mayo 17, 2013

Entrevista a Zoilamérica Ortega Murillo "Mi verdad está intacta"

A pesar de todo, Zoilamérica Ortega Murillo es pura sonrisa. Alta, morena y con un pelaje azabache que cae en cascada. Pide que en la entrevista estén sus dos hijos mayores. Quiere que sean testigos. Es más, dice que la decisión de hablar con un periodista la tomó junto con ellos. Quiere hablar porque se siente acosada y porque flotan en el ambiente varias preguntas, después del giro repentino que tomó su vida cuando decidió denunciar públicamente como su violador a su padrastro, Daniel Ortega, en marzo de 1998. ¿Por qué retiró la demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)? ¿Hubo arreglo económico? ¿Era mentira lo de la violación? “Sí, sí, sé que hay muchos rumores”, dice esta mujer que reconoce estar sometida al escrutinio público.

:::¿Zoilamérica Narváez o Zoilamérica Ortega?

Aunque traté de cambiar mi apellido, no hubo proceso que me permitiera cambiarlo legalmente. No pude. Legalmente sigo siendo Zoilamérica Ortega Murillo y por mi trabajo estoy obligada a usar mis apellidos legales.

:::¿Le incomoda usar ese apellido?

No. Son los apellidos de mis hermanos, y, claro, sería menos incómodo si no hubiese ocurrido lo que ocurrió.

:::¿En qué situación está la acusación sobre violación y abuso sexual que hizo en 1998?

En 1998 hice una denuncia e inicié un proceso de búsqueda de justicia en el país que duró cuatro años. Durante esos cuatro años el proceso terminó con una prescripción y todas las puertas de la justicia se me cerraron por completo. A ese proceso de búsqueda de justicia en el país siguieron seis años de tramitar un caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Eso significa diez años de búsqueda de justicia nacional e internacional. A ese momento, después de diez años, y teniendo muy consciente sobre todo la realidad de mis hijos, de mi familia, y la condición de daño del estigma y la discriminación por ser considerada una enemiga política, yo tomé la decisión de retirar la demanda en 1998, lo cual bajo ninguna circunstancia ha significado retractarme de lo que dije. Nadie puede decir que he renegado del pasado. Simplemente, lo que hice fue suspender un trámite judicial para intentar buscar justicia en la vida misma, y sobre todo en tratar de buscar seguridad y estabilidad para mis hijos.

:::¿Hubo un acercamiento familiar con su madre? ¿Con Daniel Ortega?

En ese momento, en primer lugar la demanda era contra el Estado, y yo tomé contacto con ella (Rosario Murillo), por única vez, y con el procurador Hernán Estrada, para tomar la decisión del retiro de la demanda. Desde ese momento yo no he vuelto a encontrarme con ella, y con Daniel Ortega desde 1998 no tengo ningún contacto. El objetivo de ese acercamiento fue retirar la demanda, exclusivamente.

:::Usted llamó a su madre, doña Rosario Murillo, mientras ella comparecía en un programa radial, en lo que pareció ser un acercamiento familiar.

Eso fue el 8 de marzo de 2004. Fue algo más espiritual. Estaba en mi proceso de sanación y ese acercamiento fue diferente a lo que ocurrió en 2008 cuando retiro la demanda.

:::¿Qué buscaba usted con el retiro de esa demanda?

A ese encuentro asistieron mis hijos. Mis hijos han sido testigos de eso en todo momento. He considerado que a quienes debo explicaciones, sobre mi integridad, mi transparencia, es a ellos, para nunca dar un motivo por el cual puedan sentir vergüenza de su madre. A ellos les consta, y teniéndolos a ellos como testigo el tema único del que hablamos fue que el Estado me garantizara seguridad para ellos y estabilidad laboral.

:::Se entendió como la capitulación a su demanda de justicia, incluso se llegó a poner en duda su testimonio.

Ha sido un momento muy criticado, muchas personas lo tomaron como un momento en que me rendí, en el que decidí ceder. Para mí el reconocer cuando hay que cambiar de ruta en la vida requiere de mucha valentía, y con la dignidad que siempre trato que me caracterice hice este planteamiento y procedí a hacer los trámites legales con el equipo de la Procuraduría. Si algo se puede hoy juzgar es que quizás actué de buena fe. Yo sí creí que a partir de ese momento yo iba a poder trabajar en paz, como lo he intentado hacer, que a partir de ese momento iba a dejar de ser considerada una enemiga, por cuanto en un juicio hay dos partes y quizás teniendo el juicio abierto, yo siempre iba a estar del otro lado. Lo único que pedía es ser tratada como cualquier ciudadano y recuperar mis derechos para trabajar en paz y en tranquilidad. Muy temprano supe que había una gran dosis de desconfianza y que quizá no iba a poder alcanzar lo que me había planteado en esos términos.

:::Mucha gente tomó ese paso como una forma de desmentirse de lo que había dicho en su denuncia.

Por eso estoy aquí con mis hijos, porque a ellos les consta todo lo que ocurrió en esa conversación, en esa única conversación. No existe un solo documento, una sola declaración, donde yo niegue lo que ha ocurrido. No existe una sola evidencia de retractación, y en mi trabajo estoy llevando a la práctica la experiencia personal de alguien que quiere trascender su historia, pero sobre todo no ser recordada como alguien que fue víctima de la justicia. Ese fue el sentido de quitar la demanda. No quiero ser recordada como alguien que fue derrotada por el poder político, y por eso hoy nuevamente vuelvo a hablar. Vuelvo a hablar porque hay una situación de bloqueo económico, un intento de crearme una cárcel a mi práctica institucional, de reducirme a las cuatro paredes de mi oficina, porque soy una verdad que públicamente incomoda. Quiero ser recordada como alguien que a pesar de todo no le han impedido ser feliz, no le han impedido recuperar la serenidad. Yo no tengo nada que ocultar. Si puedo dar la cara en este momento es porque no ha habido de por medio absolutamente nada de lo que tenga hoy que arrepentirme. Mi verdad sigue intacta. Está intacta en la memoria de la gente. Yo recibo a diario testimonio de personas, aun personas sandinistas, que saben que está llegando la hora en que todo mundo pierde el miedo. No quiero que el miedo vuelva a paralizarme.

:::¿Usted sostiene cada palabra del testimonio de 1998?

Absolutamente… Esa verdad está intacta, y está en los lugares que la justicia de Nicaragua quiso que estuviera.

:::¿Hubo en algún momento una negociación económica, que se haya dado, solicitado u ofrecido?

Absolutamente no. Quiero decir que la forma de retirar la demanda es una forma jurídica que no permite ninguna indemnización. Por otro lado, a cambio de tomar esa decisión no hubo ningún soporte económico. No formo parte de los negocios de la familia, no tengo relación económica en ninguno de los negocios de la familia, con mucho orgullo he estado siempre trabajando. Y es con este bloqueo económico que se está afectando el sustento de mis hijos, mi capacidad de ejercicio profesional con el cual puedo mantener a mi familia. Quiero decir que mis hijos han logrado salir ilesos de todas estas situaciones, son muchachos sanos, con una vida normal, pero lógicamente como madre me preocupa su futuro a partir de este momento, porque tengo que reconocer que esta actitud va a tener un daño en mi capacidad de ejercicio profesional, en mi capacidad de ingreso económico, y quizá ese es el costo que muchas personas están pagando por asumir un rol social y por decir lo que piensan.

:::Se habló de que le habían entregado el Hotel Seminole, que iba a ser directora de un medio de comunicación.

Absolutamente no. Todo han sido rumores, yo no soy empresaria, no tengo acciones en ninguna empresa familiar, ni soy parte de ningún grupo económico en el país, ni de la familia Ortega Murillo ni de ninguno otro grupo empresarial. Tengo que decirlo: ni me lo han ofrecido ni lo he pedido. No he sido parte de ninguna opción de cargo público, todo lo contrario, siempre los ministros, los viceministros, los alcaldes, sienten que tienen que ir a pedir permiso para trabajar conmigo porque se ha impuesto como una cultura que soy una persona vetada por los funcionarios de más alto cargo de este país.

:::¿Se refiere al presidente Ortega o a doña Rosario Murillo?

A ambos. Ambos son los altos funcionarios, y una cadena como en este último evento que fue el vicecanciller Valdrack Jaentschke, que ha ejecutado toda esta política de persecución hacia mí.

:::¿Usted se siente acosada?

En los últimos años he estado intentando reconstruir la organización en la cual he trabajado en los últimos veinte años, que obviamente después de todo mi proceso público pagó un costo importante. El hecho de que a partir del año pasado empecé a recibir solicitudes de trabajar en otros países de Centroamérica, fui electa presidenta de la plataforma centroamericana de prevención de violencia, creo que intensificó una serie de acciones de las cuales venía siendo sujeta. Siempre he sabido que se controlan mis actividades, una desconfianza hacia mi acción pública, con la cual he convivido más prudencia que por otra cosa. Sin embargo, a partir que empecé a asumir estas responsabilidades desde octubre pasado empecé a recibir llamadas de funcionarios de gobierno planteándome que yo no tenía autorización para trabajar. Sin embargo, esto se agravó en el mes de enero, cuando ya tenía coordinaciones con el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) para trabajar con alcaldías de Centroamérica y por primera vez, de manera clara, el vicecanciller Valdrack Jaentschke hizo las llamadas debidas a funcionarios del SICA para informar que no había autorización en Nicaragua para hacer este tipo de trabajo conmigo.

Finalmente, y lo más sorprendente tuvo que ver con la llamada que el mismo vicecanciller Jaentschke hizo al embajador de Noruega para informar de la preocupación que el Gobierno tenía y presionar para que se suspendieran los convenios a firmar con nuestra organización. Esta práctica pone en evidencia una suerte de matonaje en el quehacer diplomático, porque se viene a usar los convenios de cooperación como forma de intimidar o eliminar quehacer social que puede ser de alguna manera menoscabado.

:::¿De quién se declara perseguida? Del Estado, del Frente Sandinista o de Daniel Ortega y su esposa, doña Rosario Murillo?

Yo tengo las evidencias de estar siendo perseguida por el Estado de Nicaragua y por los altos funcionarios de ese Estado. Tengo todas las evidencias y por eso me he reservado el derecho de volver a plantear en un escenario judicial que aquí ha habido persecución a una defensora de derechos humanos, pero además que se me está nuevamente persiguiendo por haber hecho uso de la justicia en el pasado.

::::Pero si hubo una especie de tregua cuando retiró la demanda, ¿qué pasó para que ahora vuelva el acoso?

Esa es la pregunta que hoy todo mundo hace y que quisiera enfatizarla, porque la gente pregunta ¿qué pasó? Supone que las cosas se habían resuelto. Y yo quiero insistir en que las cosas tuvieron una solución legal, yo di un paso de buena fe para que las cosas tuvieran una solución legal, pero nosotros nunca hemos tenido una solución familiar. Por lo tanto, cuando se hace esa pregunta se piensa que hubo una etapa de solución familiar. Quiero dar como dato: en seis años solo he tenido acercamiento físico a mi madre durante la reunión en la que participó el procurador Hernán Estrada y mis hijos, para el tema legal. En segundo lugar, mi hijo menor (8 años) no conoce a mi madre. Mis hijos han tenido gestos muy hermosos de mis hermanos, esporádicos pero gestos muy hermosos, pero eso no significa que exista una relación familiar. No hemos tenido una relación familiar, hemos encontrado una solución legal.

:::¿Por qué entonces revivió el acoso?

Esa pregunta ojalá te la pudieran contar ellos. Yo solo puedo marcar la lógica de mis actuaciones. Los primeros años después del retiro de la demanda me concentré en un trabajo de muy bajo perfil, enfocada en reconstruir el daño de diez años de búsqueda de justicia. Yo puedo hacer una asociación en que en el momento en que yo empecé a tener mayores oportunidades, creo que el trabajo en Centroamérica incomodó mucho, preocupó, al ser considerada yo una amenaza, que no entiendo las razones. Ellos tienen todo el poder. Algunos han llamado a lo que me está ocurriendo “muerte civil”.

:::¿Se siente civilmente muerta?

No, no. La mayor satisfacción que he tenido con toda esta situación es darme cuenta de la diferencia. Yo soy una persona que no tengo resentimiento. Tengo absoluta paz en mi corazón y es lo que me permite ver estas adversidades. Y si otros no han sanado del pasado, yo sí sané, y eso me permite enfrentar este nuevo episodio con firmeza, con palabra y también reconocer que esta vez no estoy sola.

:::Zoilamérica se convirtió en una bandera para los movimientos feministas... Pero eso ya no se siente así. Como que se desencantaron con retiro de la demanda...

He tenido un caminar que quizá rompe muchos paradigmas. Hay un paradigma de que el que lucha se sacrifica. El que lucha muere. Tenemos que poder ser capaces de sonreír, encontrar satisfacción en la lucha. Alguna gente esperaba que yo me inmolara, que yo me quedara atrapada precisamente en la cárcel que resultan los procesos judiciales en las cuales las personas llegan a dañar su salud. Creo que ese es un primer paradigma que yo rompí, el derecho que tengo a no aceptar que los mecanismos sociales de búsqueda de justicia terminaran con mi vida, terminaran con mi salud, con el futuro de mis hijos. Muchas personas en lo político no entienden, pero en lo personal sí. Si bien los movimientos no han continuado haciendo declaraciones públicas a mi favor sí recibo mucho apoyo. Creo que se han impulsado muchas campañas de rumores, y atentaron contra la confianza que muchas personas tienen sobre mí y es por esa razón que estoy dando esta entrevista. Y sí, hay mucha gente presa del miedo, de manifestar su apoyo. Tengo mucha gente que me apoya dentro de las estructuras del Frente Sandinista y eso me enaltece.

:::¿En su vida personal se ha sentido vigilada?

Hay una especie de escrutinio público hacia mi persona. Es algo incómodo. Para mí ha resultado indignante que a las personas con las que trabajo son sujetas de interrogatorios, se les interroga después que se reúnen conmigo. Merezco poder trabajar en paz. Si hice mi denuncia fue para ser libre y quiero seguir siendo libre como los soy cuando hago mis actividades, cuando manifiesto un sentido del humor que muchos dicen que no es políticamente correcto, hago mía la canción de Calle 13, no nos pueden robar la risa, y creo que mi lucha por la libertad mía es la lucha por la libertad de mucha gente. Si yo logro ser libre como persona puedo dar un ejemplo de libertad y de felicidad a los demás.

:::¿En algún momento pensó irse de Nicaragua?

Es la frase más escuchada de las últimas dos o tres semanas. Yo voy a luchar por estar en mi país. Mucha de esa vocación de lucha que tengo la heredé de la revolución. Yo soy hija de la revolución.

Por Fabián Medina
Fuente: La prensa.com.ni

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