enero 06, 2011

Juguetes en azul y rosa

En pleno siglo XXI, en medio de adelantos tecnológicos, la sociedad y los prejuicios siguen marcando la pauta en el momento de comprar juguetes para navidad o reyes. Muñecas para ellas, cochecitos para ellos, porque los niños no lloran y las niñas no juegan a policías y ladrones. Todavía no se habla de igualdad en los hogares ni en las escuelas.

“Queridos Reyes Magos: Este año me he portado muy bien y me gustaría que me trajeran una cocinita, mis intereses han cambiado y los muñecos de Batman y The Joker no me interesan pero si, el video juego de caballeros y dragones. Con mis cariños: Carlitos 7 años”. El padre de Carlitos se lleva las manos a la cabeza, no sabe que pensar, le preocupa la frase “cambio de intereses” y lo de la cocinita, pero le crea confusión lo del video juego.

Esta situación es más común de lo que se piensa, hay niñas que piden coches y juegos de química o de construcción, hay niños que se decantan por el video juego de ejercicios. No obstante, so riesgo de decepcionarles, el padre y madre no adquieren exactamente lo que le piden los niños y niñas en la carta a los Reyes debido a esos patrones impuestos socialmente en los que el niño es azul, violencia y fuerza y la niña es sumisión, instinto maternal y rosa.







La sociedad actual sigue siendo víctima de los valores de género impuestos por la publicidad y los medios de comunicación lo que significa una especie de estancamiento en la materia, tal y como se desprende del informe: Valores de género y publicado en el número 38 de la revista In Meridian del Instituto Andaluz de la mujer, “A pesar de todos los cambios vividos por la sociedad en las últimas décadas, parece ser que estos no han llegado a los juguetes infantiles. En su publicidad no se reproduce una sociedad que busca la igualdad plena entre hombres y mujeres, sino una sociedad que se asemeja más a la de hace 20 o 30 años”.

Se aprecian en el informe los valores inculcados a los niños y niñas desde temprana edad, apoyados por la publicidad y que van modelando conductas que, además de definirlos sexualmente, les imponen roles que reproducen en los pequeños valores estereotipados. Así se puede ver que si una niña juega con chicos y corre libremente, se considera que tiene tendencia hacia la masculinidad, mientras que si un niño juega con chicas a la cocinita se teme que sea “raro”.


Por otra parte un estudio realizado por la fundación “Crecer Jugando” sobre juguetes y genero, destaca que a medida que niños y niñas van creciendo su preferencia con respecto a los juegos y juguetes van variando; hasta los 7 años prefieren los juegos en grupo y no hacen distinciones importantes, es el momento en que se empiezan a relacionar entre ellos y la clase de juego no es un elemento importante dentro de su grupo.

Tomando en cuenta que el aprendizaje en el ser humano es en gran porcentaje por imitación, se debe considerar el hecho de que la estructura familiar cambia. Cada día existen más familias monoparentales o monomarentales, en donde el padre o la madre ejercen ambos roles por lo que será natural para el niño cocinar, lavar la ropa o cuidar a los mas pequeños y para la niña hacer bricolaje y arreglos en el hogar o los coches deportivos y el fútbol, lo cual no puede significar que asuman actitudes impropias a futuro.

La evolución empieza por casa

No se trata entonces de imponer conductas ni manera de pensar, se trata de inculcarle a niños y niñas, desde temprana edad, que en el momento de jugar no existen grandes diferencias de género y que el hecho de compartir los juguetes o juegos no irá en contraposición a su condición sexual; especialistas en psicología y en la conducta de niños y niñas coinciden en que en la actualidad es importante tener en cuenta varios factores en el momento de escoger juguetes o juegos adecuados ellas y ellos.


Resaltan que no existen juguetes únicos para chicos o chicas, lo importante es el sentido del uso que se les da. Es así como el ejemplo de Carlitos, el niño que pide una cocinita, no debe hacer sentir mal a sus padres ya que existen en la actualidad nuevos patrones y modelos en la relación entre géneros, por lo cual, lo que cuenta es que se desarrolle la parte lúdica y que el juego se desenvuelva entre seres humanos.

Se tiene en cuenta que los patrones arraigados son difíciles de cambiar pero por lo pronto es importante que niños y niñas sepan defenderse ante los ataques o burlas de sus compañeros y compañeras de juegos y que vean como algo natural que no hay juguetes predeterminados para ellos o ellas y que por lo tanto pueden jugar con lo que les plazca. El hecho de que los infantes asuman una actitud natural al asumir su defensa, conllevara a que su comodidad se contagie entre los otros miembros de su grupo.

Asimismo, para las personas expertas es importante fomentar entre los niños y niñas juegos que motiven la integración entre ellos, desde los juegos de mesa, hasta la pelota de fútbol son posibilidades para que disfruten del juego en igualdad de condiciones.

Se deben tomar en cuenta, además, el carácter y las actitudes de niños y niñas, una chica muy activa gustara de jugar con aviones con mando o con una pelota, un chico tranquilo se inclinara por juegos de mesa sin que esto tenga repercusión en su sexualidad.

Es importante que niños y niñas aprendan que a pesar de que hombres y mujeres son diferentes genéticamente, tienen igualdad de oportunidades y que ambos pueden complementarse perfectamente en diferentes roles, tanto en el terreo social como en el de las responsabilidades. Nada más oportuno para ello que el recurso del juego.




Fuente y fotos archivo AmecoPress.

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in