diciembre 07, 2009

La educación sexual pide la palabra

Un balance después del primer año en que se aprobaron los lineamientos básicos para que en la escuela se hable de sexualidad.

La Ley Nacional de Educación Sexual está aprobada desde el 2006. Este año tenía que llegar a las aulas. Pero apenas se dio en algunos cursos. Y todavía falta mucho para que llegue a todas las chicas y chicos del país. Tanto el gobierno nacional como el porteño se comprometen a cumplir con su obligación de aplicar las normas nacionales y locales. Pero, por ahora, los derechos de niños, niñas y adolescentes de conocer sobre su cuerpo con información seria apenas gotea y no es un derecho real y extendido. Sin embargo, cuando les hablan claro de amor, sexo y cuidados ellos y ellas sonríen, escuchan, escriben, aprenden y festejan.

En el 2009 tenía que empezar a aplicarse la Ley de Educación Sexual Integral en todas las escuelas del país y, especialmente, en la Ciudad de Buenos Aires, pionera en promover una norma para que chicos y chicas aprendan cómo cuidar y disfrutar de su cuerpo. Sin embargo, no todos los alumnos y alumnas porteños tuvieron clases sobre su sexualidad. ¿Hay que tener paciencia o pretender algo más que un derrame de nuevos contenidos? ¿No se puede generar un cambio de un día para el otro o apenas se esbozan cambios para que (casi) nada cambie? ¿La ley tiene trabas políticas o el 2010 va a ser más democrático y con más clases sobre anticoncepción, preservativos, abuso sexual y cuidado del cuerpo? Para debatir qué está pasando en la Ciudad de Buenos Aires, Las12 estuvo junto a Sandra Di Lorenzo, coordinadora del Equipo de Educación Sexual del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad; Rosa Nélida Costa, directora del Jardín de Infantes del Distrito Escolar Sexto, de Boedo; Gachy Capeletti, directora de Currícula y Enseñanza del Ministerio de Educación porteño; Martha Weiss, formadora de formadores y autora de 100 ideas para la educación sexual; Hilda Santos, integrante del equipo de Educación Sexual y María Victoria Arias, profesora de Lengua y Literatura del Liceo 11 Cornelio de Saavedra, de Villa Urquiza. “Muchos dicen que doble protección no es usar preservativo y anticonceptivo, sino usar dos preservativos”, relata Hilda, como un ejemplo de las dudas y los baches que tienen los chicos para cuidarse. Pero remarca: “Las clases aisladas no sirven, tampoco un pack de charlas sobre enfermedades que asusten. La escuela tiene que lograr que sea placentero aprender en la escuela”.

¿Se cumplió la Ley de Educación Sexual Integral o no termina de llegar a las aulas?

Gachy: –Si te digo que la ley se cumplió un 100 por ciento y todos los alumnos recibieron educación sexual estoy mintiendo. Pero hay escuelas que han realizado propuestas y las visibilizaron, hay docentes que se han capacitado para poder trabajar y enseñarles a los alumnos. Mientras que el Ministerio ha hecho convenios con algunas organizaciones no gubernamentales para que den talleres y charlas en las escuelas.

Alguna de esas organizaciones, como FEIM (ver recuadro) denunciaron que el gobierno porteño no está cumpliendo con la Ley de Educación Sexual...

Gachy: –El año pasado se hizo un convenio con diez ONG para que realicen sus actividades en las escuelas porque es algo que hacían históricamente y consideramos que había que darle continuidad.

¿Cuesta que se entienda que la ley de Educación Sexual es una ley, igual que el límite de velocidad y que, de la misma manera, debe cumplirse?

Gachy: –Hace falta un proceso más intensivo, no me cabe la menor duda. Pero estamos mucho mejor que el año anterior y tratando de darle mucho empuje. Ojalá que podamos concretar cuanto antes que todos los chicos tengan educación sexual como dice la ley.

¿En cuánto tiempo creen que tendría que haber una cantidad suficiente de docentes capacitados como para que la educación sexual esté en todas las aulas?

Martha: –Yo trabajo en educación sexual desde 1984 y, en menos de diez años, no es posible pensar utópicamente que llegue a todos/as.

¿En el 2020 será una realidad o es un plazo para seguir tirando la pelota adelante?

Martha: –Si el proceso sigue sostenido y sistemático sí. Pero eso es una fantasía. Además, hay montones de intereses encontrados. Y hay mucha gente que se beneficiaba con que la escuela no se hiciera cargo del tema porque encontraban su quintita. Ahora estamos trabajando para que no se vaya a dar una charlita, sino que se trabaje con la escuela todos los días.

¿Cómo se hace para incentivar la capacitación de los y las docentes?

Gachy: –Nosotros estamos proponiendo que todos los que empiecen a estudiar para ser maestros/as aprendan educación sexual. Las nuevas camadas de docentes van a tener formación. Es un avance.

Victoria: –Yo no puedo esperar diez años porque tengo un hijo –de seis– que eduqué sin prejuicios de género y viene de la escuela con prejuicios. Yo soy positiva en que está la voluntad, pero no les llega a todos los chicos.

Monseñor Aguer se pronunció en contra de la educación sexual. ¿Es sólo una postura de la Iglesia o frena el avance de las clases?

Victoria: –En el imaginario de la gente impacta y muestra que la Iglesia sigue teniendo poder. El dijo que la perspectiva de género va a destruir a la familia, cuando es al revés: el machismo es el que genera violencia. Y, por ejemplo, yo en la escuela estoy efectivamente implementando la ley (ver recuadro), pero no me han ayudado. Me costó los sábados de mi vida personal pensar un proyecto. Aunque sí me dio tranquilidad que exista la ley porque antes la tenía que dar disfrazada y ahora no.

¿Cómo se conjuga la híper erotización de los medios con las dificultades para hablar de sexualidad en la escuela?

Hilda: –No se conjuga, es una de nuestras contradicciones. La erotización cada vez más temprana de los prepúberes, la pornografía, la ropa cada vez más parecida a la de los grandes. Todo el contexto los hace anticipar a una adolescencia temprana.

¿En el jardín se aplicó la educación sexual?

Rosa: –Esto es un proceso. Nosotros somos seres humanos atravesados por una biografía. Y muchas veces los docentes se sienten muy incómodos al hablar de esto. Nadie puede cambiar por decreto. En el jardín vino una capacitadora y la profesora de música formó un proyecto para trabajar el tema de los miedos. Pero tuvimos un grupo de papás que vinieron a quejarse. Por eso, muchas veces tenemos miedo.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5351-2008-04-12.html



Por Luciana Peker
Fuente: Página/12

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in