septiembre 23, 2021

Género y macroeconomía: en el mismo carril camino a la recuperación económica

A comienzos de este mes, la Mesa Federal de Políticas Económicas con perspectiva de género presentó el informe “Recuperación económica para la igualdad”. Con los resultados de las elecciones Primarias, Simultáneas, Abiertas y Obligatorias (PASO) y los dichos de algunos oportunistas que señalan que la agenda de género es una agenda de las minorías o un capricho progresista, este reporte aporta posibles respuesta sobre cómo la macroeconomía y la agenda de género no son paralelas sino que van por el mismo carril.

Fotos: SEE RED WOMEN´S WORKSHOP

Con el resultado electoral sobre la mesa, la denominada “agenda de género” empezó a estar en boca de algunos oportunistas que la eligieron como responsable de la derrota del oficialismo. Sin embargo, desde el propio gobierno vienen señalando cómo pensar presupuestos sensibles al género, diseñar políticas públicas con esta perspectiva no debe ser inocuo y a la vez es fundamental para la recuperación económica que necesita el país después de la pandemia. En la presentación del informe “Recuperación económica para la igualdad”, de la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectiva de Género, la economista y vicejefa del gabinete de ministrxs, Cecilia Todesca dijo: “Las políticas de género son buenas para la macroeconomía. No es una agenda paralela, no va por otro carril: es el mismo carril. Si las transformaciones de la estructura productiva, la estructura social, están hechas con esta mirada, estaremos aportándole a la macroeconomía, estaremos aportándole a los salarios, a la participación en el mercado de trabajo, a los trabajos con derechos. Y entonces, a la demanda agregada, y entonces al crecimiento sostenido, y entonces a una economía mucho más justa”.

Uno de los diagnósticos a los que arriba el informe, que se presentó a comienzos de este mes, es que no solo estamos asistiendo a una crisis económica, sino a una crisis de cuidados, y para una recuperación igualitaria se debe fortalecer la infraestructura de cuidados y favorecer la inserción de mujeres y diversidades en sectores estratégicos de la economía, que son los más masculinizados. La propuesta de la Mesa Federal de invertir en infraestructura de cuidados como condición para el desarrollo parece responderle a la consigna “el capitalismo depende del trabajo doméstico” del popular afiche del colectivo feminista serigráfico, See Red Women´s Workshop.

“Antes de la pandemia, 5 de cada 10 mujeres participaban en el mercado de trabajo. Ese número descendió a 4 de cada 10 en el segundo trimestre de 2020, en el pico de la emergencia sanitaria. En ese momento, hubo un derrumbe de la actividad de las mujeres que pasó de 49,4% a 41,2% y se llegó al nivel más bajo desde 2002. A principios de 2021 se estableció en el 49%, medio punto porcentual por debajo del primer trimestre de 2020, lo cual representa la salida del mercado laboral de más de 250.000 mujeres”, señalan en el informe Mesa Federal de Políticas Económicas con perspectiva de género. Recuperación económica para la igualdad.

¿Y qué pasa cuando las mujeres salen del mercado laboral? El informe señala que la recuperación económica de las mujeres es más lenta que en varones: en el último trimestre de 2019 el desempleo de las mujeres era 1,1 puntos porcentuales más alto que el de los varones y en el primer trimestre de 2021 esa diferencia fue de 3,8 puntos. El empleo de los varones está en los mismos niveles que antes de la pandemia (63,6 vs 63,8) y el de las mujeres, por debajo (44,7 vs 43).

A su vez, los límites entre el espacio público y el espacio privado se volvieron más porosos que de costumbre. Esto visibilizó y recrudeció la desigual distribución y producción de las tareas del cuidado en los hogares. Ya en septiembre del 2020 la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género a cargo de Mercedes D´Alessandro había presentado un informe que daba cuenta de la incidencia del Trabajo Doméstico y de Cuidados no Remunerado (TDCNR) en el Producto Bruto Interno (PBI). 


En plena pandemia, el trabajo no remunerado se multiplicó en un 75,5%, lo que profundizó aún más la dificultad de las mujeres para acceder y permanecer en el mercado laboral, así como también disponer de tiempo para el ocio. Según el informe, 9 de cada 10 mujeres realizan estas tareas, que significan en promedio 6,4 horas diarias, por lo que le dedicamos tres veces más tiempo que los varones. 

Con una inversión del 2% del PBI en industrias de cuidado se generan aumentos en el empleo general que van del 2,4% al 6,1%. El informe sugiere que invertir en infraestructura de cuidados contrapesa los peores efectos de esta crisis. En este sentido, el presupuesto nacional 2021 destina el 15,2% a políticas que contribuyen a reducir las brechas de género y presta particular atención al sistema de cuidados, ya que es un motor para el desarrollo del país. 

También para este año el Ministerio de Obras Públicas destinó el 8,5% de su presupuesto en ampliar la infraestructura de cuidados. Al primer trimestre de año, había gastado el 34 % del total destinado a cerrar brechas de género, se trata del ministerio que más ejecutó las partidas que tienen este propósito. 
Armar lazo, tejer redes

El proyecto de recuperación económica para la igualdad no nace de un repollo, sino que es la puesta en práctica de uno de los ejes de #MujeresGobernando de incorporar perspectiva de género a las políticas públicas de manera transversal. Se trata de un proyecto de transformación económico inédito en el país y en la región. Para desarrollarlo, se trabaja en conjunto con los Gobiernos provinciales a través de la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectivas de Género en el que participan 18 provincias del país más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El proyecto, también, se propone una necesaria articulación entre el sector público y el sector privado, eje del primer encuentro de la Mesa Federal que tuvo como participantes a la politóloga y empresaria ―integrante del Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA)― Carolina Castro; la economista y presidenta de la Fundación Liderazgos y Organizaciones Responsables (FLOR) y de Resiliencia SGR, Andrea Grobocopatel y la presidenta de Mujeres Empresarias de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Beatriz Tourn. En ese encuentro, realizado el 25 de febrero pasado, las tres empresarias propusieron ejes para pensar una mejora en la inserción, la permanencia y las condiciones de las mujeres en el mercado laboral y en los liderazgos en espacios de decisión. 

La cosa está difícil. Y más difícil aún para, como ya se mencionó, mujeres, diversidades y juventudes. Según el reciente informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), América Latina y el Caribe fue la región con mayor contracción en las horas de trabajo en todo el mundo, con una pérdida estimada del orden del 16,2 por ciento durante 2020 en comparación con 2019, mientras que a nivel mundial fue del 8,8 por ciento. 

En este marco, la OIT también indicó que “los impactos negativos de la crisis en la región han sido significativamente más elevados entre las mujeres que entre los hombres”. Además explicó que el panorama resulta más complejo cuando se combina la dimensión de edad con la de género ya que se observa que han sido las mujeres jóvenes las que mayor contracción en la ocupación han experimentado en esta crisis.

Con los resultados electorales de las PASO sobre la mesa y las consecuentes decisiones de algunxs funcionarixs de poner a disposición del Presidente de la Nación la renuncia, se tensionan los hilos de la política. El transcurso del gobierno de cara a las elecciones de noviembre, así como en estos próximos años parece, necesariamente, tener que apegarse a las demandas de distintos sectores de la sociedad y, sobre todo, del 40% que se encuentra en los márgenes. Por eso, seguir poniendo el oído y seguir poniendo el cuerpo supondrá llevar a fondo políticas públicas que logren articular las demandas con una condición de posibilidad en donde se sepa que no existe salida de la crisis económica sin fortalecer la estructura de cuidados, sin insertar a mujeres y diversidades en sectores estratégicos de la economía. Porque no se podrá activar la economía sin tener en cuenta una política de cuidados estructural. Es con trabajo, es con pan, es insistiendo en reconstruir el lazo horadado, es reconstruyendo una Argentina que viene muy golpeada. Es ahora. Es urgente.

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in