julio 25, 2008

Una cortina entre mundos "Georgina Choueiri pinta el velo"

Para muchos en el mundo occidental, el uso del hijab, o velo, por parte de las mujeres musulmanas es una tradición misteriosa y controvertida. La artista Georgina Choueiri -nacida durante la guerra civil libanesa y criada en Beirut, los Estados Unidos y España- también estaba intrigada por la costumbre.

En su serie de luminosas pinturas y murales, titulada El velo, Choueiri explora la visión desde dentro y desde fuera.

"Habiendo crecido en un entorno árabe cristiano y habiendo vivido la mitad de mi vida en la cultura occidental, el velo era una cortina entre nuestros mundos", escribe la artista Georgina Choueiri. "No podía entender por qué estas mujeres tenían que cubrirse, permitiendo a los demás ver solo sus profundos ojos oscuros. ¿Por qué estaba prohibido para una mujer revelarse al mundo exterior? ¿Por qué tenía que estar oculta como un frágil pájaro en una jaula dorada?".

Entre 1999 y 2001, Georgina viajó por el norte de África y Medio Oriente hasta Pakistán por trabajo, entrevistando en su camino a mujeres que usaban velo. "Pude entrar en la vida privada de muchas mujeres que, de lo contrario, no habría tenido la oportunidad de conocer. Esto ayudó a disolver las barreras una vez creadas por ese pedazo de tela".

A su regreso a casa, Georgina, que estudió arte en el Líbano y en España, se encontró artísticamente atraída hacia el velo. Eventualmente, se dedicó completamente al tema, y creó una serie de pinturas en acrílico y murales de medios mixtos de mujeres con velo. "Me inspiro en materiales encontrados y, un día, encontré velos transparentes dejados en una bolsa en la calle; incluso tenían la forma de una mujer con velo. Esto inspiró el inicio de la serie El velo", explica Georgina. La calidad etérea de las imágenes retiene el misterio de la mujer con velo, pero la suavidad y la fuerza sutil en la serie también revelan una sensación de humanidad y el afecto de la artista por el tema.

Viviendo ahora en Beirut, Georgina reflexiona sobre sí misma como artista, así como también sobre los orígenes y el impacto de El velo.

¿Cómo se convirtió en artista? ¿Qué temas le atraen más?

Tenía muchas preguntas existenciales y sentía la necesidad de pintar todo eso. Hace seis años, dejé mi vida y mi trabajo en Beirut y me fui a Barcelona a pintar. Barcelona era una ciudad tan inspiradora; me abrió los ojos a muchas formas nuevas de expresión artística. Estaba especialmente interesada en explorar mi mundo interior. Uno de los temas que emergían permanentemente era el velo; la experiencia y las impresiones que tenía por haber vivido en el mundo árabe estaban pidiendo salir a la luz.

Habiendo crecido en un hogar cristiano, ¿por qué sentía que el hijab era un tema importante para explorar?

Era importante para mí desafiar mi propia percepción y romper los estereotipos asociados con el velo. Me hizo reconsiderar las barreras -no solo físicas, sino religiosas, sociales, políticas y psicológicas- que giran alrededor de este pedazo de tela.

Usted entrevistó a mujeres en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes, Pakistán, Siria y el Líbano. ¿Qué aprendió de ellas? ¿Las conversaciones con estas mujeres afectaron la manera en que enfocó esta serie?

Tener la oportunidad de entrevistar muchas mujeres que usaban velo era importante para poder aprender su lado de la historia. Descubrí que algunas consideraban que les daba más respeto y libertad, por ejemplo, que ser vistas como un símbolo sexual, lo que en su opinión es algo que muchas mujeres enfrentan en la cultura occidental.

¿Este proyecto cambió sus opiniones sobre el velo como símbolo religioso y político?

Creo que debería ser derecho de la mujer elegir si quiere o no usar el hijab, y no algo impuesto por leyes religiosas interpretadas por hombres -en ningún lugar del Corán dice que una mujer debe usar un hijab y lo poco que se menciona sobre el asunto está sujeto a interpretación. Eso se convierte en una extensión de muchas otras cuestiones alrededor de los derechos de las mujeres árabes.

¿Por qué piensa que la pintura es una manera tan efectiva para explorar y expresar las complejidades de este asunto?

Las palabras pueden ser bastante limitantes cuando se trata de comunicar ciertas emociones o impresiones. En lo referente a El velo, todo el proceso fue una reflexión sobre el tema, no estaba tratando de decir algo específico más allá de que sentía que necesitaba explorar la cuestión. El arte me da la libertad de hacer eso, sin el peso que conllevan las palabras.

Usted exhibió en una muestra grupal de murales en La santa, en Barcelona, y luego expuso sus pinturas de velos en Beirut. ¿Percibió una diferencia marcada en la reacción ante la exhibición de su trabajo en Beirut en comparación con Barcelona?

En Barcelona, el espectador miraba el tema como una curiosidad foránea; como parte de un mundo muy lejano del propio, el velo sigue siendo una cortina entre ambos mundos. En Beirut, en un país árabe, el tema es cercano al hogar. De la gente que asistió a la exhibición, solo unas pocas usaban velo, con quienes tuve las más interesantes conversaciones al respecto.

De regreso en Beirut, Georgina actualmente está trabajando en un corto documental sobre mujeres y sanación espiritual en Medio Oriente y África subsahriana. Continúa exponiendo sus pinturas en galerías de Beirut.

Back in Beirut, Georgina is currently working on a short documentary film about women and spiritual healing in the Middle East and Sub-Saharan Africa. She continues to exhibit her paintings in galleries in Beirut.

Fuente: International Museum of Women

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