agosto 03, 2008

VIH/SIDA, Mujeres y Migración en África del Sur

África tiene una larga historia de migraciones. La inestabilidad económica persistente, los ecosistemas frágiles, los patrones cíclicos de sequías, las guerras civiles y otros tipos de conflictos han impulsado a la gente a dejar su país de origen. En la actualidad, más de 16 millones de africanos/as son clasificados/as como migrantes y la cantidad sigue aumentando. En particular, África del Sur tiene el mayor número de personas nacidas en el extranjero, excluyendo a los/as migrantes irregulares.

África del Sur tiene las tasas más altas de infección del VIH del mundo. Las estimaciones del PNUD sobre el predominio del HIV indican que existe una tasa de casi un 40% en Botswana y en Swazilandia, cerca de un 25% en Zimbabwe y más de un 20% in África del Sur. Malawi (14%) y Mozambique (12%) tienen tasas más bajas de infección. Algunos expertos afirman que la rápida propagación de la infección en África del Sur durante la última década se le puede atribuir, entre otras causas como la pobreza y la marginación económica, a la movilidad poblacional y que existe una tasa más alta de infección entre las comunidades migrantes. Los/as migrantes se separan con regularidad de sus parejas y mucho/as tienen relaciones sexuales por corto tiempo ya que el estilo de vida de los/as migrantes ofrece oportunidades para una mayor relación social entre ellos.

Una encuesta realizada recientemente por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) demostró que los niveles de información sobre el VIH/SIDA eran desiguales en la Comunidad para el Desarrollo de África del Sur (SADC), revelando que los/as comerciantes de Malawi y de Mozambique tienen muy bajos niveles de sensibilización. La encuesta reveló que los/as migrantes tenían niveles más bajos de conocimiento sobre el VIH/SIDA que los/as no migrantes.

El estudio también reveló un extremadamente bajo nivel de uso del condón en las relaciones sexuales. Más de un 60% de las mujeres en la encuesta realizada a trabajadoras domésticas nunca habían utilizado un condón en su vida. Esto se compara al 40% de los trabajadores en la construcción y a las comerciantes transnacionales. Finalmente, es más difícil que las poblaciones móviles puedan tener la posibilidad de seguir un tratamiento post infección y comúnmente regresan para vivir con los miembros de su familia para recibir cuidados o migran para obtener atención médica.

Esto puede incluir una movilización transnacional a un país que tenga mejores facilidades de cuidados para la salud. Los patrones de migración están cambiandoLas mujeres son más numerosas entre la población migrante de África del Sur, representando el 37.4% de los/as migrantes regulares de la región SADC que se dirige a África del Sur y su número es creciente. Además del hecho que las mujeres están biológicamente más en riesgo de ser infectadas que los hombres, la discriminación de género obstaculiza la habilidad de la mujer para acceder a la información y a las pruebas relacionadas al VIH/SIDA o para negociar el uso de métodos de protección, aumentando su vulnerabilidad. Esto se agrava por la violencia basada en el género, el abuso, la coerción, el tráfico, la explotación sexual, la prostitución y el matrimonio forzoso. Las mujeres migrantes tienen más probabilidades que sus contrapartes masculinas de sufrir situaciones desventajosas como resultado de la experiencia migratoria, aumentando todavía más su riesgo al VIH/SIDA.

Experimentan violencia, manifiesta hostilidad, exclusión social y explotación. Las mujeres frecuentemente trabajan en el sector comercial informal o realizan trabajo doméstico, lo que las somete a condiciones precarias de trabajo y a bajos ingresos, a veces obligándolas a recurrir al trabajo sexual para complementar su ingreso.


Las trabajadoras agrícolas, quienes con frecuencia sobrepasan a los hombres como trabajadoras temporales en algunas granjas fronterizas, intercambian el sexo por comida, trabajo o alojamiento. Se han realizado muy pocas investigaciones relativas a la mujer, la migración y al VIH/SIDA, aunque la evidencia indica un aumento en el riesgo a la infección por el hecho que cada vez más las mujeres escogen la migración como una opción para la subsistencia. El elemento más alarmante es que así como la migración ha aumentado la propagación del VIH, el VIH/SIDA mismo ha aumentado la migración de la población, perpetuando un ciclo peligroso.
Las personas que viven con el VIH migran para obtener cuidados de los servicios de salud o de parientes, los huérfanos migran para vivir con parientes o buscan oportunidades de ingresos. La muerte o la debilitación del hogar o los miembros de la comunidad pueden conducir a una disminución en la productividad agrícola y a la seguridad alimenticia, creando presión para una migración externa o de rural a urbana.

Las brechas en las habilidades y la escasez causada por las altas tasas de decesos crean la necesidad de reemplazar a los trabajadores con migrantes. Finalmente, a los que se les diagnostica el VIH o a los que presentan síntomas físicos del SIDA migran para escapar la estigmatización de su comunidad.El vínculo entre el VIH/SIDA y la migración recibe creciente atención de académicos y políticos, aunque todavía es sensiblemente insuficiente.

La investigación que se lleva a cabo se enfoca abrumadoramente sobre los hombres. El estudio de caso sobre “Género, Remesas y Desarrollo: Hallazgos Preliminares en Países Seleccionados de la Comunidad para el Desarrollo de África del Sur (SADC)” publicado por el UN-INSTRAW y el Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (SAIIA), con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), realza el hecho que las investigaciones sobre el VIH/SIDA y la migración son inadecuadas y que los estudios sobre las dimensiones de género de la migración femenina son casi inexistentes. En la medida que más mujeres se unen a los flujos migratorios, su riesgo de exponerse al VIH/SIDA aumenta, y la situación sólo puede empeorar. Este asunto necesita urgentemente la atención de investigadores, políticos y legisladores.

Fuente: Instraw

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in