diciembre 06, 2009

MUJERES: Cedaw, una treintañera con experiencia y muchos retos

Fabiana Frayssinet entrevista a SILVIA PIMENTEL, del Comité de Cedaw.

La Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés) cumple 30 años con una mayor conciencia mundial sobre los derechos de las humanas, pero también con un embate conservador para revertir los avances a favor de la equidad entre los géneros.

Así lo sintetizó a IPS en una entrevista la brasileña Silvia Pimentel, una de las 23 integrantes del Comité que vela para que los 185 países que han adherido la Convención cumplan sus compromisos concretos para eliminar la discriminación que afecta a la mitad de la humanidad.

La Convención rubricada el 18 de diciembre de 1979 en una reunión especial en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, tiene como gran objetivo hacer realidad su propio nombre, obligando a los estados partes a ponerlo en práctica de manera efectiva, a través de leyes y políticas específicas.

La Convención, considerada como una especie de carta magna de los derechos de las humanas, constituye el pilar institucional para la larga e inconclusa marcha a favor de la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres.

Desde hace 10 años, la Convención fue reforzada por un Protocolo Facultativo, que han ratificado todos los países latinoamericanos menos cuatro, y que amplió las facultades del Comité, cuyos 23 expertos rotatorios operan a título personal y son escogidos por su "gran prestigio moral" y reputada trayectoria en defensa de los derechos de las mujeres.

En medio de los incesantes viajes a los que le obliga su función, Pimentel dialogó con IPS sobre el 30 aniversario de la Cedaw, celebrado oficialmente este jueves con un acto en la sede la ONU. La reconocida feminista brasileña resaltó en particular el poder otorgado al Comité para investigar in situ los casos de violaciones graves a la Convención, a pedido de personas o grupos.

IPS: A 30 años de la Convención, ¿cuáles siente que han sido los mayores logros para las mujeres?

SILVIA PIMENTEL: Hay una mayor concientización sobre los derechos humanos de las mujeres y sobre la importancia de promover la igualdad y la no discriminación. En la región latinoamericana hemos luchado mucho y hemos obtenido cambios legales extraordinarios, pero todavía nos falta una mejor implementación de las leyes.

El Comité Cedaw, en sus Observaciones Finales a los Estados Partes (con que concluyen sus cuatrienales informes nacionales) siempre les recomienda una atención prioritaria en la aplicación, al insistir que no basta el cambio ‘de jure’ y sí el ‘de facto’.

IPS: Con su experiencia en el Comité, ¿cuál es su análisis de la situación de las mujeres latinoamericanas?

SP: Existen avances, pero hay también esfuerzos conservadores fundamentalistas muy bien articulados, presentes inclusive dentro de los parlamentos que ya están impulsando algunos retrocesos en la región, en términos de derechos reproductivos. En cuanto a los derechos sexuales, esas mismas fuerzas nos están impidiendo avanzar.

IPS: Finalmente, las mujeres tendrán la demandada agencia en la ONU. ¿En qué puede impulsar los derechos de las humanas este nuevo instrumento?

SP: Estamos esperanzadas, pues es innegable que existe todo un gran conjunto de fuerzas interactuando en ese sentido. También por el compromiso del secretario general (de la ONU), Ban Ki-moon, de elevar la agencia al nivel jerárquico inmediatamente debajo de él. La Campaña Internacional contra la Violencia hacia las mujeres, que acaba de ser lanzada por el secretario es otra señal del compromiso con la causa de las mujeres.

IPS: ¿Cómo trabaja el Comité, qué tareas desarrolla?

El Comité Cedaw tiene como función monitorear el cumplimiento por parte de los Estados Partes de las obligaciones que asumieron al firmar y ratificar la Cedaw. Lo hace al recibir periódicamente sus Informes Oficiales. Los estudia y les invita a un diálogo constructivo sobre el informe y la realidad de su país.

También recibe otras informaciones de las agencias de la ONU y de organizaciones no gubernamentales. Solo después es que preparamos y enviamos nuestras Observaciones Finales con recomendaciones de acciones a ser implementadas.

Los gobiernos deben rendir cuentas en la siguiente sesión, en que se analiza su informe cada cuatro años. Últimamente, estamos eligiendo los dos problemas más preocupantes y exigimos que en dos años nos envíen un informe sobre sus acciones y avances con referencia a ellos.

Contamos también con el Protocolo Facultativo, adoptado 20 anos después de la Cedaw. Eso amplia nuestras funciones.

Ahora podemos recibir comunicaciones individuales y grupales sobre violaciones a la Cedaw y también podemos realizar interrogatorios e investigaciones –incluso in loco cuando es necesario-- cuando se producen violaciones graves y sistemáticas a la Convención.

IPS: ¿Qué representa el hecho de que el Comité pueda investigar a solicitud de personas o grupos, hay algún caso especialmente representativo de esta facultad?

SP: Mencionaría el conocido caso de los feminicidios en Ciudad Juárez, en México, y casos de violencia a las mujeres en Austria, país del primer mundo en que causa sorpresa la negligencia del Estado en relación a la prevención y protección de los derechos de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

IPS: Humanamente, ¿qué casos o situaciones de las que ha tenido que tratar dentro del Comité le han conmovido más?

SP: Podría hablar horas sobre ello, pero mejor resumo brevemente tres casos. El primero, el asesinato colectivo de mujeres ancianas en el interior de La India bajo el alegato de brujería. Se las responsabilizó de la sequía, del exceso de lluvias y de la muerte de un niño, entre otros episodios. Hay estudios que revelan que detrás había intereses patrimoniales.

El segundo es el hecho de que en varios países africanos haya un índice de 96 por ciento de mujeres que se sometieron a la mutilación genital y que varias de ellas hayan muerto a causa de infecciones, debido a las condiciones precarias de higiene en que se realiza esa mutilación.

Y el tercero es el llamado "método de engorde" (en zonas africanas), conocido por la expresión francesa "Le Gavage (el cebado)". A partir de los nueve años, niñas y adolescentes pasan días amarradas al lado de 18 litros de leche y una cantidad enorme de comida, para alcanzar los 130 o 140 kilogramos, porque sólo así se considera que están en condiciones de ser ofrecidas en matrimonio. Mejor no sigo.

IPS: En materia de leyes, la región tiene una arquitectura construida. Pero en los hechos la violencia sexista, la discriminación o la desigualdad de oportunidades se mantienen a niveles muy altos, más en los sectores rurales e indígenas. ¿Cómo reducir la brecha entre leyes y hechos?

SP: Cambiar la mentalidad patriarcal y machista de nuestras sociedades es la condición fundamental para superar esa brecha. Eso exige un enorme esfuerzo de parte del Estado y sus políticas públicas, principalmente en relación a la educación formal e informal, pero sobretodo a través de los medios de comunicación.

IPS: ¿Qué nuevos desafíos han surgido a lo largo de estas tres décadas en cuanto a la violación de los derechos de las mujeres?

SP: El tema de la violencia no estaba expresamente presente en la Cedaw.

Sólo en 1989 y en 1992 fueron adoptadas por el Comité Cedaw dos recomendaciones generales sobre el tema. En 1978, no había condiciones políticas para eso. Las expresiones salud sexual y reproductiva y derechos sexuales y reproductivos tampoco constan en el texto de la Cedaw.

Después de las Conferencias Internacionales de El Cairo (1994) y Bejing (1995) los temas reproductivos fueron siendo incorporados por el Comité a través de sus Observaciones Finales y de su Recomendación General 24, sobre la salud de la mujer.


Fuente: IPS
Foto: Silvia Pementel/Crédito Crédito: Fernanda Pasquariello Monteiro

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