julio 13, 2008

Por el derecho a participar en la formación de nuestros hijos e hijas

Una de las variables que influyen notoriamente en el aprendizaje de niños y niñas es el interés que demuestren los padres y madres en las actividades que desarrollen sus hijos e hijas. De hecho hay evidencia empírica que muestra que en la medida que los padres se preocupen y ocupen de las actividades pedagógicas de sus hijos éstos elevan su rendimiento.

En ese sentido la JUNJI[1] ha desarrollado e implementado su política de trabajo con familias cuyo objetivo central es fortalecer la capacidad de los agentes educativos institucionales y de las familias para establecer alianzas y desarrollar un trabajo conjunto que asegure la efectiva y real participación de madres, padres, apoderados y otros agentes de la comunidad que sean importantes para el proceso educativo, y cuyo norte central es mejorar la calidad de los aprendizajes de los párvulos que atendemos.

A pesar de lo anterior, fomentar y hacer efectiva la participación no es fácil. A menudo las personas que trabajamos en educación creemos saber lo que se tiene que hacer con la formación de los niños y niñas en general, y nos olvidamos de realmente considerar en el cotidiano de la actividad pedagógica las aspiraciones, motivaciones, creencias y opiniones de los y las apoderados/as; y a veces sólo los incluimos para actividades puntuales como las actividades de celebración o de fin de año pero un proyecto educativo que se precie de tal debe estar construido por todas y todos los actores que confluyen en el jardín o escuela.

La condición básica para que este propósito se cumpla es la posibilidad que debe tener la familia de conocer, comprender y compartir los objetivos que movilizan el trabajo educativo, y cuál es el aporte concreto que puede hacer en este proceso.

Por esa razón es también tarea institucional afianzar y fortalecer las habilidades y capacidades de las organizaciones de centros de padres y madres con el fin de que estos ejerzan su derecho a participar en los procesos formativos de sus hijos e hijas, y con su ejemplo los niños y niñas aprendan desde pequeños hacer ejercicio también de sus propios derechos cuando les corresponda defenderlos.



Marcia Quezada Bracho
Directora Región de Atacama JUNJI
La Ciudad de las Diosas


[1] Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) es una institución del Estado de Chile creada por la Ley N° 17.301, la cual la definió como una corporación autónoma, con personalidad jurídica de derecho público, funcionalmente descentralizada y que tendrá a su cargo crear y planificar, coordinar, promover, estimular y supervigilar la organización y funcionamiento de jardines infantiles.

El Gobierno de la Presideta Michel Bachelet a dedicado especial atención a la temática “Desde la Cuna al Mundo” para la igualdad de oportunidades en educación y la superación de la pobreza, así es enfocada la Meta Presidencial de su mandato en JUNJI y comprometiendo los esfuerzos de su cumplimiento en materias de protección social y educación de la primera infancia. Durante los dos primeros años de su mandato se construyeron mil 700 salas cuna que se han abierto a la comunidad para que toda madre que vive una situación de vulnerabilidad y quiera o deba dejar a su hijo o hija al cuidado de otra persona, lo haga con confianza y tranquilidad en una sala cuna.

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in