El desempleo en Chile vuelve a tener cara de mujer en 2026. Las barreras para su autonomía económica
Las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en su último Boletín Estadístico de Empleo para el trimestre móvil enero-marzo de 2026 han confirmado una noticia preocupante: la desocupación de las mujeres ha vuelto a cruzar la barrera de los dos dígitos, situándose en un 10,0%.
Mientras la tasa nacional se ubicó en un 8,9%, la realidad para las mujeres muestra una brecha persistente frente a los hombres, cuya tasa de desempleo fue del 8,1%, según el mismo reporte del INE. Esta diferencia de casi dos puntos porcentuales evidencia que el mercado laboral chileno sigue operando con lógicas de la división sexual del trabajo, que legitima la desigual participación laboral de las mujeres en el acceso, las condiciones y el tipo de empleo que realizan durante su ciclo activo y que, posteriormente, recae al momento de jubilarse.
Elaboración basada en datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Boletín de Empleo Trimestral Nº 330 (2026).
El fenómeno de que "el desempleo tiene cara de mujer" se explica por una presión que el mercado laboral no logra absorber en las siguientes barreras:
- La mayor búsqueda, menor respuesta: La fuerza de trabajo de las mujeres creció un 1,8%, lo que demuestra un alto interés de las mujeres por trabajar. Sin embargo, la creación de empleos para ellas solo creció un 1,2% en doce meses.
- La trampa de la informalidad: Casi una de cada tres mujeres ocupadas (un 28,4%) se desempeña en el sector informal, trabajando sin contratos ni seguridad social. Por tanto, generando lagunas laborales que afectarán sus pensiones
- El desempleo invisible: Si sumamos a quienes no buscan empleo activamente pero estarían disponibles si las condiciones de cuidado cambiaran, la tasa de desocupación "oculta" en mujeres llega al 20,8%.
Según la CEPAL, estas barreras afectan directamente a la autonomía económica de las mujeres, definida como la capacidad de las mujeres para generar ingresos y recursos propios a partir del acceso al trabajo remunerado en igualdad de condiciones que los hombres, lo cual les permite tener control sobre su vida y participar plenamente en la toma de decisiones (Consenso de Brasilia, 2010).
Por lo mismo, resulta imprescindible que se avance en la tramitación del Boletín 12.742-13, que busca reformar el sistema de sala cuna para que deje de ser un desincentivo a la contratación de las mujeres y se transforme en un derecho universal y solidario. Además de implementar la ejecución de la Ley Nº 21.805, de 2026, que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida), siguiendo el reconocimiento de los cuidados como derecho y el principio de la corresponsabilidad de la Opinión Consultiva 31 (Corte IDH, 2025). Dado que la ciudadanía laboral de las mujeres requiere replantear la relación productiva-reproductiva del trabajo para impulsar su autonomía económica.
Por Daniela Andrade Zubia
Candidata a Doctora en Estudios de Género
Universidad Nacional de Córdoba (UNC) Argentina
La Ciudad de las Diosas
