junio 13, 2013

INVESTIGACIONES EN TORNO A PROCOMÚN, CUIDADOS, COMUNIDAD Y AFECTOS EN ZEMOS98

La autora, una de las organizadoras de la residencia ‘Copylove’ de Zemos98, nos ofrece un aperitivo de los debates surgidos en torno a este festival sevillano.
 
Conectadas. Una dinámica de grupo durante las sesiones de Zemos98. / Zemos98
 
Copylove aterrizó en el marco del Festival Zemos98 hace algo más de un año con una premisa aparentemente sencilla: investigar qué relaciones establecen los afectos y los cuidados en el seno de una comunidad de agentes que trata de generar bienes comunes. Tras esta hipótesis de partida, el grupo coordinador de la investigación, formado por Rubén Martínez, Txelu Balboa (Colaborabora) y yo misma, convocó a través de unas residencias que tuvieron lugar entre febrero, marzo y abril de 2012 a distintas integrantes de colectivos con experiencia comunitaria previa para poner en común prácticas y pensamientos relacionados con la gestión de los afectos, el procomún y las comunidades.

Procomún, amor y remezcla fueron los tres conceptos iniciales que, en su relación, abrían el campo de juego para empezar a construir de forma colectiva el sentido de ‘copylove’. Pronto entendimos que son tres esferas interrelacionadas que se alimentan entre sí, los afectos alimentan al procomún y viceversa: poner los afectos en el centro, entender que el procomún ya parte de una comunidad, ser capaces de ver que éstas tienen lazos constitutivos y valores, pero también que, para ser sostenibles, requieren de un trabajo de cuidados, de una construcción subjetiva a través de los afectos.
Procomunes invisibles: Lo imprescindible

Quisimos nombrar cuáles eran esas prácticas que a veces, de tan incrustadas en nuestra cotidianidad, pasan desapercibidas, pero que son imprescindibles para sostener nuestras vidas. Definimos los procomunes invisibles, por tanto, como aquellos recursos no-monetarios, modos de hacer que (para bien o para mal) hemos asimilado, procesos que nos han enseñado o que hemos adquirido en nuestro hacer comunitario y que hacen sostenibles a las comunidades. Estos comunes en ocasiones son invisibles porque los hemos interiorizado como parte “natural” de nuestra práctica, pero en otras –las más numerosas y sobre todo las que se identifican históricamente con el trabajo asignado a las mujeres– son invisibilizados por el régimen desarrollista en el que vivimos.
 
Nuestras dudas vienen de observar cómo el discurso de los afectos y la intimidad ha sido utilizado por los regímenes hegemónicos para sofisticar sus formas de control

Con esta herencia llegábamos a un nuevo punto de inflexión en la investigación. Necesitábamos poner en orden lo aprendido y formular nuevas preguntas. Siguiendo ese rastro, nos parecía que el concepto de procomunes invisibles etiquetaba bien todo lo aprendido hasta ese momento y nos daba la oportunidad de seguir desvelando prácticas que exceden lo que se considera productivo. Iniciamos una serie de entrevistas con colectivos y asociaciones de Bilbao y Barcelona para extraer nuevas preguntas que trasladar a la nueva Residencia Copylove. Para ello, tomamos tres temas que habían estado presentes en la primera fase de la investigación y que nos servían para profundizar en ellos de cara a la segunda. Tres grandes conceptos que, en diálogo con lo anterior, nos servían para seguir haciéndonos preguntas sobre copylove: comunidad, memoria y vida.
Comunidad: Constante cambio

Pasamos de considerar las comunidades como espacios más o menos reconocibles a hacer un zoom y descubrirlas como territorios en tensión donde lo personal, lo colectivo y lo común están en constante relación y negociación. Esta confrontación constante entre lo que forma parte de nuestros intereses individuales y lo que es común genera procesos excluyentes e incluyentes que acaban marcando el devenir de una comunidad: si es más abierta, si tiene normas robustas, si puede crecer, si es cerrada, si dialoga con el exterior. ETCS, una organización de iniciativa social sin ánimo de lucro creada en 2004, ha concluido que las comunidades son monstruosas: “Forzar los límites de la comunidad (...) es hacer que arda”, nos recordaba Guillermo Zapata en la residencia.

Memoria: Buena salud de la marea

Decía Rubén Martínez, hablando sobre la importancia de la memoria en los colectivos: “Cuando nos narramos, cuando relatamos nuestras experiencias comunitarias, a menudo nos agarramos a aquello que pensamos que dota de un mayor sentido fundacional al proyecto”. Es un relato “oficial” conducido a veces por inercias, propulsado por una forma de pensar las genealogías de los grupos que no dialoga con la riqueza producida por el conjunto de memorias que consolidan una experiencia colectiva. Para que la memoria pueda crear códigos comunes que nos lleven a la acción ha de poder ser hackeable, complejizable, ha de poder huir de los fetiches y poder detectar, una vez más, los procomunes invisibles.

¿Qué vida?: ¿Y tú me lo preguntas?

¿Cuál es la vida que queremos poner en el centro? Nuestras dudas vienen de observar cómo el discurso de los afectos y la intimidad ha sido utilizado por los regímenes hegemónicos
para sofisticar sus formas de control. Si nos hacemos la pregunta ¿con qué fin se activan,
se visibilizan, los procomunes invisibles? Podemos responder de dos maneras: para generar autonomía, autogestión y autogobierno o para todo lo contrario, usurpar los afectos para hacerlos productivos. La primera respuesta tiene que ver con la ‘cuidadanía’, la segunda con el leviatán que amenaza a la vida. Carolina del Olmo nos recordaba que el afecto es un concepto prepolítico: “La vulnerabilidad, la interdependencia, son los aspectos que nos constituyen como animales humanos”. El broche final sobre estas reflexiones llegó de la voz calmada de Marina Garcés, que concluyó esta última edición de copylove preguntándonos cómo ser capaces de decir “nosotros” hoy día, haciéndonos pensar sobre cuál es la vida en común que nos vincula, “¿aquella que se establece a través de un contrato social?”. Según las palabras de Marina, no llegamos al compromiso a través de una decisión política o vital, sino que ya estamos en él. La vida es siempre vida en común.

El por qué del uso del modelo de ‘residencias’

El formato residencia nos ofrece la oportunidad de sumergirnos en un espaciotiempo exclusivo para pensar colectivamente qué potencia se esconde detrás de aquello que denominamos ‘copylove’, que hasta entonces sólo era un término inventado. La residencia se ha convertido en el espacio natural para el encuentro y la reflexión sobre todo lo que tiene que ver con este concepto.
 
Por Sofía Coca
Fuente: Periódico Diagonal

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in