diciembre 01, 2010

Hacia el acceso universal: expansión de las intervenciones prioritarias contra el VIH/sida en el sector de la salud

El informe de este año sobre las intervenciones contra el VIH/sida en el sector de la salud presenta pruebas convincentes de que se han hecho progresos en la lucha mundial contra el VIH/sida, pero también deja claro cuánto queda todavía por hacer.

En 2009, los países, los asociados y las comunidades consiguieron ampliar el acceso a la prevención, el tratamiento y la asistencia de la infección por el VIH.

Se han hecho progresos importantes hacia el objetivo de eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH en 2015. Más de la mitad de las embarazadas con VIH de los países de ingresos bajos y medianos han recibido antiretrovíricos para prevenir la transmisión del virus a sus hijos, y ha aumentado el número de niños infectados que se benefi cian de programas de tratamiento y atención. Los programas de prevención dirigidos por la comunidad y basados en los derechos han contribuido a reducir el número de infecciones por el VIH. Las nuevas directrices de la OMS acerca del tratamiento antirretrovírico recomiendan que se inicie en estadìos más tempranos de la enfermedad y, una vez que se estén aplicando plenamente, estos cambios pueden ayudar a reducir aún más la morbilidad y la mortalidad por el VIH.


Todos estos avances son alentadores. No obstante, el presente informe también demuestra que, a escala mundial, en 2010 no se alcanzarán las metas del acceso universal a la prevención, tratamiento y asistencia de la infección por el VIH.


Solo un tercio de las personas que lo necesitan tienen acceso al tratamiento antirretrovírico, la cobertura de las intervenciones preventivas sigue siendo insufi ciente, y la mayoría de las personas con VIH siguen sin conocer su estado serológico. En muchos países las personas más afectadas por el VIH y a las cuales es más difícil acceder siguen sufriendo diariamente la estigmatización, la discriminación y la marginación social; entre ellas se encuentran las personas con VIH, los trabajadores del sexo, los consumidores de drogas inyectables, los hombres con relaciones homosexuales, los transexuales, los prisioneros y los emigrantes.


Al mismo tiempo, la crisis fi nanciera y la consiguiente recesión económica han llevado a algunos países a revisar sus compromisos con los programas de lucha contra el VIH. La reducción de la fi nanciación de los servicios relacionados con la infección por el VIH amenaza no solo con anular los benefi cios obtenidos en los últimos años, sino que también pone en gran peligro la consecución de otros Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y en especial los relacionados con la salud maternoinfantil.


Aunque la respuesta mundial al VIH puede haber puesto de manifi esto las limitaciones de los sistemas de salud actuales, también ha impulsado acciones más concertadas para abordar problemas sistémicos más generales, como la capacidad en materia de recursos humanos, la infraestructura física, las cadenas de suministro, la fi nanciación de la salud o los sistemas de información.


Como se ha demostrado en muchos países, la actual expansión de los programas de VIH puede explotarse con éxito para afrontar obstáculos sistémicos crónicos que han impedido que se obtengan otros resultados sanitarios. También debemos integrar de forma estratégica las intervenciones contra el VIH/sida en los servicios, estrategias y planes nacionales de salud, y en particular en los de salud sexual, reproductiva y maternoinfantil, y en los de tuberculosis, infecciones de transmisión sexual y reducción de daños.


Siguen siendo necesarios planteamientos especiales para abordar las circunstancias y necesidades particulares de las poblaciones con mayor riesgo de infección por el VIH. Las estrategias nacionales basadas en los derechos deben incluir esfuerzos especiales para llegar a los más pobres y a las víctimas de la exclusión social. Los programas se deben diseñar y ejecutar de forma que garanticen la equidad en el acceso, en particular a los niños y a las mujeres. Solo ese compromiso combinado con la planifi cación y la ejecución de los programas, basado en un marco sólido de atención primaria, puede lograr plenamente la sinergia entre diferentes intervenciones, garantizar la sostenibilidad de los programas y potenciar al máximo la cobertura y el impacto.


Aunque hay muchas posibilidades de mejorarlos, los programas de lucha contra el VIH han tenido un impacto positivo en los resultados de otras enfermedades y, a un nivel más general, en el desarrollo económico y social. Las repercusiones en la salud pública son evidentes: aunque hay que seguir fortaleciendo la respuesta a otras prioridades de la salud pública, ello debe añadirse al compromiso continuo y cada vez mayor con la lucha contra el VIH. Solo la colaboración permitirá
cambiar el curso de la epidemia.


Tenemos los conocimientos y la capacidad para lograr el acceso universal y cambiar el curso de la epidemia. Convirtamos los retos que tiene ante sí la respuesta mundial al VIH en una oportunidad para renovar nuestros esfuerzos y cumplir nuestros compromisos colectivos.

Fuente: Presentación Resumen del Informe

OMS

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in