Nueva ruralidad en Filipinas: los efectos de las remesas en el campo
Boyet sólo tenía 26 años cuando decidió ayudar a su familia y emigrar desde Filipinas hacia Italia, dejando atrás su esposa y sus cinco hijos. Cuando Boyet y su esposa Dimalanta tomaron esta decisión juntos, su objetivo era proveer una buena educación a sus hijos e hijas y así aumentar sus probabilidades de tener una vida mejor.
Boyet nació en 1951 en una ciudad pobre en Ilicos, una región de Filipinas. Antes de casarse vivía en la finca de su familia donde trabajaba en la producción de arroz.
Cuando se casaron, Boyet y Dimalanta abrieron una pequeña tienda que fue su única fuente de ingresos por muchos años.Con el ingreso que generaba la tienda, hubiese sido imposible pagar los gastos escolares de cinco hijos e hijas. En este sentido, el cuñado de Boyet y su hermana apoyaron su decisión de migrar: "Me dijeron que si me iba al extranjero iba a poder mandar a mis hijos a la escuela. Oyeron hablar de Italia con nuestros vecinos que tienen un hijo allá. Con sus remesas mensuales, pudieron comprar una casa pequeña en dos años."Siguiendo los mismos difíciles pasos de muchos otros hombres y mujeres filipinos, Boyet concluyó que la migración sería la mejor oportunidad para aliviar la pobreza de su familia. "Cuando dejé Filipinas no tenía ningún plan. Sólo pensé que si iba a mandar dinero pondría mi hijo y mis cuatro hijas en una escuela. No sabía cuanto tiempo me quería quedar." dijo al UN-INSTRAW.
En 1977, Boyet llegó a Roma decidido a encontrar trabajo. Después de dos semanas consiguió emplearse como ayudante doméstico y estaba contento con su ocupación. "Mi empleador era político. Es una persona muy acomodada y generosa. Cuando tengo un problema económico y necesito dinero, siempre me ofrece su ayuda." Aún a distancia, Boyet explicó que sigue siendo responsable de todos los gastos del hogar. "Sigo siendo el jefe de hogar. Mi esposa me dice como va la familia y me informa sobre mis hijos y sus estudios. Cuando vuelvo a Filipinas dos veces al año, puedo ver en que mis remesas se invierten.
Mi esposa sabe como guardar el dinero e invertirlo."Con las remesas, los cinco hijos e hijas de Boyet y Dimalanta pudieron dedicarse a sus estudios y no tener que trabajar. "Mi hijo y mis cuatro hijas están ahora graduados. Siempre les he dicho que estudiaran muy fuerte porque es la única herencia que les iba a dejar, y me escucharon."Boyet espera que las remesas que manda serán aprovechadas para asegurar mejores oportunidades para su familia: "Mando 300, 400 o 500 euros todos los meses y a veces 800 euros.
Este dinero es para los gastos diarios, el transporte, la comida, y los gastos escolares y de salud." Contribuye también con su comunidad cuando vuelve con donaciones a niños pobres.Los hombres y las mujeres que reciben remesas desde Italia y los y las migrantes retornados/as a Filipinas deciden invertir la mayor parte de sus remesas en educación, consumo de bienes, y a veces en activos y propiedades.
En este sentido, las remesas juegan un papel primordial para el acceso a la educación y por lo tanto abre más posibilidades de inserción laboral de los hijos y las hijas en sectores que no son necesariamente relacionados con la agricultura.
Esta entrevista fue conducida durante un estudio de caso realizado por UN-INSTRAW, IFAD y FWC titulado "Remesas y Desarrollo Local Rural: El Caso de la Migración Filipina a Italia." (UN-INSTRAW, 2008).
vvilardo@un-instraw.org
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Tel: 1 809-685-2111 ext. 227
Fuente: INSTRAW

