diciembre 12, 2010

Hacia un futuro sin fundamentalismos

AWID: Según el informe, los fundamentalismos son movimientos flexibles que se adaptan a las circunstancias. Esto usualmente no se refleja en la imagen simplista que de ellos presentan los medios de comunicación regulares. ¿Puedes darnos algunos ejemplos de las oportunidades actuales que los fundamentalistas religiosos (FR) están aprovechando?

Cassandra Balchin (C.B.): Los actores FR escogen su punto de entrada según su contexto inmediato. Por ejemplo, activistas africanas por los derechos de las mujeres a menudo mencionan la pobreza como un punto de entrada para los FR. En el sur de Asia y el Medio Oriente, el rol político global desempeñado por Estados Unidos y el resentimiento que ha generado son más significativos.

En todas las regiones y religiones hay aspectos económicos, políticos y sociales que dan lugar a los fundamentalismos, y con frecuencia esos aspectos se superponen. Por ejemplo, la creciente brecha entre ricos y pobres es un punto de entrada mencionado en todas las regiones y tiene aspectos tanto económicos como sociales. Las desigualdades se deben en parte al retiro o la falla de los servicios estatales, especialmente en Estados que son corruptos o están sujetos a políticas económicas neoliberales.

También en otros contextos, como América Latina y el Caribe, los servicios básicos están siendo proporcionados con mayor frecuencia por organizaciones religiosas que cubren la brecha dejada por el Estado. Esto permite que algunas promuevan una agenda social fundamentalista a través de la prestación de servicios. En muchos lugares, incluyendo Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush y hoy día Nicaragua bajo la administración de Daniel Ortega, el Estado y otros actores políticos forjan alianzas oportunistas con FR para incrementar su propia fuerza política. Esto da a los FR legitimidad y acceso a recursos estatales, que luego utilizan para fortalecerse ellos mismos.

Necesitamos reconocer que los actores FR pueden ser muy sofisticados y ágiles, aun si su meta real se trata sólo de tener poder y control.

AWID: Los FR son una reacción tanto a la creciente autonomía de las mujeres como a las fuerzas proactivas que precedieron a los movimientos sociales de la década de 1960 y las políticas neoliberales a partir de los años 70. ¿Puedes decir más al respecto?

C.B.: Cuando las y los activistas consiguen un avance en los derechos que defienden, los FR suelen estar en el frente tratando de revertir esos logros. Este año en Malí, el Parlamento aprobó una ley de familia que promovía derechos, pero las violentas manifestaciones de los fundamentalistas obligaron al Presidente a enviarla de vuelta a la legislatura para una mayor discusión. En este y otros ejemplos es fácil ver a los FR como una reacción contra cambios sociales recientes, entre ellos los progresos en materia de derechos de las mujeres y también de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, queer e intersex (LGBTQI).

Pero los FR son mucho más que eso. Los fundamentalismos religiosos no son movimientos pasivos o puramente reactivos, sino buscan de manera activa lo que Wanda Nowicka, de Polonia, llama ‘momentos políticos’[2] para ampliar su influencia social y política. Las principales organizaciones fundamentalistas actuales en todas las regiones fueron, en su mayoría, fundadas durante la primera mitad del siglo 20, en tiempos de conmoción global.

Los FR suelen perpetuarse a sí mismos: el fundamentalismo en una comunidad religiosa aviva el fundamentalismo en otra. La guerra y el conflicto pueden ser tanto una causa de fundamentalismos religiosos como también resultado de una política fundamentalista, a veces en un ciclo aparentemente interminable – tal como ha ocurrido en el Líbano y la antigua Yugoslavia y con la “guerra contra el terror”.

AWID: El informe plantea que las diversas maneras en que los FR trabajan y crecen son muy similares en todos los movimientos fundamentalistas religiosos. Pero seguramente cada religión es diferente, así como son muy variados los contextos locales, y si – como dices – estos movimientos son flexibles, entonces sus estrategias deben ser diversas, ¿no?

C.B.: Primero distingamos, por un lado, entre tácticas inmediatas – que ciertamente cambian con el tiempo y el lugar aun dentro de un mismo contexto religioso – y, por el otro, los discursos y enfoques estratégicos de los FR. Al equipo de AWID también le sorprendió descubrir el grado al cual las activistas por los derechos de las mujeres reportan discursos y estrategias en común provenientes de diferentes regiones y religiones. Por ejemplo, entre las tres más importantes estrategias de los FR en cada región figura el uso de mensajes que se centran en la “moralidad en declive” o la “desintegración de la familia” y presentan como “naturales” los rígidos roles de género dentro de la familia. La promoción de la familia patriarcal y heteronormativa, con un control estricto sobre la autonomía de las mujeres, se da a nivel mundial.

Asimismo, estrategias que parecen diferentes son de hecho dos lados de una misma moneda. Por ejemplo, los fundamentalismos católicos, cristianos y evangélicos tienden a centrarse en los derechos sexuales y reproductivos, mientras que los fundamentalismos musulmanes e hinduistas suelen enfocarse en la movilidad de las mujeres y los códigos de vestimenta para ellas. Todos estos fundamentalismos tienen en común el objetivo de controlar la autonomía corporal de las mujeres.

En el informe hay muchos otros ejemplos de características que los FR tienen en común, incluyendo un enfoque en reclutar a jóvenes y mujeres; el uso de vínculos transnacionales; su tendencia a aseverar que son la autoridad moral; y una potente combinación con otros fundamentalismos tales como el racismo, el odio étnico y el nacionalismo.

Todos los FR buscan convertir la religión en la fuente única – e incuestionable – de las políticas públicas. En Tailandia, los fundamentalistas han hecho campaña para que el budismo sea declarado religión estatal, mientras que en Uganda las influencias de fundamentalistas evangélicos han llevado a intentos de aprobar leyes draconianas que criminalizan a las personas LGBTQI y a cualquiera que les apoye.

AWID: El informe ofrece varios ejemplos de estrategias feministas de resistencia. ¿Cuáles son algunos de los factores que complican estas iniciativas?

C.B.: Dada su falta de recursos y poder en comparación con los FR, es sorprendente lo que las feministas de hecho han logrado. ¡Los fundamentalistas religiosos no son tan poderosos como lo creen!

Uno de los principales retos es comprender quién o qué es ‘fundamentalista’. A veces la red es lanzada muy lejos y se caracteriza a todos los actores religiosos como fundamentalistas. Pero la existencia de organizaciones religiosas basadas en los derechos, como Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) y sus homólogas en todas las religiones, clarifica que los FR y la religión no son una misma cosa. También en ocasiones se identifica a muy pocos actores como FR, tal vez porque trabajan a través de partidos políticos u organizaciones de caridad que son aparentemente seglares o que de manera selectiva cooptan un lenguaje basado en los derechos.

El informe señala que podría ser más efectivo calificar como ‘fundamentalistas’ las agendas o planes y no a los actores. Esto nos ayuda a centrarnos en su impacto, en vez de preocuparnos por los problemas de caracterizar a esos actores, aunque en ocasiones es definitivamente estratégico “nombrar y avergonzar” a un líder u organización fundamentalista.

Un segundo reto es que los términos que usamos con tanta comodidad son inadecuados para captar las complejas realidades de nuestros tiempos. ‘Progresista’, ‘moderno’, ‘tradicional’, ‘seglar’, ‘laico’... todos éstos son términos que ya no ayudan a las feministas a dar a conocer lo que está ocurriendo en el terreno, sobre todo en vista de la adaptabilidad de los FR y la disposición que tienen a enmascarar sus planes.

AWID: Según el informe, el laicismo como estrategia de resistencia no es algo tan claro. ¿Puedes explicar?

C.B.: Promover y proteger el laicismo es una estrategia importante en muchos contextos, y el informe muestra las formas en que, incluso en Estados teocráticos tales como Irán, las feministas han utilizado enfoques laicos muy eficazmente.

Sin embargo, estos enfoques también tienen sus limitaciones. En primer lugar, un Estado teóricamente laico no es una garantía de que en la práctica no exista influencia fundamentalista. Prueba de ello son muchos Estados latinoamericanos y algunos europeos. Perú y Paraguay son formalmente Estados laicos, pero también han establecido de manera oficial un “Día del No Nacido” – un evento contra el aborto inspirado por la iglesia católica. El gobierno en la laica Francia apoyó la creación del Consejo Francés del Culto Musulmán que ha dado espacio a la fundamentalista Unión de Organizaciones Islámicas de Francia.

En segundo lugar, el significado real del laicismo no ha sido lo suficientemente clarificado – ¿es una ausencia de religión o una pluralidad de religiones en la esfera pública, o es algo más? Las personas religiosas comunes y corrientes no saben a ciencia cierta si el laicismo las incluye o las excluye.

AWID: El informe subraya la importancia de dar a conocer el impacto de los fundamentalismos religiosos. ¿Por qué es esto particularmente relevante?

C.B.: Entre otras cosas, dar a conocer el impacto es crucial a fin de movilizar alianzas entre quienes están trabajando más para resistir los fundamentalismos y sus aliados naturales en los movimientos por los derechos de las mujeres y todos los movimientos basados en los derechos. Los fundamentalismos religiosos afectan negativamente todos los derechos humanos, de modo que mostrar este impacto puede ayudar a movilizar a una amplia gama de activistas.

Pero no podemos suponer que este impacto es evidente: tenemos que documentarlo. El informe plantea que debe analizarse el impacto real y general, incluyendo las repercusiones para la autonomía y las necesidades psicológicas de la gente. Las feministas debemos mostrar que, si bien algunos FR pueden aparentemente hacer el bien al brindar servicios o abogar contra la pobreza y a favor del medio ambiente o la educación de las niñas, raras veces trabajan por cambios estructurales basados en los derechos y en definitiva no por la promoción de la autonomía general de las mujeres.

Asimismo, las y los activistas no siempre están de acuerdo respecto a la definición de ‘fundamentalismos religiosos’ o la utilidad del término. Pero puede haber un acuerdo amplio en cuanto a sus impactos negativos y éste es un potente factor para la movilización. Tanto el informe[3] como los estudios de caso[4] sobre la resistencia a los fundamentalismos muestran el poder de las alianzas amplias – con medios de comunicación, grupos juveniles, organizaciones LGBTQI, organizaciones religiosas, sindicatos, grupos defensores de los derechos humanos, asociaciones médicas y científicas, etc. – para resistir y desafiar los fundamentalismos religiosos en maneras que son verdaderamente efectivas.


Notas:


Balchin, Cassandra, Towards a Future without Fundamentalisms – Analyzing Religious Fundamentalist Strategies and Feminist Responses, 2010.
Ibíd, pág. 20.
Las versiones en español y francés de este informe estarán disponibles en el sitio de AWID en 2011. Si quieres recibir una copia de la traducción en formato PDF tan pronto como esté disponible, solicítala a cf@awid.org.
Los estudios de caso están actualmente disponibles en español e inglés. Por favor escribe a cf@awid.org para recibir el enlace a las versiones en francés cuando estén en el sitio de AWID en 2011.




Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 10 de diciembre de 2010. Traducción del inglés: Laura E. Asturias. Título original: ‘Towards a Future without Fundamentalisms’.

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