mayo 15, 2008

Adelanto: Agua y género, elementos para la reflexión

Recoger y almacenar el agua, cuidar de los hijos, cocinar, limpiar, velar por la sanidad del entorno y administrar este recurso escaso, forman parte de las responsabilidades tradicionales de la mujer. Por eso son ellas las más afectadas por la alarmante disminución de las fuentes de agua. La Red TRAMA* elaboró un documento para la reflexión y discusión de la problemática, desde una perspectiva de género y en el marco de su trabajo con organizaciones de mujeres rurales. Ofrecemos un adelanto del documento que está próximo a ser editado.

La problemática del agua

Situación actual

El agua potable disponible para el consumo humano se encuentra en alarmante disminución y muchas de las fuentes existentes se encuentran contaminadas. Cristian Freís, en su artículo ''La guerra del agua'' plantea que ''El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro. A nivel mundial el consumo de agua aumenta el doble que la población, según la Comisión Mundial del Agua. La tragedia de la sed es poco comentada y es mayor que la del hambre, las Naciones Unidas plantea que 800 millones de personas pasan hambre diariamente en el planeta y que 1.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas sin saneamiento adecuado''.

Esta problemática es consecuencia del uso indiscriminado de las fuentes de agua dulce disponible: muchos ríos se secan antes de alcanzar el mar, el exceso de extracción de agua está agotando los acuíferos antes de que se recuperen de forma natural y cerca del 50 por ciento de los humedales del mundo, que son una de las principales fuentes de agua dulce y son esenciales para amortiguar los efectos de las inundaciones, ha desaparecido en el último siglo.

Por otro lado, la contaminación del recurso hace que muchas fuentes de agua no puedan ser aprovechadas. Sumada a esta problemática, se encuentran la pérdida de la biodiversidad, bosques, humedales y tierras de cultivo provocadas por las grandes represas. La deforestación masiva y la consiguiente desertificación de las regiones semiáridas degradan aún más los recursos hídricos.

En la mayoría de las regiones, el problema no es la falta de agua potable sino más bien la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, perdiéndose una cantidad sustancial en un deficiente proceso de riego. También consumen enormes cantidades de agua las industrias y las empresas mineras. Solamente el 5% del consumo del agua potable en el mundo tiene como destinatario el uso doméstico. Del 95% restante, se emplea el 70% en la agricultura y la ganadería y el 25% en los procesos industriales.

EL AGUA ES INTRÍNSECAMENTE UN TEMA POLÍTICO, UNA CAUSA DE CONFLICTO.

¿Cómo se refleja esta situación en la Argentina?

En Argentina hay problemas ambientales que inciden en la escasez de agua como:
  • Concentración del acceso, manejo y uso del agua. Contaminación de fuentes de agua dulce por desechos domésticos. La falta de tratamiento y disposición segura de los desechos tiene como consecuencia la existencia de basurales a cielo abierto en todo el país. Cuando los desechos entran en contacto con el agua se mueven a través de las capas del suelo contaminando las napas freáticas, también el agua contaminada se mueve sobre la superficie y alcanza fuentes de agua dulce cercanas, como consecuencia se produce el deterioro de la calidad del recurso (…)
  • Contaminación de fuentes de agua dulce por desechos industriales. La mayoría de las Industrias que utilizan agua en sus procesos productivos, descargan sus efluentes (aguas con desechos biológicos, químicos o físicos derivados de cada proceso productivo) sobre fuentes de agua dulce, sin tratamiento previo. Muchas de estas industrias son multinacionales que realizan la parte “sucia” del proceso productivo en países subdesarrollados (…).
  • Contaminación de fuentes de agua dulce por fertilizantes y pesticidas. El uso de pesticidas y fertilizantes impacta también sobre la calidad de las aguas, tanto subterráneas como superficiales. La contaminación se produce cuando al llover o regar los cultivos los químicos alcanzan las napas subterráneas y las fuentes de agua superficial.
  • Avance del desmonte. La tala indiscriminada de los recursos forestales ya sea por el avance de cultivos extensivos o por otras causas como el reemplazo de áreas de bosque subtropical y tropical natural por monocultivo de pinos y otras especies implantadas, impacta fuertemente en el ciclo del agua afectando la disponibilidad del recurso (…).

¿Cómo impacta en las poblaciones rurales y en particular en las mujeres rurales?

En la mayoría de los casos se excluye por completo a las comunidades locales del proceso de diseño de políticas de manejo de agua, entre otras, a pesar de que son las que sufren las consecuencias de su puesta en práctica.

La inequitativa distribución de la riqueza, las tierras, el agua, la exclusión social de las comunidades de bajos recursos, la falta de espacios de participación, dejan afuera de los espacios de toma de decisiones a las poblaciones que se encuentran más afectadas (…).

(...) Como el agua está relacionada directamente con la soberanía y seguridad alimentaria, los gobiernos deben garantizar el agua para consumo humano y priorizar la disponibilidad del agua para la agricultura familiar sobre la disponibilidad de la misma para cultivos extensivos, la agro-industria, industria y la minería.

Las mujeres son las principales productoras y proveedoras de alimentos del mundo y asumen un papel cada vez más relevante en la agricultura y en la ganadería. Culturalmente el agua forma parte de las responsabilidades tradicionales de la mujer: recoger y almacenar el agua, cuidar de los hijos, cocinar, limpiar, velar por la sanidad del entorno y administrar este recurso escaso. Es por esto que las mujeres son las más afectadas por esta problemática.

¿Por qué incluir la perspectiva de género en esta problemática?

La integración del enfoque de género significa tener en cuenta las perspectivas, roles y responsabilidades tanto de mujeres como de varones en toda iniciativa de desarrollo. Implica integrar una comprensión del género y de las relaciones de poder entre géneros. Ello significa explorar las cuestiones de género en sectores como la infraestructura, que inicialmente puede parecer como si afectara a todos/as de la misma forma, indistintamente del género, de la cultura o de cualquier otra diferencia (…).

(…) El derecho humano al agua otorga a todos/as el derecho a tener agua en cantidad suficiente, segura y aceptable para usos personales y domésticos (…).

Mujeres y varones tienen roles de género diferentes y cambiantes que están estrechamente ligados a relaciones de poder desiguales. Las mujeres generalmente no participan en la gestión o toma de decisiones.

A menudo, las mujeres son las principales administradoras del agua para el consumo doméstico, la agricultura de subsistencia, así como -en muchos casos- también asumen el principal rol en la educación, en la salud de los niños, la salud familiar y el saneamiento.

En general, son los hombres quienes controlan los presupuestos y adoptan las decisiones en materia de planificación. Esto puede dar lugar a que se conceda menos importancia al uso que hacen las mujeres del agua. Por eso, se requiere una perspectiva de género no sólo en los roles y las relaciones personales, sino también en un contexto institucional y político más vasto.

Las cuestiones de género son aplicables tanto a la macro como a la microplanificación en el sector del agua y de la irrigación. Una perspectiva de género puede aplicarse a la política, las finanzas, las inversiones en infraestructuras y a los efectos de proyectos de gestión de recursos hídricos a gran escala.

La participación de las mujeres en los procesos de consulta es una forma de lograr que sus perspectivas se reflejen en la política del agua.

Desafíos y propuestas para una política de manejo de agua con perspectiva de género

Los Estados deben garantizar el Derecho Humano fundamental a disponer de agua en cantidad y calidad suficiente para la vida y las necesidades básicas, reconociendo y priorizando a los sistemas tradicionales de gestión del agua de las poblaciones locales e indígenas y valorando el papel vital de los ciclos hidrológicos, las cuencas y los humedales en la salud de los ecosistemas.

La participación de las mujeres en los procesos de diseño, ejecución y evaluación de políticas en torno al manejo del agua es una forma de lograr que sus perspectivas se reflejen en las mismas.


Nosotras, desde TRAMA, nos comprometemos a continuar trabajando con las mujeres campesinas y aborígenes para aportar a la superación de los problemas planteados, considerando que es un tema vital que requiere de compromisos políticos insoslayables.

*La Red TRAMA (Red Nacional de Técnicas e Instituciones que trabajan con Mujeres Rurales y Aborígenes) fue constituida en Argentina en 1996 y surge por iniciativa del Proyecto Mujer Rural de la Dirección de Desarrollo Agropecuario, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA). El objetivo es coordinar acciones y estrategias para abordar la problemática de las mujeres rurales y mujeres aborígenes en el marco de las políticas de desarrollo rural que existen en nuestro país, tanto las provenientes de organismos gubernamentales como aquellas que implementan instituciones de la sociedad civil.


Contacto: ceciliacanevari@yahoo.com.ar
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