julio 09, 2012

De nuevo las agresiones a las mujeres afganas.


Hoy circula por Facebook un vídeo del asesinato de una mujer afgana acusada de adulterio. La han matado a balazos sin que pudiera defenderse, aunque en aquel lejano país esto no es ninguna novedad.

Al parecer, y según los informativos, todo surgió por la disputa de dos comandantes que la maltrataron, la violaron y, después decidieron ejecutarla sin dejarle pronunciar ni una sola palabra.

He de ser sincera y confesar que no he podido ver el vídeo sin censuras que circula por la red. Me duele demasiado.

Lo que sí he hecho ha sido escuchar con atención la noticia en el informativo y analizarla.

La noticia era la “entradilla” para dar a conocer que en Tokio se han reunido más de setenta países y organizaciones internacionales para donar a Afganistán la nada despreciable cifra de dieciséis mil millones de dólares para la reconstrucción de Afganistán.

A cambio de esa importante cantidad de dinero, los países y organizaciones le han pedido al Presidente del Gobierno de Afganistán, Hamid Karzai, que se combata la corrupción para que el dinero llegue a la ciudadanía, que se elabore un calendario para celebrar elecciones entre 2014 y 2015, que se mejore la gestión pública y que también se mejore la defensa de los derechos humanos.

Ni una sola palabra a la situación concreta de mujeres y niñas en aquella sociedad marcada por las reglas tribales y por las de los talibanes que las consideran poca más que seres animales. Y son la mitad de la población y las madres y hermanas de la otra mitad!!

¿Acaso se nos está olvidando en aras a intereses más o menos confesables que en Afganistán las mujeres son privadas de identidad y vida propia?, ¿No recordamos que son apedreadas, y asesinadas por los talibanes con argumentos tan peregrinos como increíbles?, ¿Qué las han despojados de derechos como la sanidad, la educación o la libertad de movimientos?, ¿Nuestras conciencias acomodadas han olvidado que según una reforma legislativa que impuso Karzai hace poco años están permitidos dentro del matrimonio la violación, los castigos corporales y el divorcio sin que medie una sola palabra de ellas, que han sido, de nuevo despojadas de sus derechos humanos más elementales? ¿Todo esto ha sido olvidado por los países y organizaciones internacionales que han acudido a esta conferencia internacional de Tokio?

Tanta hipocresía me da mucha angustia. Angustia por ver cómo se permite que perdure un régimen que desprecia a la mitad de la población, las mujeres sin las cuales no existirían quienes gobiernan, maltratan, ejecutan, violan y pactan que el sistema siga igual de inalterable para que sus privilegios queden impolutos e inalterados.

Y ¿qué pretenden los países donantes y las organizaciones internacionales con este tipo de acuerdos?, ¿Acaso pretenden perpetuar ese sistema asesino de mujeres y niñas?, ¿Pretenden dar alas a un sistema religioso extremista y radicalizado en negar derechos humanos ala mitad de la población que son las mujeres? No entiendo nada.

Pensaba que en estas conferencias se podía intercambiar ayuda internacional por cambios legislativos en lo relativo a mejoras en los derechos humanos de TODA LA POBLACIÓN y no sólo de la mitad de ella, como lo son los hombres. ¿Quién ha reivindicado los derechos de las mujeres en la Conferencia de Tokio para seguir aportando fondos a Afganistán? No he escuchado ni leído ni una sola palabra. Y mientras a las mujeres las siguen ultrajando como hace más de diez años pese a las vanas promesas de sus gobernantes sin que nadie diga ni una sola palabra al respecto. Pero eso si, los eufemismos con aquello de “la defensa de los derechos humanos” actúa como paraguas inmejorable para que las conciencias queden acalladas mientras los intereses no siempre confesables, siguen circulando.

De verdad que siento arcadas cuando escucho, veo o leo estas cosas. No las puedo soportar. No entiendo como se pueden conjugar falta de derechos humanos con ayuda internacional sin que les salgan sarpullidos a los gobernantes que donan dineros públicos para mantener órdenes patriarcales tan primitivos, sectarios y misóginos como el afgano. Pero acabo de comprobar que sigue pasando.

Además hay comprometida ayuda hasta el año 2015 sin que varíen mucho las condiciones. Y eso implica que los derechos humaos de las mujeres afganas van a seguir siendo pisoteados, ninguneados, olvidados y silenciados por una parte importante de la comunidad internacional, mientras los talibanes y los secuaces del régimen de Karzai van a seguir campando a sus anchas sin que nadie les diga nada ni les cuestione su misoginia demostrada.

La imagen del asesinato a balazos de la mujer de hoy seguramente se repetirá y algunas voces particulares o colectivas lo seguiremos denunciando, pero mientras se continúe financiando con fondos internacionales este tipo de gobierno sin que los derechos humanos de las mujeres sean puestos sobre la mesa como algo innegociable mucho me temo que la intolerancia y la misoginia a de los radicales talibanes y afines al gobierno de Karzai seguirán campando a sus anchas.

Hoy me siento mal, muy mal. A la violencia de género hemos de sumar la que sufren millones de mujeres en el mundo por haber nacido mujeres. Y quizás quienes mejor la encarnen sean las olvidadas mujeres afganas vendidas por sus tribus o familias y olvidadas por la comunidad internacional que hemos dejado de velar por sus intereses lavando nuestras conciencias con aportaciones económicas para su teórica reconstrucción. Una reconstrucción que no cuenta para nada con ellas. ¿Es esto justicia?
           
Teresa Mollá Castells
tmolla@teremolla.net
La Ciudad de las Diosas

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