septiembre 14, 2026

Kate Millett ante la división sexual del trabajo: La institucionalización política de lo privado

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Imagen: Wikimedia Commons

Hoy, 14 de septiembre, se conmemora el nacimiento de Kate Millett, una pensadora fundamental para comprender la relación entre el poder y las leyes. Esta intelectual norteamericana nació en 1934 y se convirtió en una de las mentes más lúcidas del feminismo de la segunda ola. Su trabajo unió la teoría académica con la experiencia concreta de la calle. Su trayectoria académica destaca por ser la primera mujer estadounidense en graduarse con honores en Oxford, logrando posteriormente su doctorado en la Universidad de Columbia. Su legado se enfocó en cuestionar las estructuras políticas que organizan nuestra intimidad. El activismo de Millett se desplegó en las organizaciones de base en el Nueva York de los años setenta, donde fundó cooperativas artísticas de mujeres y defendió los derechos humanos a nivel internacional. Este compromiso la llevó a viajar a Irán en 1979 para marchar junto a las mujeres que resistían la pérdida de sus derechos, un desafío que provocó su expulsión inmediata del país por parte del régimen de Jomeini.

En su primer libro, "Política sexual" (1970), la autora marcó un punto de inflexión en las ciencias sociales al demostrar que la opresión de las mujeres es una construcción cultural minuciosamente diseñada. Sus páginas desmenuzan cómo la literatura y los discursos de los autores más célebres educaban a la sociedad para aceptar la dominación masculina. Luego, en su segundo libro autobiográfico, "En pleno vuelo" (1974), la escritora abordó abiertamente su bisexualidad y expuso las contradicciones internas del propio movimiento de la época. Después, en su siguiente libro, "Viaje al manicomio" (1990), la activista relató su experiencia dentro del sistema psiquiátrico tras ser diagnosticada con trastorno bipolar y cruzó de forma pionera la crítica feminista con la denuncia a los abusos de las instituciones médicas.


El pensamiento feminista de Millett se mantiene vigente para analizar el patriarcado como un sistema político institucionalizado que opera a través del Estado, el mercado laboral y los marcos regulatorios. Sus planteamientos sobre el sexo como una categoría política de dominación dejaron el camino pavimentado para los debates actuales sobre el cuidado. Sus herramientas conceptuales explican por qué las mujeres seguimos asumiendo de manera desproporcionada el trabajo doméstico no remunerado en contextos democráticos.

Millett afirmaba que lo personal es lo político y desarrolló una perspectiva que visibiliza que los fenómenos ocurridos dentro del hogar, en el sentido de que las dinámicas de la intimidad representan asuntos de poder de los que el Estado tiene la obligación de hacerse cargo, rompiendo la lógica de que las instituciones solo deben intervenir en el espacio público, dada la necesidad de transformar desde la raíz las estructuras que sostienen las desigualdades las mujeres como sujeto político. Al sostener que las relaciones y los vínculos de pareja actúan como un reflejo directo del control patriarcal, la autora fundamenta teóricamente este vínculo fundamental.

Esta necesidad de intervenir en lo privado responde a una realidad histórica analizada por la autora: el Estado moderno y sus instituciones jurídicas actúan como los principales garantes del orden patriarcal. La organización legal de la familia y el matrimonio no son contratos neutros, sino estructuras políticas que distribuyen el estatus, los bienes y el trabajo de manera desigual. Al resguardar la división sexual de las tareas y definir el ámbito doméstico como una esfera ajena al control público, los marcos regulatorios terminan por institucionalizar y validar la subordinación femenina. La propuesta de Millett demuestra que el cuestionamiento debe dirigirse a la estructura misma de la familia patriarcal, ya que es en ese espacio íntimo donde se fundan y se sostienen cotidianamente las relaciones de dominio.

La Ciudad de las Diosas

Fuentes:

  • Millett, Kate. Política sexual. Ediciones Cátedra, Madrid, 1995. (Traducción de Ana María Moix de la obra original Sexual Politics, Doubleday, 1970). Contiene los datos biográficos de Oxford y Columbia, los fundamentos teóricos del patriarcado como política, y la referencia a sus libros posteriores.
  • Millett, Kate. Going to Iran. Coward, McCann & Geoghegan, Nueva York, 1982. Crónica y registro documental de su viaje y posterior expulsión por parte del régimen islámico en marzo de 1979.
  • Millett, Kate. En pleno vuelo. Editorial Vindicación Feminista / Hacer Editorial, Barcelona, 1979. (Edición en español de la obra autobiográfica original Flying, 1974).
  • Cita textual extraída de: Millett, Kate. Política sexual. Capítulo primero: "Teoría de la política sexual", apartado I (Instancias clínicas).

septiembre 13, 2026

El legado de Emma Bonino: Cinco décadas de lucha internacional por los derechos de la mujer


Imagen generada con AI

La destacada política y activista italiana Emma Bonino ha fallecido en Roma a los 78 años de edad, dejando un vacío insustituible en la historia contemporánea de las libertades públicas. Reconocida internacionalmente como una de las mentes más audaces y firmes del continente, Bonino dedicó más de cinco décadas de su vida a defender la modernización democrática de su país. Su fallecimiento, confirmado por su formación política Più Europa, marca el fin de una era para los movimientos sociales que buscan proteger las libertades del individuo frente a las imposiciones del Estado.


El despertar de su militancia ciudadana se consolidó en la década de 1970, cuando se unió al Partido Radicalpara impulsar reformas sociales sin precedentes en una Italia profundamente tradicional. Bonino se convirtió en el motor político que forzó hitos legales como la legalización del divorcio y la regulación del derecho a decidir, desafiando de manera directa las estructuras conservadoras de la época. Su valiente estrategia de desobediencia civil y su posterior arresto temporal en 1975 multiplicaron el impacto de su voz, demostrando que la ciudadanía organizada podía transformar las leyes de una nación.

Su visión de la justicia y la dignidad humana nunca conoció fronteras geográficas ni barreras burocráticas. Como eurodiputada y, posteriormente, como Comisaria Europea de Ayuda Humanitaria, Bonino llevó la asistencia de las instituciones de Bruselas a los escenarios de conflicto más dramáticos del planeta. Recorrió campos de refugiados en Ruanda, gestionó crisis humanitarias en la antigua Yugoslavia y desafió regímenes autoritarios en distintas regiones de Oriente Medio, priorizando siempre la vida y la seguridad de las poblaciones civiles afectadas por la guerra.

A lo largo de su destacada carrera institucional, donde ejerció como ministra de Asuntos Exteriores de Italia y ministra de Comercio Internacional, defendió con firmeza que los derechos individuales son el pilar central de cualquier democracia sana. Su estilo directo, alejado de la retórica vacía y enfocado en la acción legal tangible, le valió el respeto de líderes de todo el arco político e ideológico. Esta incansable labor humanitaria y diplomática en favor de los sectores más vulnerables de la sociedad global fue galardonada en 1998 con el prestigioso Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

El legado de Emma Bonino perdura hoy en cada avance civil y social que ayudó a conquistar en el continente europeo. Hasta sus últimos días continuó advirtiendo a la opinión pública sobre la necesidad de proteger las libertades democráticas, recordando que los derechos fundamentales nunca deben darse por sentados. Europa despide a una dirigente excepcional que no solo teorizó sobre la justicia internacional, sino que la convirtió en una práctica diaria de resistencia, integridad y dignidad.

La ciudad de las diosas

septiembre 12, 2026

Clara Fraser, filósofa estadounidense: “Tus opciones se terminan cuando tu dinero se acaba”

En una época de discursos edulcorados sobre la “meritocracia” y la libertad individual, la frase de esta gran intelectual feminista resuena con una vigencia incómoda. Un recorrido por su obra cumbre para entender por qué la billetera sigue siendo la frontera invisible de los derechos humanos

Clara Fraser, filósofa estadounidense: “Tus opciones se terminan cuando tu dinero se acaba” (Crédito: Partido Socialista de la Libertad / socialism.com)

En el gran mercado del siglo XXI, la narrativa oficial repite que somos libres: elegimos nuestra carrera, el barrio, qué consumir y cómo modelar nuestra identidad. Sin embargo, detrás de esa vitrina de posibilidades infinitas, late una verdad cruda que la filósofa estadounidense Clara Fraser sintetizó así: “Tus opciones se terminan cuando tu dinero se acaba”. Lo escribió en Socialismo para escépticos, un ensayo de 1993 que forma parte de su obra cumbre: Revolution, she wrote (Revolución, escribió ella).

La frase, lejos de ser un mero aforismo cínico, funciona como la llave de acceso a un pensamiento que buscó dinamitar las ilusiones del capitalismo tardío. No hay libertad posible sin respaldo material; la elección, cuando no hay recursos, se transforma en mera supervivencia. Para entender el peso de estas palabras, es imperativo mirar a su autora. Nacida en los años veinte en el seno de una familia trabajadora 

Fraser, que falleció en 1998, fue una militante de trinchera. Se formó en el marxismo ortodoxo, pero rápidamente entendió que las respuestas tradicionales de la izquierda se quedaban cortas ante la complejidad de las opresiones modernas. En 1966, disconforme con el dogmatismo de su época, cofundó el Partido de la Libertad Socialista (Socialist Freedom Party) y, poco después, la organización Mujeres Radicales (Radical Women). Unió dos corrientes enérgicas: el marxismo y el feminismo.

"Revolution She Wrote" (Revoilución, ella escribió) de Clara Fraser. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras la izquierda tradicional le pedía a las mujeres que esperaran a que la revolución económica solucionara sus problemas, y el feminismo liberal burgués —al estilo de Betty Friedan— se concentraba en que las mujeres profesionales rompieran el “techo de cristal”, Fraser fijó su mirada en las olvidadas del sistema: las trabajadoras, las minorías raciales, las disidencias sexuales. La famosa frase sobre los límites del dinero no nació en el vacío. Aparece, dijimos, en su obra cumbre: Revolution, she wrote.

Publicado en 1998 por Red Letter Press, este volumen recopila más de un cuarto de siglo de columnas, discursos y ensayos que diseccionan la cultura, la política y la economía norteamericanas. Su importancia en la historia del pensamiento político radicará siempre en su tono. Fraser poseía la agudeza teórica de una académica pero escribía con la crudeza y el humor de quien ha pasado horas en una línea de montaje (de hecho, trabajó durante años como electricista y fue una destacada delegada sindical).

El libro es un manifiesto del “feminismo socialista”, una corriente que sostiene que es imposible emancipar a la mujer sin destruir las bases económicas que se benefician de su precarización. Allí Fraser se burla de la opulencia de los años noventa. Escribe que los productos en las tiendas pueden estar apilados tan alto como las volcadas de Michael Jordan, pero advierte que para una persona en situación de calle, la “libre elección” del sistema se reduce a decidir si dormir bajo un puente o sobre una rejilla de ventilación.


Clara Fraser murió el 24 de mayo de 1998 en su Seattle natal (Partido Socialista de la Libertad / socialism.com)

La frase resume el pensamiento de Clara Fraser porque desarma la trampa de la abstracción liberal. Los derechos humanos no existen en el aire; se financian. Si el feminismo solo lucha por el derecho al aborto pero no garantiza que una mujer pobre pueda acceder a una clínica, la opción no existe. Si el sistema educativo ofrece universidades prestigiosas pero las tarifas son prohibitivas, la libre elección de una carrera es una ficción. Su dedo señala la frontera invisible del capitalismo: la billetera.
¿Quién es Clara Fraser?

Clara Fraser nació el 12 de marzo de 1923 en Seattle, Estados Unidos, en el seno de una familia trabajadora de origen judío. Durante su juventud en la Universidad de Washington, se unió al movimiento trotskista y se convirtió en una activa líder sindical. Fundó el Freedom Socialist Party y la Radical Women. Batalló contra la discriminación laboral de las mujeres y defendió los derechos de los afroamericanos y las minorías sexuales, consolidándose como teórica del feminismo socialista norteamericano.

Murió el 24 de mayo de 1998 en su Seattle natal, a causa de complicaciones de salud derivadas de un enfisema. Más allá de su incansable agitación callejera, su principal legado intelectual quedó plasmado en su obra cumbre, Revolution, she wrote. Tras su muerte, su pensamiento continuó difundiéndose a través de diversas antologías de la editorial Red Letter Press, consolidándola como una figura de referencia obligatoria para entender los puentes entre la justicia económica y la igualdad de género.

Fuente: Infobae

septiembre 11, 2026

Karina Batthyány: “La igualdad de género es una condición de base para trabajar en el ambiente y en el espacio universitario”

 Karina Batthyány (archivo, 2022) · Foto: Alessandro Maradei


A una semana del intento de femicidio contra una joven de 19 años en el anexo de la Facultad de Medicina, a lo que siguió una serie de manifestaciones de parte de organismos oficiales y gremios estudiantiles al respecto, la socióloga de la Universidad de la República (Udelar) Karina Batthyány brindó el martes una entrevista en La colmena, de la diaria Radio, en la que abordó la persistencia de desigualdades de género en la institución universitaria y cómo entiende que deben ser afrontadas.

Batthyány, que también es responsable del Grupo de Investigación de Sociología de Género (GISG) de la Facultad de Ciencias Sociales, señaló que lo sucedido la semana pasada “no es un fenómeno ni individual ni aislado”, sino que los episodios de violencia basada en género “son fenómenos estructurales en toda la sociedad”. La socióloga precisó que estos “se sostienen por relaciones de poder” y que “son un indicador más de las desigualdades de género”, que también atraviesan a la Udelar.

“No podemos decir de ninguna manera que esto es un hecho individual, aislado, cuando en realidad tenemos en Uruguay una denuncia cada 12 minutos”, aseveró. También denunció que existen encuestas que recogen que cerca de 80% de las mujeres manifiestan “haber sido víctimas de algún fenómeno o alguna de las dimensiones vinculadas a la violencia basada en género”, y que en el ámbito universitario la cifra excede el 50%.

Así, y si bien en una sesión extraordinaria de su Consejo Directivo Central celebrada la semana pasada “la universidad reconoció que tiene un problema”, para Batthyány los sucesos de la semana pasada demuestran que el accionar al respecto aún es insuficiente. Por ello, puso en duda la utilidad de trabajar la problemática “de una manera dispersa [y] fragmentada”, y planteó en su lugar “la necesidad de tener políticas centrales e institucionalizadas”, para las cuales uno de los principales temas “es cómo atender la violencia y el acoso”.Apoyá nuestro periodismo. Suscribite por $255/mes

La responsable del GISG consideró que “lo que está fallando” es que los integrantes de la población uruguaya, incluidas las autoridades, “no tienen incorporada esta dimensión de la violencia basada en género”. “Por eso pueden plantear que es un fenómeno aislado, o que es un hecho individual, o que responde a algún tipo de patología por parte del agresor”, cuando en realidad “hay muchísima investigación” que recoge que el fenómeno “es estructural”, postuló Batthyány, y añadió que “expresiones” como la de la semana anterior “son el último emergente” de “una cadena de dimensiones de violencia” que las instituciones “tienen que atender”.

“No se trata de inventar la rueda; la rueda ya está inventada: se trata simplemente de aplicarla y hacerla rodar”, ilustró. Igualó esto a “darle un lugar central” a la problemática, y remarcó que si bien el proceso “requiere muchas cosas”, necesita, “sin duda alguna, presupuesto”. “Hoy los mecanismos que tiene la Universidad de la República no tienen recursos, o por lo menos no tienen capacidad de ejecución directa de recursos: pueden planificar, pueden generar protocolos, pueden llevar adelante políticas que se definan, pero con un bajo nivel de autonomía y con un muy bajo nivel presupuestal”, se lamentó. Empero, y consultada por ello momentos después, afirmó que “si hay voluntad política, los recursos siempre están”.

En esa línea, la socióloga consideró que este momento sería adecuado políticamente, en tanto se aproximan las elecciones del rectorado de la Udelar –serán el 23 de setiembre–, y apuntó a un concepto de igualdad de género que tiene entre sus ejes los cuidados, la paridad, las brechas de género dentro de las diferentes carreras y la inclusión del tema dentro de las currículas académicas. Batthyány puso énfasis en este último aspecto en particular y, en el entendido de que “no alcanza con cursos optativos”, sostuvo que resulta necesario incorporar cursos “de manera obligatoria”.

“Estamos [...] con una dimensión estructural de la desigualdad, y eso no se soluciona con curitas o con parches, se soluciona con cambios estructurales a nivel institucional”, sostuvo. Luego de que se le preguntara acerca de cuáles entiende que son las razones detrás de las dificultades en incorporar dicha visión, dijo desconocer “cuál es el argumento”, más allá de que “es un tema resistido”. “Sé que hay resistencias, porque estas medidas ya se han planteado en otros momentos de la universidad y no se ha logrado avanzar”, resumió.

Así, evaluó que “lo que importa es que la universidad decida si quiere o no quiere ser un espacio de igualdad de género, y, sobre todo, que decida si va a seguir planteando la igualdad de género como un horizonte aspiracional”. A lo que contrapuso: “La igualdad de género es una condición sine qua non, es decir, es una condición de base, de partida, para trabajar en el ambiente y en el espacio universitario y académico”. “Si queremos cambiar el problema estructural, necesitamos cambiar la estructura institucional en cómo hoy se concibe la cuestión de género en la Universidad de la República. Eso para mí es muy claro”, aseveró.

Fuente: La Diaria-es

Sí a la Diversidad Familiar!
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