septiembre 01, 2026

Prevenir la violencia contra las mujeres en Nepal


Las secuelas de las recientes inundaciones repentinas en Nepal, vistas desde Nuwakot. Foto: ONU Mujeres/Srijana Bhatta.

Estos días vemos a través de muchos y diversos medios, cómo las devastadoras inundaciones que han golpeado Nepal han dejado tras de sí pérdidas humanas, miles de viviendas han quedado destruidas y comunidades enteras se enfrentan ahora a enormes dificultades para recuperar sus vidas. Según informa ONU Mujeres, alrededor de 157.000 mujeres y niñas de los distritos de Rasuwa y Nuwakot se han visto afectadas directa o indirectamente. En las catástrofes aflora lo mejor y también lo peor de la condición humana, junto a la necesidad urgente de alimentos, agua, alojamiento y atención sanitaria, la Organización Internacional ha advertido de la importancia de garantizar su seguridad y protección frente a la posibilidad de sufrir violencia y explotación. 

Los desastres naturales no provocan por sí mismos violencia contra las mujeres. Son las situaciones de vulnerabilidad que pueden generarse después como los desplazamientos, pérdida del hogar y de los medios de subsistencia, inseguridad alimentaria, debilitamiento de los servicios públicos y de protección o necesidad de permanecer en alojamientos temporales las que les exponen a personas que ejercen violencia. Las investigaciones muestran que el incremento de la violencia de género observado tras determinados fenómenos extremos está relacionado con factores como la inestabilidad económica, la inseguridad alimentaria, la interrupción de infraestructuras y servicios y la intensificación de desigualdades de género previamente existentes.

Esta realidad, de hecho ha sido estudiada también de forma específica en Nepal. Un estudio publicado en International Journal of Disaster Risk Reduction tras los terremotos de 2015 identificó riesgos de violencia sexual, violencia doméstica y trata de mujeres y niñas, junto con pérdida de medios de vida y falta de espacios privados y seguros. Pero conocer estos factores también permite actuar para transformarlos. Garantizar espacios seguros, mantener los servicios de prevención y atención frente a la violencia, asegurar que mujeres y niñas accedan a alimentos, recursos económicos y atención sanitaria y, especialmente, incorporar la voz de las propias mujeres y a sus organizaciones en las decisiones sobre la respuesta y la reconstrucción puede reducir esas vulnerabilidades. 

ONU Mujeres recuerda que las mujeres no son únicamente personas afectadas por las crisis: son también agentes fundamentales de respuesta y recuperación de sus comunidades. Proteger sus derechos es urgente y fortalecer su liderazgo permitirá que la recuperación tras las inundaciones de Nepal sea también una oportunidad para construir comunidades más seguras e igualitarias. 

Fuente: El Diario Feminista

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