julio 17, 2010

Kenia: Una lesión de parto prevenible que arruina vidas

Es necesario proveer servicios de salud adecuados y exigir rendición de cuentas para prevenir y tratar la fístula obstétrica-

"Muchas mujeres y niñas con fístulas viven en la vergüenza, miseria, violencia y pobreza. Prevenir la fístula y mejorar la salud y dignidad de las mujeres exige más que políticas prometedoras sobre papel. Kenia necesita cumplir su promesa de proveer atención médica de calidad para todos" Agnes Odhiambo, investigadora de los derechos de la mujer en África para Human Rights Watch

Decenas de miles de mujeres y niñas en Kenia padecen de fístula obstétrica, una herida que ocurre durante el parto y que causa una pérdida constante de orina o de materia fecal, como consecuencia de la falta de atención médica de calidad y políticas gubernamentales adecuadas, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

El informe de 82 páginas, "'I Am Not Dead, But I Am Not Living': Barriers to Fistula Prevention and Treatment in Kenya" (‘No estoy muerta pero no vivo': Obstáculos a la prevención y tratamiento de la fístula en Kenia), describe las trágicas condiciones en las que viven las mujeres víctimas de fístula en Kenia y la amplia brecha entre las políticas del Gobierno para hacer frente a las cuestiones de salud reproductiva y la realidad diaria de las mujeres. El documento evidencia las fallas en el sistema de salud en cinco áreas: educación e información sobre salud reproductiva y materna; educación sexual en las escuelas; acceso a cuidado obstétrico de emergencia, incluyendo sistemas de transporte y remisiones médicos; cuidado prenatal asequible y tratamiento para las fístulas; y un sistema de salud responsable. También documenta el ostracismo y la violencia que sufren muchas de las mujeres que tienen fístula.


"Muchas mujeres y niñas con fístulas viven en la vergüenza, miseria, violencia y pobreza", dijo Agnes Odhiambo, investigadora de los derechos de la mujer en África para Human Rights Watch. "Prevenir la fístula y mejorar la salud y dignidad de las mujeres exige más que políticas prometedoras sobre papel. Kenia necesita cumplir su promesa de proveer atención médica de calidad para todos".

Los riesgos de la fístula obstétrica a menudo aparecen cuando las niñas contraen matrimonio y quedan embarazadas cuando aún son muy jóvenes, antes de que sus cuerpos estén lo suficientemente desarrollados para poder completar un embarazo de forma saludable. Esto puede resultar en un parto obstruido y si los cuidados de salud de emergencia (a menudo una cesárea) no están disponibles, el parto prolongado causa el desgarrede tejidos vaginales, resultando en un agujero -una fístula- que provoca incontinencia. Uno de los factores que conduce a los embarazos prematuros y madres jóvenes es la falta de información precisa sobre sexualidad. Human Rights Watch entrevistó a muchas niñas que prácticamente no sabían nada sobre los procesos de reproducción y salud.

Kwamboka W., quiense quedó embarazada a los 13 años cuando todavía estaba en la escuela primaria, describió su caso a Human Rights Watch: "No sabía nada sobre planificación familiar ni preservativos. Simplemente lo hice una vez y quedé embarazada. Sigo sin tener ni idea sobre los anticonceptivos".

Otras dijeron a Human Rights Watch que habían mantenido relaciones sexuales sin protección pero que no pensaron que pudieran quedarse embarazadas porque era su primera vez o porque sus ciclos menstruales eran irregulares.

El informe está basado en una investigación de campo llevada a cabo por Human Rights Watch en noviembre y diciembre de 2009 en hospitales de Kisumu, Nairobi, Kisii y Machakos, así como de Dadaab, en marzo de 2010. Los investigadores entrevistaron a 55 mujeres y niñas de entre 14 y 73 años; 53 de las cuales tenían fístula obstétrica. Doce de las que sufrían la lesión tenían entre 14 y 18 años. Human Rights Watch también habló con cirujanos de fístula obstétrica, enfermeras que trabajan en salasde hospitales donde tratan las fístulas, administradores hospitalarios, representantes de organizaciones no gubernamentales dedicadas a los derechos y la salud de la mujer, funcionarios gubernamentales, miembros de asociaciones profesionales de médicos y enfermeras, donantes internacionales, representantes de las Naciones Unidas y maestros de escuelas de educación primaria y secundaria.

Kwamboka W. relata su vida después de haber desarrollado una fístula: "Pensé que debía suicidarme. No puedes caminar con la gente. Se ríen de ti. No puedes viajar; estás en dolorconstantemente. Es tan incómodo cuando tratas de dormir. Te puedes acercar a alguien y te dicen que la orina huele mal, y te están mirando directamente y te hablan en tonos bajos. Me dolía tanto que pensé que lo mejor sería morirme. No puedes trabajar porque te duele demasiado; estás siempre mojada y lavando ropa. Tu trabajo es solamente lavar harapos".

Human Rights Watch descubrió que pese a que el Gobierno ha introducido la educación sexual en las escuelas, los maestros a menudo la pasan por alto porque no es parte del programa de estudios.

El informe también denuncia que las tarifas que hay pagar por la atención médica suponen una barrera significativa para el cuidado de maternidad y las cirugías de fístula. Muchas de las mujeres que padecen de una fístula suelen ser pobres. Varias mujeres describieron a Human Rights Watch lo difícil que fue reunir el dinero necesario para la operación. El Gobierno de Kenia dio un paso importante cuando empezó a ofrecer cuidados de maternidad gratuitos en consultorios y centros de salud, señaló Human Rights Watch. Pero esto no les sirve de gran cosa a las mujeres que sufren complicaciones durante el parto que requieren atención inmediata en un hospital, donde las tasas no pueden ser ignoradas. Estas tarifas disuaden a las mujeres de buscar atención médica cualificada.

Supuestamente, los hospitales públicos deben ofrecer exenciones de tasas hospitalarias a pacientes indigentes, pero el informe de Human Rights Watch halló defectos críticos en la tramitación de estas exenciones. Entre estos destaca la falta de conocimiento sobre esta política entre los pacientes y algunos profesionales de la salud; la reticencia de algunas instalaciones hospitalarias a promocionar estas exenciones y negarles a los pacientes acceso a información solicitada; pautas poco precisas de implementación, incluyendo los criterios para determinar las necesidades financieras de cada paciente;y la falta de supervisión y vigilanciapara garantizar que los hospitales conceden las exenciones a los pacientes que califican para ellas. Ninguna de las mujeres y niñas entrevistadas por Human Rights Watch había recibido una exención.

"Las mujeres y niñas pobres, rurales y analfabetas son a menudo las que sufren fístulas obstétricas o mueren durante el embarazo o el parto", denunció Odhiambo. "La información y los servicios importantes no les está llegando y eso demuestra que las políticas del Gobierno que prometen atención médica igualitaria no están siendo puestas en práctica".

Fortalecer la responsabilidad en el sistema sanitario -al concederles a las personas métodos accesibles y efectivos para proveer comentariosy plantear quejas, además de asegurar que esta información llevea mejoras- puede mejorar significativamente el sistema de salud, aseguró Human Rights Watch. El sistema actual de cajas para sugerencias no funciona, especialmente para las mujeres analfabetas, descubrió el informe. Varias mujeres y niñas entrevistadas por Human Rights Watch habían sido víctimas de abusos en instalaciones hospitalarias, pero no reportaron sus quejas porque no sabían cómo y tenían miedo a las posibles represalias.

"Campamentos" financiados por donantes internacionales durante unas cuantas semanas al año en algunas ciudades ofrecen servicios quirúrgicos a un pequeño porcentaje de mujeres con fístula, pero incluso aquellas que son operadas con éxito pueden seguir siendo víctimas de estigmatización en sus familias y comunidades.

Después de años, a veces incluso décadas, de aislamiento, muchas mujeres y jóvenes necesitan ayuda para reintegrarse en sus comunidades. Necesitan apoyo psicológico y social para recuperar su autoestima y confianza, incentivo para participar en la vida religiosa y social, ayuda para recuperar su fertilidad y tener laoportunidad dellevar una vida sexual normal y saludable, y asegurar un parto futuro en condiciones seguras. Estas mujeres también necesitan ayuda para ser financieramente autosuficientes.

El Gobierno de Kenia debería desarrollar e implementar una estrategia nacional para prevenir la fístula y proveer los servicios necesarios a quienes sufren esta condición, recomendó Human Rights Watch. Este esfuerzo debería incluir una campaña de concienciación pública sobre las causas de la fístula, la necesidad de que los partos se lleven a caboen un lugar adecuadamente preparado y la disponibilidad de tratamiento. El Gobierno debería hacer que la educación sexual se convierta en una parte importante de los programas de estudios y asegurarse de que los profesores le dedican el tiempo suficiente.

El Gobierno también debe mejorar urgentemente el acceso a la cirugía de fístula obstétrica mediante la subvención de reparaciones de rutina en hospitales y proveer cirugía gratuita a pacientes indigentes, dijo Human Rights Watch. Igualmente, debería ampliar las exenciones de las tasas hospitalarias para incluir todo el cuidado de maternidad, no sólo los partos en consultorios y centros de salud. Por último, el Gobierno también debería mejorar inminentemente la calidad y el acceso a los cuidados obstétricos de emergencia.

Foto: Pacientes en una sala del Hospital General de Machakos durante un campamento de reparación de fístulas. © 2006 Sven Torfinn/Panos Pictures
Fuente: Human Rights Watch

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