diciembre 26, 2012

“Marginal” aumento de uso de anticonceptivos en el mundo

Durante la última década el uso de métodos anticonceptivos en el mundo creció a un ritmo “muy lento” de apenas 0.1 por ciento cada año, debido a la falta de acceso a servicios de planificación familiar. 

Así lo informó el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en su reporte “Estado de la población mundial 2012. Sí a la opción, no al azar. Planificación de la familia, Derechos Humanos y desarrollo”.

Según el documento, pese a las altas tasas de fecundidad, el aumento de personas que utilizan métodos anticonceptivos ha sido “marginal”, ya que las medidas encaminadas a cubrir y promover el uso de métodos de control natal han sido insuficientes.

A nivel internacional, una de cada 4 mujeres en edad de procrear (15 a 49 años) no desea un embarazo, pero no utiliza ningún método para evitarlo. Esta situación deriva en gestaciones no planeadas.

Así, del total de los embarazos no deseados registrados en países en desarrollo, el 82 por ciento de estas mujeres no utilizó ningún método.

El acceso a anticonceptivos está ligado al nivel socioeconómico y educativo, así como el lugar de residencia de la población femenina, explicó el UNFPA con base en un estudio en 16 naciones de África, Asia, América Latina y el Caribe.

De acuerdo con el análisis, las mujeres urbanas tienen mayor acceso a anticonceptivos que las rurales, aunque al analizar a estas poblaciones por su condición económica, el uso de métodos es superior para las personas con más recursos en las zonas rurales, que para las pobres en las urbes.

La educación es otro de los factores que determina el uso de métodos anticonceptivos, destacó el UNFPA.

Muestra de ello es que las adolescentes con educación secundaría tienen cuatro veces más probabilidades de utilizar métodos de planificación familiar, que las menores de edad carentes de educación.

De igual modo, las tasas de fecundidad entre mujeres sin educación de 15 a 19 años también son cuatro veces más altas que las de las adolescentes que tienen al menos educación básica.

El continente africano permite ejemplificar esta realidad, ya que durante la última década aumentó en 7 por ciento la tasa de fecundidad de las adolescentes sin educación, mientras que entre las menores de 20 años con formación secundaria o superior, ese indicador disminuyó 14 por ciento.

El UNFPA señaló que las jóvenes con mayor instrucción escolar postergan la primera unión, utilizan de forma más eficaz los métodos anticonceptivos y conocen la forma de acceder a ellos.

Además poseen mayor autonomía para decidir sobre su reproducción, y tienen más conciencia acerca del costo socioeconómico de la procreación no deseada.


Por Guadalupe Cruz Jaimes
Fuente: Cimac

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