diciembre 04, 2010

Olympia : Herramienta Tecnopolítica

Las mujeres hoy en día se enfrentan a serias dificultades para acceder a las instituciones de gobierno, los partidos políticos no las nominan como candidatas y el electorado refleja y actúa en base a los estereotipos de género reinantes en la sociedad, escogiendo preferentemente a los candidatos varones. A pesar de los derechos garantizados por la ley y la retórica política del buen gobierno la representación política de las mujeres sigue estando muy por debajo de lo deseado.

Es primordial comprender que la escasa representación de las mujeres en el poder político no es un problema técnico, sino que es un problema político resultado de una larga historia de exclusión de las mujeres de todos aquellos espacios en los que se deciden recursos económicos, políticos y culturales.

Reformular la democracia y extenderla a más personas y a más grupos sociales es una exigencia frecuente en distintos medios académicos y en numerosos foros internacionales. En medio de esta reflexión sobre la crisis de la democracia representativa se ha comenzado a debatir sobre la democracia paritaria, que consiste en una revisión del concepto de representación que hasta ahora solamente atendía a la pluralidad ideológica y a la pluralidad territorial, y se ha comenzado a considerar el hecho de que si la ciudadanía está compuesta por mujeres y hombres, ambos deberían estar representados en porcentajes iguales en el sistema político.

La propuesta paritaria aspira a alcanzar una democracia que sea capaz de representar la pluralidad política, ya que sólo entonces será capaz de representar la diversidad de intereses de la ciudadanía a la que gobierna.

Por esta razón el desarrollo de la democracia exige cada vez más un mayor nivel de representación, una mayor participación de los diversos grupos que conforman una comunidad política.

Si la representación de una sociedad concreta no muestra fielmente su diversidad, entonces debemos cuestionarnos su sistema democrático en toda su amplitud.

En este sentido debemos prestar especial atención a las reglas que definen cómo se distribuye el poder político, debemos revisar si funcionan injustamente negando a determinadas personas la posibilidad de participar en paridad con otras en la interacción social, y preguntarnos ¿cómo pueden la mujeres superar las barreras discriminatorias si no acceden a los espacios en que se dirimen estas cuestiones?, significa entonces que ¿las mujeres quedan excluidas de la representación política injustamente a pesar de que tienen derecho a la misma?, ¿se tiene en cuenta el género en el diseño y elaboración de las reglas que ordenan los procesos de elección?, ¿son las cuotas un remedio apropiado?

Plantearnos estas preguntas evidencia la urgente necesidad de mirar, revisar y analizar críticamente desde una perspectiva de género, los diseños de los distintos sistemas electorales de las actuales democracias.

Debemos tener en cuenta que las cuestiones relativas a los sistemas electorales son cuestiones de poder y ponen en juego intereses de poder, por lo que el logro de incorporarlo en el discurso público no es ofrecer un mayor conocimiento técnico y profundo de los mismos, sino que se trata más bien de imponer valores y proyectos políticos orientados a alcanzar notables mejoras en la calidad de las democracias actuales.

Es fundamental, pues, que prestemos especial atención a aquellos instrumentos del sistema político que influyen en la calidad de las democracias actuales. La escasa representación política de las mujeres supone un grave déficit democrático que se encuentra en la gran mayoría de países.

En este sentido los sistemas electorales tienen una influencia muy significativa en el acceso de las mujeres y amplios sectores de la población a los espacios de poder, porque los sistemas electorales no son neutros al género.
Fuente: INSTRAW

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in