La miopía del mercado laboral chileno y la elasticidad de las mujeres a cargo de los cuidados: el inminente desplome de la fuerza social del trabajo
Esta pérdida drástica de la reproductividad poblacional responde a que el mercado laboral impone una severa penalización a la responsabilidad de los cuidados, principalmente a cargo de las mujeres. La maternidad tiene un costo directo en las condiciones laborales de las mujeres, ya que el mandato normativo cultural de la división sexual del trabajo se impone en leyes complementarias de corresponsabilidad social/parental de los cuidados (Contreras y Plaza, 2010, y Perticará y Bueno, 2023). En consecuencia, se produce un desequilibrio entre el ciclo reproductivo de la sociedad y el ciclo productivo de la economía.
De acuerdo con Claudia Goldin (2021), la arquitectura del mercado laboral moderno premia de forma desproporcionada los "trabajos voraces" (greedy jobs), aquellos que exigen disponibilidad absoluta y jornadas rígidas que no dan cabida a negociar la flexibilidad de horarios. Entonces, cuando las dinámicas familiares demandan tiempo de cuidado, las mujeres ceden su trayectoria laboral para asumir la crianza y los cuidados familiares, ensanchando la brecha salarial y de ocupación frente a los hombres. Esto refleja lo que Joan Tronto (2013) define como una "irresponsabilidad privilegiada", donde el mercado formal y los hombres se desentienden de la vulnerabilidad biológica e intrínseca del ser humano, delegando de manera invisible la carga ética, económica y física de sostener la vida humana en las mujeres.
Durante los últimos treinta años en Chile, la baja natalidad se ha visto influida por la sobrecarga de cuidados que recae en las mujeres y la falta de flexibilidad del mercado laboral. En particular, el mercado laboral, con una mirada cortoplacista, ha castigado la contratación de mujeres en edad reproductiva, provocando la reversión del crecimiento vegetativo de la población, tal como se expone en el gráfico a seguir:
Asimismo, las leyes, como mecanismos normativos permeados por la división sexual del trabajo, han regulado complementariamente la responsabilidad de los hombres para hacerse cargo de la crianza y ejercer los permisos de responsabilidad familiar. Tampoco el Estado garantiza el carácter universal de los cuidados como derecho—un ejemplo crítico es el artículo 203 del Código del Trabajo, que solo da derecho a sala cuna si la empresa tiene más de 20 trabajadoras—(Código del Trabajo, 1931, y Perticará y Bueno, 2023). Por eso, no es de extrañar que el 94,5% de las mujeres que se encuentran económicamente inactivas no busquen un empleo en el mercado formal debido a responsabilidades familiares permanentes (Instituto Nacional de Estadísticas, 2025).
En la práctica, al no existir un diseño legal que fomente una corresponsabilidad parental efectiva —que obligue a un reparto equitativo del tiempo de crianza entre padres e hijo(a)s e involucre activamente a los hombres— ni una corresponsabilidad social —donde el Estado y las empresas asuman de manera colectiva el soporte de los cuidados—, las mujeres enfrentan una severa pérdida de oportunidades en el empleo formal, viéndose forzadas a retrasar su ciclo reproductivo para intentar proteger su desarrollo laboral. Dado que, la brecha de la participación laboral es negativa para mujeres a cargo de hijo(a)s de menos de 5 años, como a continuación se indica en el gráfico:
Gráfico 2: Brecha de participación laboral por sexo a cargo de cuidados de <5
En la misma sintonía, los datos recientes del registro del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida 2025) muestran que, de un total de 216.000 personas inscritas para ejercer labores de cuidado (no remuneradas) como parte de un vínculo familiar, el 85,7% corresponde a mujeres y el 14,3% a hombres. Una situación que evidencia que las mujeres sostienen el peso de asistir a personas mayores, personas con discapacidad o integrantes del hogar con diferentes grados de dependencia, de moderada a severa, ya que la sociedad da por hecho que es parte de su deber social y que como trabajo reproductivo está fuera de las fronteras de la producción de la economía para ser remunerado. En el siguiente gráfico se observa esta desigual distribución:
Gráfico Nº 3: Distribución por sexo en el cuidado de personas mayores, con discapacidad o dependencia (2025)
Desde esta perspectiva, la desigual responsabilidad de los cuidados destruye la autonomía económica de las mujeres, ya que no pueden generar sus propios ingresos ni cotizar en el sistema de seguridad social para su futura vejez (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2010). Al ver que tener un(a) hijo(a) o asumir los cuidados diarios de una persona mayor o con dependencia severa significa perder el empleo, enfrentar barreras de contratación o quedar en la precariedad informal, la decisión de atrasar la maternidad hasta los 30 años o no tener hijo(a)s opera como una respuesta lógica de resguardo para protegerse económicamente (Contreras y Plaza, 2010).
La caída demográfica de Chile no es un hecho aislado, sino un espejo del inminente desplome de la fuerza social del trabajo, ya que en definitiva el cuidado de la vida constituye la base indispensable de toda la actividad productiva del país (Pérez Orozco, 2014). Por lo mismo, las leyes necesitan reformularse estructuralmente y la política pública debe vincular el tiempo de las mujeres y repartir los cuidados desde una justicia de género (Correa, 2015 y Fraser, 2000).
Por Daniela Andrade Zubia
Candidata en Estudios de Género
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
Referencias
Código del Trabajo de la República de Chile. (1931). De la protección a la maternidad, la paternidad y la vida familiar [Título II del Libro II]. Diario Oficial de la República de Chile.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2010).Consenso de Brasília. Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. 16 de julio de 2010.
Contreras, D., y Plaza, G. (2010). Cultural factors in women’s labor force participation in Chile. Feminist Economics, 16(2), 27–46.
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Pérez Orozco, A. (2014). Subversión feminista de la economía: Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños.
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Tronto, J. C. (2013). Caring democracy: Markets, equality, and justice. New York University Press.
