laboral e impactando en la economía.

Por ejemplo, ¿sabías que según la Organización Mundial de la Salud la escasez mundial de personal de enfermería representa un riesgo para la salud global? La enfermería suele ser una profesión feminizada y precarizada, hoy en falta en todo el mundo, incluso en países desarrollados con muy buena calidad de vida: la Oficina Federal de Estadística de Alemania estima que podrían faltar 260.000 profesionales de enfermería para 2029 en ese país y para 2030 faltarán 30.000 profesionales de enfermería en Suiza, según cuenta el film Late Shift (2025).

En este lado del mundo la situación no es muy diferente. En Estados Unidos, para 2030, el país necesitará 400.000 enfermeras y enfermeros profesionales más, y un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud del año pasado, titulado La fuerza de trabajo en salud en las Américas: datos e indicadores regionales, revela que 14 de 39 países de la región carecen de suficientes médicos, enfermeras y parteras para atender las necesidades de salud de su población.Apoyá nuestro periodismo.

No sorprende que cada vez menos personas (de todos los géneros) elijan menos o abandonen esta clase de trabajos, sobre todo teniendo en cuenta los ataques simbólicos y materiales que estas profesiones están teniendo gracias a los distintos proyectos políticos neoliberales en la región; como el caso de Estados Unidos con el proyecto de ley “One Big Beautiful” del presidente Donald Trump, por el cual futuros estudiantes que cursan estudios de posgrado en enfermería avanzada, trabajo social, terapia ocupacional y física pronto enfrentarán obstáculos para financiar su educación. Un país en el que el personal médico ha pasado de ser considerado esencial y “héroes” nacionales a “poco profesionales” (en palabras del mismo Trump). Lo mismo podría decirse de lo que sucede con el vaciamiento y desfinanciación de los hospitales públicos en Argentina, que afectan al personal médico, y también de lo que sucede con los docentes.

Por el contrario, un enfoque relativamente nuevo llamado HEAL Economy, con relación a los trabajos asociados con salud, educación, administración y alfabetización (eso significa la sigla, que a la vez se traduce como “curar”, en inglés), propone, como en su momento lo hacía el STEM al incorporar mujeres al rubro de las ciencias duras, sumar y entrenar a varones en estos trabajos y roles que estarán cada vez más en demanda, ampliando la discusión en torno a la economía detrás de estas ocupaciones vitales. Los empleos de HEAL se encuentran entre los de más rápido crecimiento en Estados Unidos.

“Durante siglos, el prestigio se puso exclusivamente en lo público. Los títulos y el reconocimiento eran hacia afuera, mientras que lo que ocurría en el ámbito privado carecía de valor social. Históricamente las mujeres hicimos el esfuerzo de imitar esa estructura; salimos al mercado laboral como un acto de autonomía económica e igualdad política y hubo avances. Pero el ámbito supuestamente privado y las tareas de cuidado se mantuvieron igual de invisibles e igual de desiguales. Las profesiones feminizadas del cuidado no se jerarquizaron, a pesar del peso central que tienen en la reproducción de la vida y de la economía misma. Hoy la IA viene a romper con ese orden al demostrar que lo intelectual y abstracto son de las áreas más fáciles de automatizar”, apunta con tino Garber.

“Entre las propuestas más prácticas que han surgido del discurso sobre la crisis masculina se encuentra HEAL. Las profesiones de la enseñanza y la enfermería se enfrentan a una grave escasez de mano de obra; estos empleos no se acompañan de grandes salarios y suelen ser agotadores, pero también son resistentes a la automatización y relativamente a prueba de recesiones”, explica el autor y académico estadounidense Scott Galloway en una entrevista reciente a raíz de su libro Notes on Being a Man (2025). Aunque, como señala la periodista Jessica Winter, si las mujeres han dominado la profesión docente desde el siglo XIX, es solo porque quienes defendían la educación pública descubrieron que podían expandir el sistema escolar más rápidamente contratando mujeres a quienes pagaban menos que los hombres. Es decir, como siempre, cuestión de género.


Foto: Ernesto Ryan
Nuevas masculinidades: un gran trabajo por delante

Otras iniciativas en la región, desde la Escuela de Masculinidades Cuidadoras en el campo colombiano (un proyecto que busca reflexionar sobre lo que significa ser hombre en el campo, cuestionar roles de género en la ruralidad y visibilizar la brecha en el trabajo del cuidado) hasta las “manzanas de cuidado” en la ciudad de Bogotá, son instancias actuales en las que se intenta desarticular los estereotipos de género asociados a las tareas de cuidado y autocuidado (manejo de emociones, comunicación, empatía, etcétera). Las manzanas se generaron como estrategia complementaria y funcionan como dispositivos con propuestas metodológicas innovadoras, por los cuales se enseña a los hombres a asumir algunas tareas de cuidado, además de promover estrategias de sensibilización y de reflexión.

Para contextualizar, las mujeres en Bogotá realizan más de 35.000 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado al año, lo que representa más de una quinta parte del PIB de Colombia. El abordaje pionero que propone la ciudad es la creación de estos centros vecinales donde las mujeres pueden acceder a lavandería gratuita, asistencia legal, capacitación laboral, servicios de salud mental y más, mientras sus hijos o familiares mayores reciben atención en el lugar. La ciudad ha abierto 25 bloques de cuidado desde 2020, y el modelo se está extendiendo a nivel mundial a lugares como México y Chile, y se espera que una ciudad estadounidense se una en 2026.

De fondo siempre está la cultura, y cómo reconocemos y llamamos a estos roles es muy importante: antes de la pandemia la mayoría de las personas no se identificaban como cuidadoras per se, pero en los últimos años comenzó a haber un diálogo más claro y fluido al respecto. Por ejemplo, al tiempo que los millennials comenzaron a alcanzar los 40, y con la problemática del cuidado de sus padres –cada vez más envejecidos– a su cargo, además de sus propias familias, se comenzó a hablar del burnout del cuidador.

“En los trabajos de cuidados, cuando se habla del ‘diamante de los cuidados’, se hace mucho hincapié en el rol del Estado, en el rol de las empresas, en el rol de la comunidad, en el rol de la familia, pero se omite nombrar a los hombres como sujetos de género integrantes de cada una de esas puntas del diamante y fundamentalmente a la hora de hablar de la familia y de la comunidad”, advierte Luciano Fabbri, formador en género y masculinidades para la consultora argentina Grow Género y Trabajo. “Llama la atención que siendo un eje central en la agenda de las políticas de género o en el marco de las políticas públicas gubernamentales, esté subrepresentada una estrategia de intervención para el involucramiento de los hombres. ¿Qué implica que los hombres tengan también que recibir cuidados, cuidar y autocuidarse y cómo eso se puede plasmar en ciertas responsabilidades estatales para garantizar que ese derecho humano sea también un tema de agenda?”, apunta.

El futuro indica que si las poblaciones siguen envejeciendo (según las Naciones Unidas, para 2050 una de cada seis personas será mayor de 65 años), integrar a los varones en la red de cuidados no será solo una cuestión de equidad, sino una estrategia de supervivencia.

Es por esto que el próximo gran avance podría ser que las ciudades prioricen no solo el rol del cuidador o cuidadora, sino también el cuidado intergeneracional. “Estamos pasando de valorar lo abstracto a necesitar lo humano y lo concreto, lo que llamo una ‘alfabetización vincular’. Que no es para nada un instinto, es una disciplina técnica con habilidades de alta precisión. Además hoy estamos ante un escenario en que las disciplinas tradicionalmente de mujeres son revalorizadas, la población en general está envejeciendo y los varones también requieren cuidados”, cierra Garber; “si el varón no se integra al cuidado, no solo se queda sin mercado laboral, sino que se queda fuera de la nueva red de contención social. Si no profesionalizamos lo afectivo, no vamos a tener manos para sostener el mundo que viene”.


Fuente: La Diaria.es

febrero 15, 2026

Teresa de Lauretis, la teórica que politizó el deseo y el género

La pensadora feminista Teresa de Lauretis falleció a los 87 años en San Francisco. Su obra transformó los estudios de género, el análisis del cine y el pensamiento queer, dejando un legado crítico que sigue desafiando las normas sobre sexo, deseo e identidad.


Teresa de Lauretis (1938-2026), una de las intelectuales más influyentes del pensamiento feminista de los siglos XX y XXI, falleció a los 87 años en su residencia de San Francisco, Estados Unidos, de acuerdo con el Diario Público.

Su trayectoria, que unió la academia de Europa y Estados Unidos, dejó una huella imborrable en las humanidades al articular un pensamiento feminista interseccional que integró la semiótica y el psicoanálisis en el estudio del deseo y el cine.

Te contamos quién fue ella y porque su legado es importante.

¿Quién fue Teresa de Lauretis y por qué es importante?

Nacida el 27 de noviembre de 1938 en Bolonia, Italia, De Lauretis se doctoró en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad Bocconi de Milán. Tras mudarse a Estados Unidos, se especializó en estudios cinematográficos, convirtiéndose en una pionera de esta disciplina como campo académico.

Durante décadas, fue una figura central en el prestigioso Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, Santa Cruz, donde recibió la distinción de Distinguished Professor Emerita.

De Lauretis es mundialmente reconocida por haber sido la primera en acuñar el término "teoría queer" en 1990, durante una conferencia en la Universidad de California. De acuerdo con un texto escrito para la revista Difference, su intención era marcar una ruptura con los estudios tradicionales de gays y lesbianas que se habían integrado "demasiado cómodamente" en la universidad.

Sin embargo, el portal Género, Estética y Cultura Audiovisual (GECA) de la Universidad Complutense de Madrid menciona que años después abandonó el término al considerar que la palabra "queer" había sido absorbida por el mercado y vaciada de su potencial político.

¿Qué conceptos clave definen su legado intelectual?

En El feminismo queer es para todo el mundo, la socióloga y activista feminista Gracia Trujillo destaca que el trabajo de De Lauretis fue fundamental para cuestionar la idea de que las categorías de sexo y género son "naturales".

En su lugar, De Lauretis propuso el concepto de "tecnologías del género", entendiendo el género como una construcción social producida por discursos culturales. Además, subrayó la importancia de analizar conjuntamente el sexo, la clase, la raza y la identidad sexual, criticando cualquier intento de homogeneizar a las "multitudes sexuales".

¿Cuáles son sus obras más destacadas?

A lo largo de su carrera, publicó más de cien ensayos y libros traducidos a más de 14 idiomas. Entre sus títulos más influyentes se encuentran:

Alicia ya no: feminismo, semiótica y cine (1984).

Technologies of Gender (1987).

The Practice of Love: Lesbian Sexuality and Perverse Desire (1994).

Figuras de resistencia (2025), una recopilación de ensayos que demuestra la vigencia de su pensamiento crítico.


En España, gran parte de su obra fue difundida gracias a la labor de traducción del activista Javier Sáez del Álamo. El trabajo de De Lauretis sigue siendo, un recordatorio de cómo el rigor intelectual puede ser una forma de activismo combativo

Link de la nota: https://lacaderadeeva.com/actualidad/quien-fue-teresa-de-lauretis-y-por-que-es-clave-para-la-teoria-queer/16300

Fuente: La Cadera de EVA

febrero 14, 2026

Claves feministas para la negociación en el amor

Claves Feministas para La Negociación en El Amor - Marcela Lagarde | PDF

Prólogo del libro de Marcela Lagarde

El amor ha tenido diversos contenidos a través de la historia. En diversas culturas y épocas ha significado experiencias personales, colectivas y sociales, de contenido afectivo, intelectual y erótico, consciente o inconsciente a la vez, corporal e imaginario. Y aunque se piense lo contrario, el amor es específico para cada género, cada clase social, cada edad, cada pueblo y cada cultura. El sentido del amor, como referencia simbólica, es compartido entre quienes descifran los mismos códigos y lenguajes y es a la vez diferente y único para cada quien. 

Las mitologías y las ideologías del amor no reflejan lo que las personas viven. Sin embargo, es común la creencia en que los mitos son posibles y, en ciertas circunstancias confundimos la fantasía con la realidad. Así, la primera y constante contradicción amorosa se establece entre la experiencia vivida y el mito.

Mujeres y hombres aman, y lo hacen de maneras diferentes, con la creencia en la universalidad del amor y en que el amor es para unas y otros la vía privilegiada a la felicidad. Sin embargo, el amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidad que generan frustración, sufrimiento e incluso daño. La falta de reciprocidad choca con la fantasía del amor compartido y paritario y la sujeción mata los anhelos de libertad de cada quien. Más todavía, los contenidos de la libertad y el amor, diferentes por género, lo son también por el sentido de la vida y la posición en el mundo de cada cual. 

Cada mujer recibe el mandato del amor como si éste emanara naturalmente de su ser y cada quien debe convertirse en amorosa persona y alcanzar la felicidad por medio del amor. Para las mujeres el amor es una cualidad de identidad y un medio de valoración personal, de autoestima. Con estas bases sociales y culturales del amor analizaremos en el curso: ¿Qué significa para las mujeres el amor? ¿Qué lugar ocupa en nuestras vidas, en la cotidianidad, en el uso del tiempo y de las energías vitales? ¿Qué tipo de relaciones enmarcan las experiencias amorosas de las mujeres y cuáles son los conflictos y las realizaciones que las definen? 

La experiencia amorosa está circunscrita a la pareja como el espacio simbólico privilegiado y único de su realización. La pareja es en nuestro mundo una de las relaciones más dispares y complejas, ya que sintetiza relaciones de dominio y opresión más allá de la voluntad y la conciencia, conjunta lo público y lo privado, en ella se unen lo social y lo personal en ámbitos que abarcan la intimidad afectiva y sexual, el contacto cuerpo a cuerpo, la convivencia, la corresponsabilidad vital, la economía, el erotismo, el amor y el poder.

En su diversidad, la pareja es reinventada y a la vez recreada con deleite de copistas por las personas más diversas. La pareja es una de las asociaciones más cargadas de deseos mágicos basados en mitos y dogmas así como en anhelos y experiencias pasadas. Sus dramas concentran los poderes de dominio, tanto como las dificultades de reconocimiento de la individualidad de cada quien, y la ignorancia de modos amorosos que hagan vivible el encuentro entre seres que depositan parte de sí en el fantasma de la otra persona, del que hacen depender la satisfacción de sus carencias en las transacciones. Los desafíos que presenta la pareja para las mujeres son enormes y su superación precisa develar y conocer los caminos de cada una, las dificultades y los aprendizajes en el enfrentamiento, hitos, conflictos y crisis. 

Finalmente, veremos la alternativa que ha ido configurándose en la experiencia de algunas mujeres y en la cultura feminista. Se trata de una alternativa política para transformar las relaciones y el contenido del amor sobre las bases del pacto y la negociación equitativa, que permitan la convivencia del encuentro, el amor y la libertad. 

Reflexionar sobre la negociación en el amor nos permite develar el lado oculto del amor y algunos misterios amorosos, así como los descubrimientos, las osadías y las invenciones de las mujeres en la búsqueda de experiencias amorosas ricas, renovadoras y libertarias, que son parte invaluable de nuestra tradición feminista.

  • Para descargar el libro: https://diariofemenino.com.ar/df/wp-content/uploads/2019/02/claves-feministas.pdf

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in