Masturbación y el placer
El placer es necesario para poder vivir, y una de las formas de poder entregarnos placer es a través de la masturbación.
Veamos la definición de masturbación:
“Estimulación o manipulación de los órganos genitales o de zonas erógenas para proporcionar goce sexual.”
Esta es la definición más simple que podemos encontrar, pero antes de tomar la masturbación como una técnica sexual, la cual es muy recomendada en las terapias sexuales, es un acto de lo más natural y que todas, todos y todes la hemos realizado. No hace falta tener expertiz, solamente la habilidad y la curiosidad para poder descubrirte y disfrutar de tu propio placer, abriéndote al sentir de tu cuerpo.
Como es una práctica muy simple y se tiene acceso a ello de manera fácil, los grandes eruditos de las historia antigua, sobre todo los que se respaldaron con las religiones donde las mujeres dejaron de ser protagonistas, decidieron que no podía ser que la facilidad de tener placer sea tan simple y para evitar “posibles” explosiones de libertad y descontrol de los cuerpos, tomaron la decisión de indicar que el tocarse las partes íntimas y sentir gusto por ello era “pecado” y que caerían en las “profundidades del infierno”.
Esto hizo que varias culturas perdieran la posibilidad de descubrir sus cuerpos durante siglos y con ello el poder de crearse placer ellas mismas. El placer es el motor de muchas las cosas que el ser humano/a necesita, a través del placer creamos, destruimos, caminamos y tomamos decisiones. Y el prohibir la manera más simple para obtener este placer, desde mi punto de vista, es romper con la propia evolución.
Pero volviendo a la definición que inicialmente colocó al inicio de este escrito, la masturbación no es solo la estimulación de los órganos sexuales externos, sino también de otras zonas erógenas que cada persona puede tener. Por ello la masturbación abre muchas posibilidades de la obtención del placer, no solo para una misma, sino también para otres, aportando en el descubrimiento de nuestros propios sentires y de nuestro cuerpo.
Los hombres, históricamente ha practicado la masturbación en conjunto, junto con otros hombres, sea observándose o compartiendo esta práctica con el otro. Esta forma de practicarla no conlleva que sea homosexuales, sino que es algo que la misma naturaleza lo llama. Se conocen clubs, sobre todo de cultura anglosajona (Gran Bretaña y Estados Unidos), que, pagando una mensualidad o una membresía anual, hombres de diversos niveles socioeconómicos, acuden a masturbarse en grupo, no habiendo una preferencia sexual en esta práctica, solamente el placer de realizar un acto que por siglos se ha hecho de manera grupal. Importante señalar aquí la visión cultural de estos países, donde la religión protestante abrió otros caminos de progreso intelectual para los hombres, ampliando espacios de pensamiento crítico. De igual forma, siempre con una mirada patriarcal y de control hacia las mujeres.
Finalmente, las mujeres han sido las más castigadas en prácticamente todas las culturas religiosas conservadoras, donde el control del cuerpo era esencial para la pureza del ser. Es por ello, el que las mujeres no podían tener placer sin el control del hombre, sino que, por ellas mismas, era muy mal visto o directamente imposible para los cánones morales. Solamente son los hombres que pudieran utilizar esta práctica para en último caso, calmarlas, si ella estuviera diagnosticada como de “histerica”. A finales del siglo XIX, se hizo muy presente este diagnóstico en mujeres que tenían algunos síntomas como desfallecimientos, retención de líquidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, insomnio, pérdida del apetito, nerviosismo, irritabilidad y agresividad. Uno de los tratamientos era el que el médico aplicara la masturbación a sus pacientes, pero esto conllevo a cansancio para ellos, y surgió la creación del vibrador (vieron que el placer finalmente ayuda a crear…).
Durante está época, Freud, padre del psicoanálisis, mira a la masturbación como una práctica que pervierte el carácter, creando adicción. En concreto:
“pervierte el carácter [de una persona] en más de un sentido… pues lo acostumbra a alcanzar fines importantes sin esfuerzo alguno, por caminos fáciles y no mediante un intenso desarrollo de energía, y en segundo lugar, eleva el objeto sexual, en sus fantasías concomitantes a la satisfacción, a perfecciones difíciles de hallar luego en la realidad.” Ensayo “La moral sexual y la nerviosidad moderna”, Freud.
Debemos mirar a Freud como hijo de su tiempo, es decir, eran los comienzos de las primeras teorías de la sexología. En parte podemos rescatar de esta definición que la masturbación como cualquier práctica mal realizada puede llevar a crear problemas en el comportamiento. Si la utilizamos para soltar ansiedad puede crear dependencia y con ello problemas en los hombres de eyaculación precoz y en mujeres anorgasmia (falta de obtención de orgasmo).
Finalmente, la masturbación es una práctica ancestral, y por ello no debemos perderla, al contrario, vivirla lo más sana posible para que no tengamos ningún problema en vivir nuestra sexualidad, teniendo una salud sexual maravillosa, disfrutando muestro cuerpo de manera libre.
Por Paloma de la Paz Montes Araya.
Trabajadora Social. Sexologa – Terapeuta sexualidad sagrada. Acompañante de mujeres en diferentes ciclos de su vida sexual. Doula y estudiante de partería ancestral.
Fuente: Emancipa

