Dos primeras damas diferentes
La esposa del presidente norteamericano tiene 52 años. Brillante abogada, llegó a estar entre las 10 mejores de los Estados Unidos, en mejor posición que su marido. Nació en el seno de una familia trabajadora del sur de Chicago, fue a escuelas públicas, y con el esfuerzo de sus padres, él empleado en una planta de agua, y ella, secretaria, pudo llegar a la universidad, su gran sueño: estudió Sociología y Estudios Afroamericanos en Princeton y se graduó en Derecho en la prestigiosa Harvard. Awada tiene 11 años menos. Tuvo una infancia sin privaciones: su familia, de clase media acomodada, la envió a un colegio privado del barrio de Belgrano y luego a realizar unos cursos sobre diseño de moda en Inglaterra.
Cuando asumió Barack Obama al frente del gobierno, Michelle se convirtió en la primera primera dama afrodescendiente en ocupar la Casa Blanca. En su árbol genealógico figura Jim Robinson, un esclavo nacido en Carolina del Sur, donde aún vive gran parte de su familia. En los últimos años, Awada y Cheeky, dos de las marcas de la familia de Juliana, fueron involucradas judicialmente en una megacausa de empresas textiles que “tercerizaban” la fabricación de sus prendas en talleres clandestinos, con trabajo esclavo. Los Awada alegaron que desconocían que compraban productos manchados por la explotación laboral, les creyeron, y así consiguieron el sobreseimiento.
En la Universidad de Harvard, Michelle reclamó la contratación de profesores miembros de minorías. Fue también funcionaria pública en la alcaldía de Chicago, donde trabajó como comisionada asistente de planificación y desarrollo y, según figura en su CV, poco después fundó el capítulo de Chicago de Public Allies (Aliados Públicos), un programa de AmeriCorps que prepara a los jóvenes para el servicio público, donde asumió el cargo de directora ejecutiva. A su paso por la Universidad de Chicago, como decana asociada de servicios estudiantiles, promovió el primer programa de servicio comunitario de esa casa de estudios.
Michelle ha mostrado a lo largo de su carrera una especial sensibilidad por temáticas que involucran a la niñez y juventud. Abanderada de las frutas y verduras, lidera la campaña “Let’s Move” (Movámonos), que ya cumplió seis años, para promover una alimentación saludable entre niños y niñas y la práctica de ejercicio físico para combatir la obesidad infantil, enorme problema de salud en los Estados Unidos, donde los índice de obesidad se han triplicado en las últimas tres décadas y al menos uno de cada tres niños tiene sobrepeso. Ha llegado a publicar un video en Vine cantando junto a un nabo, mostrando como en otras intervenciones públicas, tener un gran sentido del humor. Aunque algunas voces la critican por no tener pudor y por la sobreexposición en los medios y redes sociales. Más recientemente, en 2015, lanzó otra campaña para que las y los adolescentes, sigan estudios superiores en beneficio de su futuro profesional y su estándar de vida. En este caso grabó un videoclip junto con el cómico Jay Pharoah, conocido por formar parte del famoso programa Saturday Night Live, donde se la ve rapeando y bailando con movimientos característicos del ritmo y anteojos oscuros, por los jardines y salones de la Casa Blanca, alentando a jóvenes, chicas y varones, a llegar a la universidad. Incluso, recuerda su propia historia: de un hogar humilde a Harvard. “Cualquiera realmente puede cumplir su sueño”, los alienta. Pero les aclara que “las cosas no suceden mágicamente” y los empuja a llenar su cabeza de “conocimientos”, para progresar en la vida.
A nivel mundial, Michelle promueve la campaña #62MillionGirls”, desde la cual busca concientizar sobre las 62 millones de niñas en el planeta que no pueden ir a la escuela, porque en distintas culturas las mujeres todavía no gozan del derecho a estudiar en igualdad de condiciones que los varones. Gran comunicadora, se mueve en redes sociales con enorme impacto. En la última semana, publicó una emotiva carta, dando cuenta de esta situación, en el newsletter más popular del momento, el de Lena Dunham, la creadora y protagonista de la serie Girls de la cadena estadounidense HBO. “Tiene mucho que ver con las actitudes y creencias: la creencia de que las niñas deben ser valoradas como cuerpos y no como mentes o que simplemente no son dignas de una educación y su mejor oportunidad es casarse de adolescentes y empezar a tener hijos”, cuenta Michelle. Y confiesa el carácter personal que tiene el tema para ella después de haber viajado por todo el mundo y encontrarse con historias desgarradoras de muchas niñas inteligentes y trabajadoras que caminan kilómetros para poder llegar a la escuela o que pasan las noches estudiando después de trabajar y cuidar a su familia.
En el marco de su campaña por una alimentación saludable, es conocido que Michelle armó una huerta en los jardines de la Casa Blanca, cuya producción se destina a familias de bajos recursos. La esposa de Macri dejó trascender que imitaría a Michelle con esta iniciativa, pero no se informó a quién se destinarían las verduras cultivadas en Olivos.
Por Mariana Carbajal
Fuente: Página/12
