República Dominicana: Las mujeres se casan menos y enviudan más
Entre centenares de indicadores que tipifican a la población del país y sus problemas, la Encuesta Demográfica y de Salud de República Dominicana (ENDESA), correspondiente a 2007, reveló que, con respecto a su anterior edición de 2002, el número de mujeres que se casa bajó a 15 por ciento, mientras que el dato de las viudas, separadas o divorciadas subió a 19.
El estado conyugal preferido de las dominicanas es el de unidas, comportamiento repetido en los últimos 20 años.
Sólo que, a la fecha de la primera ENDESA, en 1991, ese porcentaje era de 33 por ciento y en la actualidad es de 42. Si se relacionan los índices de unión o soltería con la prevalencia del VIH, resulta que menos del 10 por ciento de las personas casadas están infestadas, realidad que empeora para las divorciadas (1,2 por ciento) y sube sobremanera, a 3,8 por ciento, entre las viudas. Este instrumento de mediciones y sus hacedores son muy prestigiosos.
La encuesta se realiza cada cinco años, desde 1991, por el Centro de Estudios Sociales y Demográficos, que dedica a esto gran potencial de recursos humanos, más financiamiento foráneo.
Esta quinta edición incluye, entre sus capítulos, indagaciones relativas al empoderamiento o toma de decisiones de la población femenina, la violencia de género, las actitudes masculinas al respecto y otros aspectos tipificadores de esta nación caribeña de ocho millones 562.000 habitantes, el 50,2 por ciento mujeres.
En términos generales, los cambios del último lustro son apreciables. La tasa de fecundidad bajó de 3,0 en 2002 a 2,4 cinco años después. Aunque no puede establecerse una relación condicionante, lo cierto es que 73 por ciento de la población dominicana conoce y utiliza métodos de planificación familiar. De ese indicador, únicamente tres por ciento se atiene a la abstinencia o el retiro antes de la eyaculación y 70 por ciento emplea métodos modernos: esterilización, píldoras o inyecciones.
Entre 2002 y 2007, la mortalidad por 1.000 nacidos vivos creció un punto, de 31 a 32, mientras que las muertes de niños y niñas hasta los cinco años descendió de 38 a 36 por 1.000.
La manifestación más acusada expuesta por este instrumento de análisis tiene que ver con el número de menores de cinco años que sufre desnutrición crónica, rango que alcanza al 10 por ciento de la infancia. De ellos, dos por ciento la padece en fase aguda, tres por ciento tiene la llamada global, mientras cinco por ciento está en sobrepeso o es francamente obeso.
La violencia es más sofisticada
En términos generales, los cambios del último lustro son apreciables. La tasa de fecundidad bajó de 3,0 en 2002 a 2,4 cinco años después. Aunque no puede establecerse una relación condicionante, lo cierto es que 73 por ciento de la población dominicana conoce y utiliza métodos de planificación familiar. De ese indicador, únicamente tres por ciento se atiene a la abstinencia o el retiro antes de la eyaculación y 70 por ciento emplea métodos modernos: esterilización, píldoras o inyecciones.
Entre 2002 y 2007, la mortalidad por 1.000 nacidos vivos creció un punto, de 31 a 32, mientras que las muertes de niños y niñas hasta los cinco años descendió de 38 a 36 por 1.000.
La manifestación más acusada expuesta por este instrumento de análisis tiene que ver con el número de menores de cinco años que sufre desnutrición crónica, rango que alcanza al 10 por ciento de la infancia. De ellos, dos por ciento la padece en fase aguda, tres por ciento tiene la llamada global, mientras cinco por ciento está en sobrepeso o es francamente obeso.
La violencia es más sofisticada
Un factor sociodemográfico que registra crecimiento es el de la violencia, que padece el 30 por ciento de todas las entrevistadas. Aunque los técnicos hablan de violencia doméstica, se sabe que la que se ejerce es, muy marcadamente, violencia de género.
En el último lustro dejaron de sufrir agresiones físicas seis de cada 100 mujeres: de 22 a 16 por ciento; las violentadas sexualmente fueron igualmente el seis por ciento, pero las que se declararon emocionalmente agredidas son muchas más, de 18 por ciento en 2002, ellas representan ahora el 26 por ciento.
Aunque la riqueza de elementos de ponderación dados a conocer por la Encuesta Demográfica y de Salud deriva muchísimas cuestiones que mueven a la reflexión y aun a la especulación, un índice novedoso es el de empoderamiento femenino y la forma en que fue medido; y otro el que acerca mucho más al país a cifras reales sobre la prevalencia de VIH sida.
La encuesta reveló que, entre las mujeres casadas o unidas que reciben remuneración en dinero, 17 por ciento gana más que su esposo o compañero, si bien el 70 por ciento gana menos. Acerca de cómo y quién decide sobre los gastos, 57 por ciento dijo que ellas; el 39 adujo que lo hacen de conjunto y el resto (pocas, por cierto), informó que es el esposo o compañero quien determina.
Según el propio documento estadístico. el hecho de que 57 de cada 100 dominicanas decidan autónomamente en qué gastar sus ingresos coloca al país a la par de Bolivia y Honduras, aunque por debajo de Colombia, donde 82 por ciento de las mujeres unidas toma estas decisiones.
Un panorama diferente se dibujó frente a la pregunta de cómo se gasta el dinero que recibe el esposo o compañero. El nueve por ciento de las mujeres dijo que son ellas quienes lo deciden, la cuarta parte aseguró que lo hacen ellos y en el 66 por ciento de las uniones lo determinan juntos.
Residentes en bateyes más infestados por sida
Otras revelaciones de la ENDESA 2007 han permitido contar con un panorama estadístico más completo sobre la prevalencia del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida y su incidencia en la población.
Dato no por sospechado menos ingrato es la comprobación de que en los bateyes, donde residen las personas más pobres, mayoritariamente de origen haitiano, los niveles de infestación alcanzan cotas que cuadruplican las del resto del país.
En cifras concretas, 3,3 por ciento de los hombres de los bateyes y 3,1 de las mujeres lo padecen y estos porcentajes crecen con la mayor edad de las personas. Entre las mujeres de 45 a 49 años es del ocho por ciento y del nueve entre los hombres de 40 a 44 años.
El estudio incluyó la realización de la prueba de VIH a más de 51.000 hombres y mujeres. Los resultados indicaron que la prevalencia de VIH entre 15 y 49 años es de 0,8 por ciento, indicador que se comporta igual para hombres y mujeres. En las zonas urbanas el porcentaje es de 0,7 por ciento, pero en las áreas rurales sube al uno. Las mujeres entre 30 y 34 años son las más afectadas, junto a los hombres de 35 a 39 años de edad.
Al presentar la Encuesta Demográfica y de Salud 2007, la directora del CESDEM, Maritza Molina Achécar, subrayó que, aunque se han registrado mejorías en diferentes realidades del país, hay "apreciables desigualdades regionales y provinciales en relación con el acceso, calidad y disponibilidad de los servicios y los bienes de consumo".
La experta pidió a las autoridades de los sectores público y privado que intensifiquen esfuerzos para reducir la pobreza y las inequidades.
Por Mirta Rodríguez Calderón
Fuente: Semlac
