marzo 10, 2008

Cambiar el servicio doméstico por el colegio: una inversión necesaria para el futuro de niñas que trabajan.

El lema "Invertir en las mujeres y las niñas" del Día Internacional de la Mujer 2008 llama a cerrar la brecha de desigualdad de género y mejorar la vida de las mujeres de hoy y de mañana.

Desde Brasil, el proyecto Circo de Todo Mundo presenta un modelo sencillo y por lo tanto replicable de participación comunitaria, atención directa e incidencia en política pública para erradicar el trabajo infantil y apoyar a las adolescentes que llevan a cabo tareas domésticas fuera de su hogar y así invertir en la equidad. En 2007 fue premiado por el concurso "Experiencias en innovación social" de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Fundación W.K. Kellogg con el quinto puesto entre cerca de 900 postulaciones.

Para los cientos de jóvenes, mujeres y hombres, que han llegado a sus puertas, el Centro Cultural Circo de Todo Mundo es la carpa de lona y cuerda floja donde el malabarismo, maquillaje y las artes escénicas les devuelven la infancia, la auto-estima y la posibilidad de construir un nuevo proyecto de vida.

En conjunto con una red de instituciones públicas y privadas, el Circo logra la generación de los ingresos que permiten a familias pobres sacar a sus hijas del trabajo El retorno de más de 200 jóvenes al sistema de educación formal es una muestra de los logros de este proyecto. Para Maria Eneide Teixeira, coordinadora general de esta ONG de Belo Horizonte (Minas Gerais) hace 17 años, "esta garantía del derecho a la educación abre una nueva perspectiva de vida a las jóvenes en el servicio doméstico remunerado".

Sólo en Brasil, medio millón de jóvenes de 5 a 17 años laboran en servicio doméstico; más de 90% son del sexo femenino; 61% son afro-descendientes; y 45% tienen menos de 16 años, la edad mínima permitida por ley.

El trabajo doméstico infantil y juvenil afecta sobre todo a mujeres pobres. Como constata la CEPAL en el documento El aporte de las mujeres a la igualdad en América Latina y el Caribe, "cuidar es cosa de mujeres y servir es asunto de mujeres pobres".

El trabajo doméstico expone a la trabajadora a un muro de exclusiones. La deserción escolar, los bajos salarios, las extensas jornadas de trabajo, los impactos negativos en la salud y el riesgo de maltrato y abuso sexual conforman este muro.

Las caras de estas trabajadoras están ocultas dentro de las casas, lejos de sus familias y sin oportunidades de estudiar o jugar. Constituyen "un ejército invisible de mano de obra sujeto a todo tipo de explotación, pocas veces cuestionado por ser una alternativa supuestamente saludable para solventar la situación de miseria en que viven", dice Teixeira.

Las niñas y muchachas de América Latina y el Caribe necesitan protección, no patronas, para garantizar sus derechos a la niñez y a la educación. Pero hay avances.

"Yo estaba en la escuela cuando fui descubierta por el Circo", cuenta una joven que trabajaba como babá (ayudante doméstica) desde los 11 años. "Ellos (El Circo) me dieron una beca para poder dejar de trabajar y sólo ir a clases y al Circo. Tomé cursos de portugués, informática y artesanía". Hoy ella trabaja en la Asamblea Legislativa del Estado de Minas Gerais.


Ver reseña y fotos del proyecto Circo de Todo Mundo.
Escuchar reportaje en Radio ONU aquí.
Para contactar a Circo de Todo Mundo, escribir o llamar a : Néllie Vaz Branco; correo electrónico: comunicacaocircodetodomundo.org.br ; Tel: (55-31) 3461-2763 (Belo Horizonte, MG, Brasil)
Para amplia información sobre el proyecto CEPAL/Kellogg "Experiencias en innovación social", pulse aquí o contactar a: lezak.shallatcepal.org ; teléfonos: (562) 210-2060/ 2451/2263.


Fuente: Servicio de Informaciones Cepal

Sí a la Diversidad Familiar!
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