Nuria Varela reivindica el feminismo frente a un sistema “sostenido sobre la desigualdad”
En una reciente entrevista en Radio Xallas, la periodista y escritora Nuria Varela reflexionó sobre la trayectoria que la ha llevado desde las cuencas mineras asturianas hasta las primeras líneas de conflictos internacionales. Varela, ofreció una ponencia en el foro «Alza Voz de Muller» en Vimianzo, analizó las razones detrás de un sentimiento compartido por muchas mujeres: el agotamiento crónico derivado de un sistema que, a su juicio, continúa sustentándose sobre la desigualdad.
Entrevista a Nuria Varela
El periodismo como “gafas moradas”
Para Varela, el compromiso feminista y el periodismo se han retroalimentado a lo largo de su carrera. Su trabajo como corresponsal en escenarios como la crisis de Ucrania, la guerra de Bosnia o los feminicidios de Ciudad Juárez le permitió, según explicó, ponerse las “gafas moradas” para observar la discriminación estructural.
Entre todas sus experiencias, destacó como la más dura su estancia en el Afganistán controlado por los talibanes antes de 2001, donde, según relató, la mitad de la población quedaba invisibilizada. “No hay nada comparable al horror que puede ser un régimen como ese, en el que la mitad de la población… no somos nada”, afirmó.
La paradoja del cansancio y la retórica de la igualdad
El eje central de su intervención giró en torno al cansancio femenino, un asunto que ya abordó en su obra literaria. Nuria Varela sostuvo que ese agotamiento no es individual, sino político y estructural.
“Las mujeres estamos muy cansadas… por la violencia que soportamos… y por esa exigencia que el patriarcado se ha empeñado en colocarnos de hacernos responsables y culpables de todo lo que ocurre en el mundo”, señaló.
La escritora cuestionó además lo que definió como la “retórica de la igualdad”, un discurso que, según indicó, choca con la realidad de los indicadores sociales. Aunque reconoció avances, apuntó que en España persisten brechas de género en ámbitos como los salarios, las pensiones, los cuidados o el patrimonio.
“La igualdad se ha convertido en una retórica, no en el nervio central de nuestra democracia”, aseguró.
El poder y la violencia estructural
Varela defendió que el origen del problema se encuentra en un reparto desigual del poder, donde “todo lo masculino es valioso y todo lo femenino está deteriorado”.
Como ejemplo, mencionó diferencias presentes incluso en el lenguaje profesional: mientras ellos son “chefs”, ellas son “cocineras”; mientras ellos son “estilistas”, ellas son “peluqueras”.
Sobre la violencia de género, la definió como un fenómeno estructural destinado a “aleccionar” a las mujeres cuando intentan decidir por sí mismas. Frente a un contexto internacional marcado, según dijo, por respuestas violentas a los conflictos, defendió la reflexión honesta y el pensamiento crítico como herramientas de transformación social.
Una “historia de éxito”
Pese a la dureza de su análisis, Varela reivindicó el feminismo como una “historia de éxito”. A su juicio, los países con mayores niveles de igualdad son también los que presentan mejores índices de democracia y bienestar.
Como mensaje final, animó a las mujeres a comenzar los cambios desde el ámbito personal y avanzar hacia lo colectivo. “El feminismo empieza por una misma… si identificas alguna violencia en tu vida, buscar un grupo, asociarse, ir a lo comunitario”, concluyó.
Por Xosé Manuel Lema
Fuente: Adiante Diario/Galicia

