julio 19, 2008

Política pública de salud e infancia

Hace unos días atrás algunos medios de prensa escrita titulaban como parte de sus noticias que una técnica en educación parvularia había dado a muerte a sangre fría a su hija recién nacida después de haberse autoinducido el parto, acto que habría cometido con la misma tijera que cortó el cordón umbilical de la recién nacida.

La noticia por sí sola es escalofriante, y a tal punto incontable. Y más horror pareciera agregarle el hecho que una persona que trabaja con niños y niñas pudiera cometer tal atrocidad, poniéndole casi una cuota de morbo al tema. Seguramente aquellos que son padre, madre, apoderado de un niño o niña en edad preescolar no pudo dejar de disociar esa imagen con su propio hijo. Pienso que más allá del cargo, profesión o tarea que realice u ostente quien ejecuta una acción de ese tipo, el hecho es repudiable.

No quiero justificar acciones pero si quiero entenderlas y explicarlas en el marco de un contexto social, político y cultural, y la verdad es que a propósito de la decisión del Tribunal Constitucional de sacar de circulación la píldora del día después no puedo sino ligar ambos hechos de la contingencia socio-política de nuestro país.

La mujer a la cual hago referencia inicial, era una mujer trabajadora, jefa de hogar, que ya tenía una hija, y que se encontraba frente a una difícil vida, sola, y que su pareja el padre de la hija que llevaba en el vientre, la había abandonado. No se trata de victimizarla ni de su pareja, ni de su situación, ni del sistema pero creo como plantea la Presidenta Bachelet que una política social debe ser más amplia, completa, justa e integral de manera tal que abarque diversos instrumentos y etapas. Es decir hoy día no sólo basta con que realicemos más salas cunas o jardines infantiles para los niños y niñas que vendrán sino que también tenemos que asegurar otros derechos, como por ejemplo, a elegir si realmente queremos o no queremos tener hijos e hijas.

No quiero situar este debate en el circuito de lo moral porque pienso que este un tema que supera a lo ideológico. Es un tema de una política pública de salud que tiene que ser equitativa para todos porque no puede ser que aquellos que tienen más acceso a bienes y servicios tengan la opción de decidir y ejercer sus derechos reproductivos, sino que nos lo digan otras naciones más desarrolladas que abiertamente han superado la fase de este debate.



Marcia Quezada Bracho
Directora Región de Atacama JUNJI
La Ciudad de las Diosas

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in