Brasil: Mujeres pobres, víctimas ocultas de la violencia urbana
El Estado brilla por su ausencia en las comunidades marginadas y en muchos casos sólo aparece en las incursiones policiales militarizadas que se producen esporádicamente.
La policía suele someter a las mujeres a cacheos ilegales, a un lenguaje insultante y discriminatorio y a intimidaciones.
Utilizadas como “camellos” o como señuelos por las bandas de narcotraficantes, las mujeres son consideradas objetos de usar y tirar por delincuentes y agentes de policía corruptos.
A algunas mujeres les han afeitado la cabeza por haber sido infieles y las han obligado a brindar favores sexuales para pagar deudas.
Un creciente número de mujeres acaban en el superpoblado e insalubre sistema de prisiones de Brasil, sometidas a abusos físicos y psicológicos, incluida, en algunos casos, la violación.
La delincuencia y la violencia han menoscabado la atención de la salud y la educación. Los servicios de maternidad, las guarderías y las escuelas pasan mucho tiempo cerrados debido a operaciones de la policía o a la violencia criminal. Los trabajadores de la salud y los profesores a veces no se atreven a entrar en estas barriadas.
La Ley María Penha adoptada en 2005 constituye un avance pero ahora es urgente que el gobierno brasileño integre las necesidades de las mujeres en el plan de seguridad pública y que tome medidas para mejorar la vida de las mujeres de las comunidades marginadas.
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Fuente: Amnistía Internacional
